sábado, 1 de diciembre de 2012

Juto

 
Una historia anémica en intriga cuyo sujeto pudiera ser:

1-     Abiego, nombre de una población oscense que quizá no se corresponda en urbanismo y empaque con la aquí descrita.
2-     La dificultad para salir de un enclave cuyo acceso ha sido fácil.
3-     La pasajera Juto.

1. Abiego es una ciudad lineal, construida de foma sólida a lo largo de una amplia calle algo sinuosa. Jalonada por suntuosos edificios, la mayoría en ruina, entre los que destaca un elevado número de grandes teatros, no goza del favor de las gentes o al menos son muy pocas las personas humanas que recorren la avenida. En el bar de la bolera me aborda un caballero endomingado que pregunta, sin excesivo entusiasmo, por el motivo de mi visita a la localidad y yo respondo, casi justificándome, que después de más de cuarenta años viajando por la carretera general es lógico desviarse algún día para ver qué es Abiego.

2. Un primer intento de salida resulta infructuoso; he creído que la avenida iba a rodear el casco urbano para llevarme a la autopista pero no es así; la avenida acaba de golpe, enfrentada a unos roquedos rojizos coronados por olivos. Doy la vuelta y me dirijo a su otro extremo con el convencimiento de que por allí había entrado, pero tampoco acierto: la avenida se estrecha cuando deja de estar flanqueada por casas hasta convertirse en un camino carretero de gran pendiente que se precipita en una zona oscura de árboles enanos. Retroceder marcha atrás me agota pero al fin alcanzo la parte civilizada de la vía y, aprovechando su gran anchura, doy de nuevo la vuelta hasta encontrar, gracias a una breve calle perpendicular, el empalme con la rotonda. Allí, rozo con el guardabarros delantero derecho la parte trasera de un camión de reparto de inválidos, que no se detiene, y quedo preocupado por si el seguro cubrirá los desperfectos de mi coche.

3. Me besa Juto en la mejilla para tranquilizarme por el percance automovilístico, al tiempo que reparo en sus pantalones cortos muy ceñidos que resaltan sus piernas rosadas nacidas de unos botines de goma recauchutada negra. Amo a Juto en ese instante, aunque ignoro qué relación es la nuestra.       

jueves, 29 de noviembre de 2012

Death Hawk














































Días de hospital que no suponen olvidarme de la ornitología.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Fauna copiloto


Me esperaba. Posada en la parte exterior del cristal delantero izquierdo, quizá atraída por el calor que podía transmitirse desde el interior del coche, quizá con la nostalgia del lugar confortable, pero quizá, y eso era con lo que yo quería quedarme, con el deseo de volver a verme, de compartir el habitáculo, nuestro hogar, que aunque en mi caso fuera temporal, en el suyo debía de suponer el único que había conocido a lo largo de su vida.

Las moscas. Las moscas del Lada Niva. Mis moscas. Bien alimentadas con los fluidos de la carroña transportada y, también, con los de las sanguinolentas bolsas de plástico hasta ser tiradas en el contenedor.

Cuatro o cinco moscas. La población actual. Todas de la misma especie, mosca doméstica, Musca domestica, remedo, como animal de compañía, de aquel ratón que se instaló a vivir dentro del Chrysler 180. Un querido vehículo ya en su etapa final cuando sólo servía para el acarreo de cadáveres y permitía cambiar de marchas sin utilizar el embrague.    

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Nombres de algunos animales citados por el Conde de Buffon


Nombres de algunos animales citados en el Tomo XVIII de la 
Historia Natural, General y Particularescrita en francés 
por el Conde de Buffon, traducida a nuestra lengua por 
D. Joseph Clavijo y Faxardo e impresa en Madrid por la 
viuda de don Joaquín Ibarra en el año de M.DCCC.III.



Topo del Cabo de Buena Esperanza
Topo de Pensilvania
Topo dorado
Topo roxo de América
Gran topo de África
Topo de Canadá
Gran topo del Cabo
Hediondo rayado de la India
Vansiro
Pequeña fuina de Madagascar
Gran marta de la Guayana
Falangio
Rata perchal
Scherman o rata acuática de Estrasburgo
Musgaño almizclado de la India
Leroto de cola dorada
Gran ardilla de la costa de Malabar
Ardilla de Madagascar
Palmista
Gris pequeño de Siberia
Gran serotino de la Guayana
Vampiro
Gran murciélago hierro de lanza de la Guayana
Tendraco
Puerco espín de Malaca
Coendú de cola larga
Klipdas o gran marmota del Cabo
Puerco de Siam o de la China
Tolay
Zisel o ziesel
Zemni o ziemni
Puco
Peruasca
Sulik
Tayra o galera
Filandro de Surinam
Acuchi
Tuza o tucan
Aperea
Tapeti
Taguan o gran ardilla volante
Cangrejero
Niú o nú o toro ciervo
Nilgó
Puerco terrero
Bizaamo
Tuano
Gran guerlingueto
Pequeño guerlingueto
Aye-aye

martes, 13 de noviembre de 2012

Un lugar


Dos flechas de madera atadas a un poste metálico llevan escrito el nombre de la misma población. Una flecha señala el camino de la derecha, otra el de la izquierda. Tomo al azar uno de los dos caminos. El trayecto inicial casi llano se vuelve, de golpe, pendiente y, al coronar una meseta, a los pocos metros, desde una curva cerrada, puedo vislumbrar, casi adivinar a través de unos plátanos de sombra de gran porte y unos parterres muy tupidos cargados de rosas de cuaresma, el estado de fiesta general que impera entre los bulliciosos habitantes de la población por dos veces señalada. No sé cómo lo consigo pero entro en la casa. Irrumpo. Me desplomo exhausto sobre el sofá de cretona y, al tiempo, mi cuñada preciosa, la que abre y cierra la boca de modo constante, comienza a succionar a diestro y siniestro con atrevimiento y potencia. Es una boca carnosa pero no húmeda, y otras dos mujeres, sus hermanas, o ella misma triplicada, nos rodean y forman una pantalla. Pero sólo lateral. Arriba, en el techo, veo a mi cuñado, sujeto con sólidos anclajes, que me guiña un ojo.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Alady




Leo en Wikipedia que Alady era el nombre artístico (creado por Santiago Rusiñol) de Carlos Saldaña Beut (Valencia, 1902 – Barcelona, 1968), famoso actor cómico conocido también como “El ganso del hongo”. Entre sus obras de éxito destacan Noche loca (1927), El rajá de Cochín (1928) y El viajante en cueros (1928). Amplia información sobre trabajos suyos posteriores en http://www.youtube.com/watch?v=YnzYqpEi5yM

sábado, 3 de noviembre de 2012

Otro plagio inverso


Leo en Babelia (1.092), en un artículo de Carlos Boyero, cuatro versos desordenados del poema “hôtel fraternité” que su autor, Hans Magnus Enzensberger, incluye en el libro Poesías para los que no leen poesías y compruebo que el parecido entre estos versos y los de mi poema “Los humildes” es portentoso. La primera edición de esa antología de Enzensberger, preparada por él mismo, se publica en Alemania en 1962, y la traducción española, a cargo del cubano Heberto Padilla, en 1972. “Los humildes” se publica por primera vez en el libro De las condiciones humanas (Trimer, 1964). La versión de Padilla aparece en Barral Editores y es uno de los libros que Carlos Barral nos regala a los colaboradores; libro que entonces no leí (y tampoco después) ya que hubiera descubierto al instante la gran semejanza entre ambos textos:      

  

hôtel fraternité

el que no tiene con qué comprarse una isla
el que espera a la reina de saba frente a un cinematógrafo
el que rompe de cólera y desesperación su última camisa
el que esconde un doblón de oro en el zapato roto
el que se mira en el ojo enlacado del chantajista
el que rechina los dientes en los tiovivos
el que derrama el vino rojo en su cama dura
el que incinera cartas y fotografías
el que vive sentado en los muelles debajo de las grúas
el que da de comer a las ardillas
el que no tiene un céntimo
el que se observa
el que golpea la pared
el que grita
el que bebe
el que no hace nada

mi enemigo
agachado en el balcón
en la cama encima del armario
en el suelo por todas partes
agachado
con los ojos fijos en mí
mi hermano.


  

Los humildes

Al que bulle en desafío y los manjares esparcidos;
al que conoce la modestia del helecho, numen contrito;
al que avergüenza la claridad del sol y baña su rostro en la ternura de las lágrimas;
al que recorre las provincias más antiguas saludando con los brazos, mástil altivo;
al que recuerda y sus labios ya no son buenos;
al que amasa el pan de los días entonando migajas terrenales;
al que se desvía por el frío, por el viento, por las olas o por el miedo;
al que desprecia, y los ojos sellados;
al que está seguro de su desastre;
al que teme las fuerzas desconocidas;
al que abre la puerta todas las mañanas y espera encontrar un mirlo;
al que mata y su cerbatana es recia;
al que de nombre tiene el grito de un pájaro y sus piernas aún caminan;
al que es torturado por los buscadores de algo;
al que es huraño y los suyos comen raíces;
al que pasea una urraca atada a un cordel encontrado;
al que posee una casa y un cerdo y una cabra y nada veloz en la charca de su vecino;
al que es consagrado a las labores del amor y su vientre es estéril;
al que corretea junto al arroyo, una zarza lacerando sus rodillas;
al que oye la voz del dueño retumbar en los acantilados;
al que es joven y sus espaldas anchas;
al que descubre la vida bajo una piedra plana;
al que bebe sangre, leche, grasa, y sus padres llaman mudo;
al que se cobija en los matorrales, los demás riendo;
al que da nombres a los arados, hachas, esteras y amigos;
al que siempre está solo, una encina dibujada;
al que lleva en los bolsillos trozos de papel, piedras de río y una sabandija;
y al que el paso del tiempo le produce tedio, una mano enguantada.


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Notas:

1.- En 1962 hice llegar a José María Valverde un manuscrito con varios poemas, entre ellos Los humildes, que conformarían mi primer libro, De las condiciones humanas. Cuando los hubo leído me citó en la Universidad (cita a la que acudí con Pedro Gimferrer) y, ante mi (nuestro) asombro, mostró su desaprobación por este poema; dijo no entender lo que yo pretendía y que cuestiones tan serias como la humildad y la oración yo las utilizaba de modo arbitrario. 

2.- Heberto Padilla era el autor de una de las tres citas que encabezaban el libro de poemas  La hora oval con el que participé, a instancias de los convocantes, en cierto certamen literario, y que luego se publicaría en la colección Ocnos. Al entregar el texto a uno de los miembros del jurado este me pidió que descartara la cita para no significar políticamente a los demás miembros ya que el libro iba a ser el ganador y no estaría bien tenerlo que modificar tras el veredicto. Por cierto, La hora oval no ganó, pero, eso sí, quedó finalista.

jueves, 1 de noviembre de 2012

Un caso de bestialismo


La oveja me abrazaba embutida en mi regazo con las patas delanteras bajo mi brazo izquierdo y las patas traseras bajo mi brazo derecho. La cabeza, descansando sobre mi corazón evitaba tentaciones emasculantes. Estaba sentado y apoyaba las manos sobre una especie de mesa peluda, lana corta muy rizada de un infausto color terroso que hacía bueno el dicho “Todo catetón tiene un traje marrón”. Daba calor, y con algo desconocido, quizá un pequeño apéndice abdominal, cosquilleaba mis partes hasta conseguir el derrame. La cosa terminó sin más: satisfecho, aliviado de cuerpo y mente, había evitado otra vez la grosera penetración. Al despertarme busqué, entre las sábanas, señales del lance; pero nada, ni siquiera un poco de vellón o algún humor. 


viernes, 26 de octubre de 2012

Calabazas


Amo a las mujeres de cabeza grande, esferas perfectas dignas del baloncesto y el balonvolea. Me excita Christina Ricci, ese renacuajo, cuchareta, sarcástico y pequeño pez globo. En la adolescencia, en Gotemburgo, fui monitor en un campamento dedicado al cuidado de anomalías humanas. Algunas de ellas, seres de indecente presencia, dormitaban recluidas en angostos recipientes, en especial en la sección de molas vivas y, también, en la sección de torsos dotados de profundo pensamiento. Quizá mi pasión por las molondras venga de una mujer imposible, que al principio creí acurrucada, cuyo cuerpo consumido sólo era una ligera sombra bajo un astro monumental. A menudo, los monitores y algunos turistas galeses, la agarraban por las orejas, o apartaban la ropa sucia de la lavandería donde se refugiaba, facilitando su  rodadura ladera abajo.        

domingo, 21 de octubre de 2012

Gran Corcho
























Yo llevaba entonces un arma corta en la guantera y Rinola Cornejo creía que era de juguete. Ordené que condujera a Gran Corcho al amplio descampado donde terminan Las Ramblas. Corcho apuraba el último pastís en el bar de la mujer marsellesa cuando se acercó Cornejo proponiéndole un trato. Fue un asesinato fácil. Y mi novia quedó deslumbrada. La foto es de los cuarenta por lo que no se nos alcanza a ver.  


domingo, 14 de octubre de 2012

Lo de arriba

De noche y me besaba, una boca pequeña como una hendidura de bordes afilados, muy agradable. Por abajo fue despojándose, o se despojó de golpe, y también era agradable, tocar aquellas partes gustaba, y al frotarme daba calor, aunque por la disposición de los ropajes, telas, cortinas o edredones no disponía de una visión completa de la zona. Mas lo de arriba no lo quería, ella pugnaba por quitarse el jersey de lanilla bávara y luego la blusa floreada, pero qué habría allí, temía la aparición de algo extranjero, una deformidad muy molesta, puede que la quilla de un buque mixto de carga y pasaje. Perdí la erección. Comenzó a llover, llegaba el frío. Fui hacia el ventanal e iba a saltar, como en la foto.  

viernes, 12 de octubre de 2012

Imágenes 4












































Lavanderas nocturnas, muchachas o mujeres que lavan el sudario de los que van a morir. Ellas llaman a la muerte. Provocan la muerte de aquellos que se cruzan en su camino. Paul Hindemith, un apasionado de los trenes, sabía de memoria los horarios de todos los trenes de Europa y disponía, en su domicilio, de una red en miniatura en la que circulaban veloces convoyes sin chocar jamás. Amante pues de la precisión se siente atraído de modo irresistible por la música de Bach lo que le lleva a componer Rag Time, breve obra en la que transforma en términos jazzísticos parte de la Fuga en Do menor del inicio de El clave bien temperado. 1921 es el año en que Hindemith estrena Rag Time y el año en que se cruza con las lavanderas nocturnas. Pero algo hay ahí que las frena, quizá el jocoso comentario que el compositor escribe en respuesta a quienes critican su adaptación: “¿Creen que Bach se revolverá en su tumba?” Envaradas y mudas, pasan de largo. Pero regresan, cuarenta y dos años más tarde. Desnudas, envuelven con el limpio sudario el fresco cadáver. Castizas, constituyen la esencia de los aparecidos: la realidad negada, temida y rechazada. Su cortesía es extrema. Son interesantes.  
                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

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Fotografía: Nuria Canal.



lunes, 8 de octubre de 2012

Imágenes 3























Copias en papel de esta foto fueron entregadas a tres personas –donante de médula, agraciado en un sorteo navideño y crítico literario- notificándoles que se trataba de un espejo. Esta es la transcripción, no literal y no necesariamente ordenada por oficios, de sus impresiones.

El espejo refleja la verdad, la sinceridad, el contenido del corazón y de la conciencia. Un espejo adivinatorio muestra la causa de los actos pasados y, a veces, hace aparecer al hombre que no existe aún. Y los espejos cubiertos de polvo son el espíritu oscurecido por la ignorancia. El hombre se sirve del hombre como espejo.

No sabemos quién se mira en el espejo. Si es la mujer, que se ve como niña. O si es la niña que se ve como mujer. En cualquier de los dos casos lo que importa es saber que el espejo nunca responde con la verdad actual.

Cuanto más pulida sea la cara del espejo más capaz será de reflejar fielmente lo que la rodea: los pensamientos más escondidos de los demás y la solución a complejas ecuaciones. Los más fieles espejos que he conocido se hallaban en la masía xxx cercana a Sallent, en la provincia de Barcelona: uno en la cámara de los nacimientos y otro en la de los fallecidos.

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Fotografía: Nuria Canal.

viernes, 5 de octubre de 2012

Imágenes 2
































Es la esquina de la muerte y de la vida. Llamada Esquina del Héroe porque en ella se hallaba el palacio de Asclepio, el hijo de Apolo que instruido por el centauro Quirón en el arte de curar enfermedades alcanza tales progresos que logra resucitar a los muertos. Mas Zeus lo fulmina con un rayo por ejercer la ciencia prohibida, el secreto que no está en manos de los hombres. Surge entonces la serpiente (aún se conserva la oquedad en la que habitaba), que aplica en la herida causada por Zeus un puñado de hierba traída de los bosques cercanos, resucitando con soltura a Asclepio (la serpiente sí tiene derecho a practicar el secreto de la vida). Asclepio vuelve al mundo de los vivos pero ha perdido el poder de la resurrección. Al tiempo, el lugar queda vacío de belleza. La serpiente da la vida pero aniquila la religión del misterio.

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Fotografía: Nuria Canal.


lunes, 1 de octubre de 2012

Imágenes 1











































Fue atropellado en junio. Antes de la agonía, durante una engañosa convalecencia, disfrutó de la capacidad de ordenar lo desordenado configurando notables novelas y poemas. Yo, a mediados de agosto, me interesé, a través de la madre, por su estado de salud; sabía que iba a ser muy corto el período de gran creatividad y deseaba fijar para la historia de la literatura su aspecto físico y sus resultados intelectuales. Conseguí una cita y, de la larga serie de fotografías que se le hicieron, escogí esta en la que no aparecen cabeza y piernas, muy deformadas. El manuscrito que sujeta es el trabajo desesperado, urgente, de un orate del hospital psiquiátrico de Valencia: letras, sí, pero alteradas en su ilación, que forman falsas palabras. Cuando llegué, él leía con voz argentada e inclusión de aullidos y rugidos el siguiente pasaje: “La confusión era extrema; lobos, tigres y otros animales carniceros, incitados por sus congéneres, acudían de todas partes. Por doquier se oía masticar huesos y en el aire un espantoso batir de alas, ya que los buitres entraban en liza.” Nadie, de los allí presentes, pudo saber en qué página del texto del orate se ocultaban las cuitas del califa Vathek.

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Manuscrito propiedad de Nuria Canal. 
Fotografía: Íñigo Bujedo Aguirre.


martes, 25 de septiembre de 2012

Textos anónimos alterados 9


Juan, el arqueólogo, viaja a Logroño para buscar una antigua reliquia usando un sistema informático de fabricación casera. Rápidamente la localiza pero está bajo la taberna que regenta una mujer portuguesa de la que se enamora. Pedro, el vicioso de turno, accionista mayoritario de una empresa de alquiler de coches calientes, pretende adquirir la finca a unos héroes atípicos pero de sanos principios, los hermanos Moranis. Estos no venden por no perjudicar a la tabernera sin saber que esta, socia de Pedro en negocios inmobiliarios, ya conoce la existencia de la reliquia y espera conseguirla si se derriba el edificio. Al final, los Moranis ceden ante una suculenta oferta y la tabernera, con la reliquia, huye al Japón en un balandro de su propiedad, dejando en la estacada a Juan y Pedro.    

domingo, 16 de septiembre de 2012

Toñín Soler







Ha muerto mi amigo Cayetano de Arquer Buigas, "Tanín", el pintor de las nucas. Bajo el nombre de Toñín Soler aparece en las páginas 17 y 18 de  la novela "Familias como la mía" acompañando al protagonista en un singular lío de faldas.






sábado, 15 de septiembre de 2012

Los remedios






"La Navidad es a veces un tiempo de excesiva seducción. Se comen dulces y de tanto comer uno cae enfermo". Rainer Maria Rilke; prefacio a Mitsou, historia de un gato; traducción de Juan Andrés García Román; Artemisa Ediciones; 2006.




"Los remedios", óleo s/f de Agustín Lazo (Méjico D.C., 1896 - 1971).

sábado, 8 de septiembre de 2012

Chaquetas amarillas


Llevaba varias semanas investigando qué delicatessen prefieren las avispas come carne –Vespula germanica- y, esta mañana, he dado con la respuesta. Sobre la tierra de una jardinera de la terraza de mi apartamento he esparcido el contenido de media tarrina de un nuevo paté y, a los pocos segundos, ha llegado un bullicioso escuadrón de chaquetas amarillas (hay quien gusta llamarlas así) atraídas y enloquecidas por el sugestivo aroma que, está claro, se ha potenciado por el fuerte sol que le daba a la jardinera y el chorro de agua tibia que he vertido sobre la pasta. Es de justicia decir que se trata de un producto elaborado y adquirido en Francia (Perpiñán y Olorón, respectivamente), siendo sus créditos: Gourmédélice. Terrine de Campagne. Les saveurs authentiques. Roussillon Salaisons. 


domingo, 2 de septiembre de 2012

Trúlara/trúlera

A vueltas con las cuestiones lingüísticas recordar aquella mañana de primavera, en un parque de la zona alta de Barcelona, en que mi mano derecha se entretuvo en las nalgas de la mujer madura que me acompañaba mientras observábamos cómo unos ejemplares de avión común –Delichon urbica- se posaban en los cables, sin duda agotados por su reciente viaje migratorio. Una mujer tumbada boca abajo, resaltando las curvas posteriores, que de modo pretendidamente natural dijo “¿te gusta mi trúlara?”, glorioso sustantivo de resonancias africanas que quizá hubiera que escribir “trúlera” dada esa costumbre catalana de abrir la “e” átona hasta alcanzar una “a” oscura y gutural. Una atrevida finta sexual la mía, un hito en nuestra relación, que ella describiría después como “hoy se ha producido un cambio” y que daría paso a una sucesión de visitas a mi domicilio pertrechada cada vez con cien gramos de jamón de york (allí llamado “jamón dulce”) de la charcutería Tívoli, un fiambre que, la verdad, me entusiasmaba.  

jueves, 30 de agosto de 2012

Demediado 2


Caballo de veinticuatro años devorado por buitres tras fallecer por causas naturales en una finca del prepirineo aragonés. El ganadero coloca la momia (huesos y parte de la piel no consumidos por los necrófagos) en posición vertical apoyándola en unos arbustos. Preguntado por el porqué de esta extraña maniobra responde que los helicópteros de la Vuelta a España hubieran podido detectar el cadáver lo que hubiera causado mala impresión y así, puesto de esta forma, parecería un animal vivo pese a la notable reducción de alzada y grosor. Fotografía: Juan Carlos Domínguez.  

jueves, 23 de agosto de 2012

Demediado 1

Fue entrando poco a poco en nuestras vidas. Apareció como el nuevo marido de Gladis, una veterinaria de senos suntuosos y carita dulce. Cenamos, aquí y allá, con otras parejas durante el primer verano. Luego, no sé exactamente por qué razón, comenzamos a salir los cuatro una o dos veces al mes. Hoy, salimos todos los fines de semana. Desconocía su apellido y él nunca mostró interés en revelarlo. Hasta que una noche, en su apartamento de Marina d’Or, después de haber dado cuenta de varias latas de foie y un monumental queso de Aspe, me vi en la obligación moral de preguntarle cómo se llamaba y, ante el estupor de mi mujer y mío (Gladis estaba en el servicio vomitando), contestó que no tenía apellido, que sí, que constaba uno en las tarjetas de la empresa en la que trabajaba como director corporativo pero que su apellido original, el que ostentaba su padre, se había ido perdiendo, descomponiendo, y que prácticamente ya no quedaba nada, a lo sumo la sílaba final “go”. 

lunes, 20 de agosto de 2012

Torres del silencio



La presencia del buitre en la toponimia, en la onomástica y, en general, en la cultura, es muy reducida, en especial si la comparamos con la del águila. Así, frente a la abundancia de cumbres, sierras y otros accidentes geográficos denominados “del águila”, son escasos los que se denominan “del buitre”. Incluso en regiones como Aragón, en la que este gran necrófago es habitual, sorprende enterarse, a raíz de la instalación de un gran telescopio, que en la provincia de Teruel existe un Pico del Buitre. En la toponimia menor aún perdura el uso, entre los ancianos, de atribuciones a pequeños enclaves que fueron utilizados como muladar; caso de la localidad oscense de Bailo donde un cerro plano rodeado de cárcavas es llamado Bulutrera (de “vulturaria”, “buitrera”, “vultur“>”buitre”, lugar frecuentado por buitres”; ya que allí se echaban las reses muertas). La onomástica, pródiga en apellidos Aguilar, Aguilera, etc., no parece recoger ninguno vinculado al buitre; aunque esta aseveración no está cerrada al cambio. En la mitología, dos héroes emparentados con el gran Zeus sufren castigos hepáticos: Ticio precipitado en los infiernos y Prometeo encadenado a una peña soportan por toda la eternidad el pico de una gran ave que les devora el hígado, el cual se regenera constantemente. La iconografía presenta a un águila como agente comedor pero, en menor cuantía, existen versiones que dan ese papel al buitre e incluso a una collera de ellos. En el mundo de la música, la olvidada ópera “La Wally” de Alfredo Catalani (vuelta a la fama por la reiterada interpretación de su aria “Ebben? Ne andró lontana”) se basa en la novela y pieza teatral “El buitre Wally”. Finalmente, en este rápido repaso, señalar las Torres del Silencio, las construcciones cilíndricas de Irán y la India destinadas a ofrecer a la voracidad vulturina los cadáveres humanos que la religión zoroástrica impide enterrar o quemar para evitar la contaminación del suelo y aire. En la India, desde 1990, la población de buitres ha experimentado una dramática disminución por el uso veterinario de Diclofenaco, un potente antiinflamatorio presente a veces en enormes dosis en los cadáveres de las reses que al ser ingeridas por los buitres les provoca insuficiencia renal severa, una de las secuelas clásicas de este medicamento. Esta caída poblacional de las aves necrófagas en la India ha supuesto el aumento de perros al disponer estos de gran cantidad de carroña que antes era eliminada por los buitres y, de rebote, un aumento, o quizá una aproximación a zonas urbanas, de los leopardos, superdepredadores especializados en cánidos y que ahora asustan a los niños.            



jueves, 9 de agosto de 2012

domingo, 5 de agosto de 2012

Textos anónimos alterados 8

En un pueblo de la costa gaditana varias personas desaparecen en el mar y vuelven a aparecer a los pocos días reducidas a simples esqueletos. El doctor Tambo, un biólogo marino, empieza a sospechar que el responsable de las muertes podría ser un pulpo gigante, por lo que se pone en contacto con la especialista en cefalópodos Rita Percal, de la que se enamora sin saber que está afectada por una grave enfermedad y a punto de ser intervenida por un médico filipino. Tan grande es el amor de Tambo por Percal que se presta a que lo operen a él en vez de a ella.

domingo, 29 de julio de 2012

Textos anónimos alterados 7

Peladilla y Señora Avellana quedan atrapadas en una isla tras sufrir un cruel naufragio; sólo ellas y un grupo de mujeres espectaculares han sobrevivido. Pasados los primeros momentos de alegría al sentirse vivas se dan cuenta de la gravedad de la situación: no saben si van a encontrar agua potable y alimentos que les permitan sobrevivir hasta recibir ayuda. Deciden internarse en la selva. Tres mujeres espectaculares, de avanzada edad, permanecerán en la playa protegidas del sol mediante plásticos amarillentos que irán agitando sin tregua para ser detectadas con facilidad por aviones y buques. El resto irá a por víveres o a un eventual encuentro con seres humanos. Transcurren dos meses. El grupo expedicionario regresa a la playa notablemente mermado por las enfermedades y el esfuerzo, pero con cinco cestas de melocotones y albaricoques. Las tres mujeres espectaculares de avanzada edad están bien, eso sí con los brazos más musculados. Se organizan. Tras las bajas, la pandilla ha quedado reducida a las jefas Peladilla y Señora Avellana más noventa y ocho mujeres espectaculares. Ya que nadie acude a rescatarlas deciden construir un barco y llegar a la siguiente isla del archipiélago, la Isla de los Salvajes Humillados. Lo consiguen. Ahora, perfectamente integradas en la sociedad civil, se encargan de mitigar los estragos que causan dos pandemias entre la población masculina: la Fimosis Salvaje Incomunicada (F.S.I.) y el Chancro Blando Meditabundo (C.B.M.).           

sábado, 28 de julio de 2012

Textos anónimos alterados 6


En Tejas un ser atemoriza a los habitantes. Le llaman El Cíclope, un monstruo de un solo ojo de cuya raza sobrevive un ejemplar. Para acabar con él un magnate del ferrocarril contrata a Joey Garza, un joven asesino que mata a sus víctimas a gran distancia con un rifle de precisión.

lunes, 23 de julio de 2012

El vendedor de rosquillas

Estoy en la Estación Central apoyado o pegado a una persona más baja, un vendedor de rosquillas, cuchicheando o simplemente hablándole al oído, tan grande es el estruendo. Es una escena ya vivida que un grito de la estridente Martanís pone en evidencia al despertarme. No sabré (nunca sabré, no logro recuperar el sueño) qué situación era esa, si mi estancia en el gran vestíbulo obedece a razones de peso o es un simple subterfugio del guionista para reflejar mi soledad o la incomunicación entre los seres humanos. Constato ahora que el estruendo no procede del incesante paso de trenes por los andenes sino de los gritos de Martanís, inútiles en apariencia ya que en medio de la noche nadie acude a socorrerla, por lo que podría tratarse incluso de una cinta de la época del cine mudo, muy antigua por lo tanto.  

jueves, 19 de julio de 2012

Lorra





Una lorra
no evita siempre al humano
se sabe
autora de burlas provocantes a risa
porque
no hablamos de la zorra de carne
ni
siquiera
del gato de clavo
hablamos de quien festeja la piltrafa
en los meses de mayo y junio
de quien
como el esclavo puesto de continuo a la tortura
no está libre de cardenales.

lunes, 16 de julio de 2012

Tres novelas de contenido sexual



Tres novelas importantes en mi relación con la historia de la literatura. La primera, Congreso en Estocolmo de José Luis Sampedro, la segunda, El amante de Lady Chatterley de D.H. Lawrence y, la tercera, Trópico de Capricornio de Henry Miller. 

Congreso en Estocolmo, publicada en 1952, fue la mercancía clandestina que el club de jugadoras de bridge al que pertenecía mi madre hacía circular entre aspavientos y sonrisas cómplices. Pese a mi corta edad supe de ella aunque, como es lógico, se impidiera que mis ojos, y demás sentidos, pudieran turbarse leyendo sus páginas. En 1958 me hice con el ejemplar que se guardaba bajo llave en el despacho de mi padre y, desde 2007, por circunstancias que no tienen nada que ver con aquellas cuitas familiares, mantengo una buena amistad, no libidinosa, con José Luis Sampedro y su mujer la escritora Olga Lucas. 

El amante de Lady Chatterley llegó a mí en 1959 gracias a una cleptómana argentina instalada en Barcelona. Era una edición mejicana de nefasta tipografía y peor traducción. Recuerdo que cuando en 1980 la contrasté con la de Francisco Torres Oliver publicada por Alianza no reconocí muchos de los pasajes. En cualquier caso tanto la edición mejicana como la española contenían un diálogo, entre Hilda y el guardabosques Oliver Mellors que, debido a mi ética ambiental, me produjo mucho más desasosiego que las supervaloradas escenas eróticas; se daba cuenta, con toda naturalidad, de la intención del guardabosques de matar una rapaz nocturna, sin duda para configurar la brutalidad del personaje. No conservo ninguna de las dos versiones por lo que he recurrido a otra, on line, en la que, eso sí, la rapaz nocturna es una lechuza y no un búho:

-Puedo encontrar el camino perfectamente sola -dijo.
-Dudo que pueda -contestó él con tranquilidad.
Volvieron a bajar de nuevo por el sendero en silencio y en una fila ridícula. La lechuza seguía ululando. Mañana tendría que matarla.

Trópico de Capricornio formaba parte del lote que mi padre compró a un viajante de artículos non sanctos, lote en el que también se hallaban las Obras Completas de Sigmund Freud en la edición en dos volúmenes de López-Ballesteros para Biblioteca Nueva (Madrid, 1948) y las Memorias de Casanova, también en dos volúmenes, ilustrados por Serny, en la colección El Arco de Eros de E.D.A.F. (Buenos Aires, 1962). Trópico de capricornio, la más famosa e intensa obra de Henry Miller, conformó los inicios de mi escritura en prosa y, quizá como homenaje, aparece en las páginas 321-322 de Familias como la mía a propósito del término “doppelgänger”:


Nada hacía presagiar el uso, en este texto, del vocablo alemán “doppelgänger”; quizá, y buscando los tres pies al gato, pudo influir cierta reciente y tenue propagación del término aquí y allá en documentos pretenciosos. En cualquier caso, la única conexión del autor con la palabra, se produjo merced a la novela Trópico de Capricornio de Henry Miller en cuya página 188 (cito por la tercera edición, 1964, Santiago Rueda Editor, Buenos Aires, traducción de Mario Guillermo Iglesias) puede leerse “-Eso, Miss Abercrombie –le dijo-, es una especie de Doppelganger a mi verdadero miembro.”

A mediados de la década de los sesenta Ferrer Lerín poseía un ejemplar anotado de Trópico de Capricornio al alcance de sus amigos más tenaces en al arte masturbatorio. En la primera guarda se daba relación, a lápiz, de las páginas en las que aparecían los pasajes más sugestivos. Uno de los receptores del ejemplar, el castellonense Norberto Tuerto, fue sorprendido por su padre en acto contranatura y, arrebatándole el catecismo, lo descuartizó y echó al fuego. Después preguntó de quién era y qué valor pecuniario tenía, y así pude, resarcido, adquirir otro ejemplar –éste que manejo- aunque, no sé ahora, si el masacrado sería tercera edición u otra anterior.



miércoles, 11 de julio de 2012

Lamentables vacilaciones

Venía andando de la granja de Nabo Gordo e iba hacia Puente Nuevo cuando, al llegar al desvío de la cabañera, dudé qué camino tomar eligiendo al fin la carretera general. Circulaba en ese instante por ese punto una Berlingo y el conductor, al ver que me disponía a pisar la calzada, disminuyó de modo notable la velocidad lo que supuso un retraso de seis segundos en su paso por la curva y, por consiguiente, la interferencia con el vuelo de un macho de gorrión –Passer domesticus- que venía de comer grano de un campo de cebada y que se estampó en el parabrisas para ir a parar, rebotado, a la cuneta. Volví a dudar, esta vez entre dejar el calentito cadáver en un campo de alfalfa recién segado, al alcance fácil de algún milano, o trasladarlo en mi coche aparcado en la fuente de La Cazoleta (al lado de Puente Nuevo) hasta R.C.E. (Recodo del Camino de Eléctricas), enclave en el que acostumbro a echar restos para carroñeros, allí muy abundantes. Decidí transportarlo pero, el minuto perdido elucubrando, supuso que el semáforo del Paseo de la Constitución cambiara de verde a rojo cuando yo estaba a pocos metros y, por no saltármelo, pegué tal frenazo que se abrió el portón trasero al tiempo que el conductor del descapotable que me seguía volaba por encima del parabrisas para aterrizar en mi maletero donde su cabeza estalló desparramando los sesos sobre el pequeño pájaro arruinando la posibilidad de convertirlo en alimento de necrófagos al prohibir, un policía local, que lo despegara del viscoso magma ya que constituía, dijo, una fehaciente prueba acusatoria contra la empresa de mantenimiento del semáforo de marras, famoso por sus bruscos cambios.    

lunes, 9 de julio de 2012

Ormond el sangrante

Una etapa de mi vida de la que nunca he hablado es la que pasé en Santander como celador en el Hospital Marqués de Valdecilla. No digo que fueran años especialmente esplendorosos pero sí cumplieron a la perfección con el objetivo buscado: vaciarme a fondo, sentimental e ideológicamente. Además, y por eso rescato ese periodo, pude conocer a algunos personajes realmente sobresalientes de los que destacaré uno, el hombrecillo parlanchín y vivaracho que apareció la madrugada de un domingo de invierno contando a todo al que tenía a tiro, en especial al sufrido personal de recepción, que a él le sangraban no sólo los orificios sino que también se le cubría la piel de sangre. Preguntado que cuándo le sucedía dicho fenómeno respondió que cuando le daba la gana. Llamaron al corpulento doctor López, el internista de guardia, entraron juntos en la sala de reconocimiento, y nunca más volví a ver a tan minúsculo individuo. Estas vacaciones, en las fiestas patronales del pueblo del que soy originario, me sorprendió ver que junto a los habituales autos de choque, noria gigante y caballitos, se había instalado un barracón pintado de rojo y con aspecto de búnquer, ya que carecía de vanos excepto la taquilla y una estrecha puerta tapada con una pesada cortina. Compré un tique y entré. Daba miedo. La oscuridad casi absoluta y el aire viciado se complementaban con la música siniestra que surgía de una gramola. Me senté, apartado del resto de espectadores, todos hombres, que fumaban compulsivamente. El espectáculo fue breve. Un tipo corpulento, en pijama hospitalario, se tendió, tras despojarse de la parte superior de la prenda, sobre una cama metálica, y una mujer, ataviada de enfermera, le dio a la manivela para incorporarlo de modo que pudiéramos constatar, a la luz de un foco, como, de repente, comenzaba a sangrar por la boca, la nariz y los oídos, luego por los ojos y, finalmente, por la superficie de la piel que quedaba al descubierto.              

viernes, 6 de julio de 2012

Textos anónimos alterados 5

En el muelle de carga de un puerto, cae accidentalmente un contenedor dejando ver en su interior el cadáver de una empleada de hogar. El práctico y su esposa aseguran no tener nada que ver con el caso, pero ella empieza a sospechar del marido cuando desaparecen 215.000 euros y él no puede explicarlo.

miércoles, 4 de julio de 2012

Textos anónimos alterados 4

El agente del FBI Jake Malloy pierde la cabeza cuando un asesino mata a varios de sus compañeros y también a su novia. Además, no puede vengarse del criminal porque este se suicida después de robar en un gimnasio. Totalmente desesperado intenta ahogar sus penas en alcohol de quemar.

domingo, 24 de junio de 2012

Colisión


Me senté al fondo. En la última fila. Nunca me colocaba ahí. Pero hoy era el día del choque. En la recta de la carretera, donde los vehículos pesados, el autobús en el que yo iba y el camión quitanieves que circulaba en sentido contrario, alcanzan la velocidad máxima. El impacto, brutal, que me lanzó contra el respaldo del asiento delantero, podría definirse, en términos acústicos, como un trueno que de inmediato enlaza con el chirriar de la cuchilla de acero especial de 400 Brinells de dureza al segar la carrocería del autobús mientras las vertederas de acero barnizado, las inmensas orejas que flanquean la proa, producen un ruido sordo al aplastar, a la manera de un acordeón, toda la estructura. Sabía que la cuchilla, los alerones, toda la cuña quitanieves, iban a quedar a milímetros de mi persona. Así fue. Luego, vino el silencio, sólo importunado por el gotear del carburante desde los restos del depósito. También sabía que ese repiqueteo no iba a durar demasiado. Así fue. Pero, esta vez, no porque acabara el sueño. La causa era otra. Llegaba el estallido.   

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Mansa chatarra
Pág. 112

jueves, 21 de junio de 2012

Sosias

Cogí el AVE en Zaragoza, el que sale a las 11:43 y llega a Madrid a las 13:10. Mi asiento era el 13D, lo que supone ventanilla, pero tuve suerte, el 13C quedó vacío y así pude cambiarme apartándome del sol que, pese a la persiana, pegaba con fuerza. El asiento 12B estaba ocupado por una mujer catalana (el tren tenía su origen en Barcelona), de unos 45 años, que no dejó de hablar ni un solo instante con la que ocupaba el asiento 12C por lo que, al quedar el pasillo en medio, permaneció sentada de lado durante todo el viaje, de cara a su interlocutora, que no volvió siquiera la cabeza. Eran psicólogas y preparaban su intervención en un simposio. La tenía pues justo enfrente y, aunque intenté no fijarme en ella, había algo que me intrigaba y que, pese a la desagradable palabrería, hizo que le fuera prestando cada vez más atención. De golpe me di cuenta. Era su parecido, su enorme parecido a una persona a la que había visto hacía poco, en concreto esta Semana Santa; me refiero a mi amigo el escritor y profesor jienense Juan Manuel Molina Damiani. Quedé ofuscado, tan grande era su semejanza y, ella, creyendo que mi interés era de otro tipo, comenzó a ensayar unas maniobras de pavoneo francamente deplorables. Se levantó un par de veces recorriendo el pasillo con toscos contoneos y, al sentarse, abrió y cerró los ojos con lentitud hasta fijarlos en los míos. Pero, pese a los coqueteos y aspavientos que, lógicamente, nunca se habían dado en Molina Damiani, su similitud me parecía cada vez más evidente. Repasé qué sabía de la familia de mi amigo y concluí que no tenía hermanas, siendo por otra parte imposible que la psicóloga fuera una hija espuria o su señora madre. Decidí no darle más importancia y me dediqué a leer un folleto sobre el vino de Cariñena pero, a los pocos minutos, la oí toser con fuerza, con esa forma característica de los grandes fumadores. La miré y vi ante mí a Juan Manuel con pechos, hablando en catalán y con la falda subida hasta mostrar generosamente los muslos. No pude más. Cogí el móvil. Busqué su número en la agenda. Constaba como Damiani. Y marqué. Fue muy rápido. En seguida empezó a sonar. Rebuscó nerviosa en el bolso. Agarró con fuerza el móvil. Pulsó la tecla. Y yo colgué.    

martes, 19 de junio de 2012

Gingival en Madrid











































Con el director de la editorial Menoscuarto José Ángel Zapatero.

domingo, 17 de junio de 2012

Angelita Domené

Decidió que este verano iba a dejar que la tocaran. Pensó primero en los socios del club ajedrecista, luego en los soldados del batallón “Las Torcaces” e, incluso, en los buscadores de pimientos silvestres del Carrascal de Pebredo. Pero había riesgo, no se veía capaz de controlar a esos tipos y tampoco se veía capaz de controlarse a sí misma; ¿qué efecto podrían causarle los tocamientos? Quería que la cosa no pasara de ahí; quizá el año próximo se atrevería a culminar el proceso. Propuso, entonces, a sus padres, que la apuntasen a una colonia estival, a la que organizaba el Club de Montañeros del Recio Bucardo, famosa por las acampadas en lo más agreste de las montañas. Aceptaron sus padres, era un reto para su hija, y también aceptó el jefe de los monitores, el reverendo Pastinaca, al observar las suculentas credenciales que a la niña le tremolaban con el andar poliomelítico.      

lunes, 11 de junio de 2012

Vegetalización


Estoy pensando en convertirme en árbol. Casi mejor sería decir que estoy decidido a convertirme en árbol. No es una vieja idea, es algo relativamente reciente pero que no acababa de cuajar, quizá debido a la duda de qué especie de árbol era la idónea, aunque tuviera una pequeña lista encabezada por el olmo y el aliso, sin desdeñar el arce y el fresno. Esta tarde, tras una breve pero intensa tormenta, he ido a andar por el camino de la finca Cuatro Nalgas, ese provechoso enclave y, sería por la luz o por las gotas de lluvia que aún lo bañaban, he visto claro cuál era la especie que me convenía: el fresno. Leo, al llegar a casa, que el fresno –Fraxinus angustifolia- es un árbol de tamaño medio pero que, en condiciones favorables, puede llegar a los 25 metros, su tronco es corto, grueso y de corteza gris y, sus hojas, que caen en invierno, se disponen una frente a otra y están formadas por hojuelas lanceoladas que tienen el borde aserrado y son lampiñas. Perfecto. Incluso otra cuestión que me preocupaba cuando empecé a considerar el proyecto, ha dejado de hacerlo; me refiero a si iba a tener conciencia, en mi nuevo estado, del estado anterior, en el que aún estoy. Pero, realmente, qué más da recordarlo o no, como si la vida mamífera y móvil fuera algo del otro jueves.   




domingo, 3 de junio de 2012

Mutaciones


Vi hace unos días la película de Brian de Palma Doble cuerpo (1984). Recordaba, de cuando su estreno en España, algunas secuencias, por ejemplo la inicial en la que el protagonista, actor de cine de serie B, sufre un ataque de claustrofobia interpretando a un vampiro que despierta en su ataúd y, otra, la muy larga y bien rodada persecución en el marco de unas inmensas galerías comerciales; no recordaba, en cambio, cuál era el nombre del personaje que interpreta Melanie Griffith. Como sucede a menudo, el doblaje desvirtúa muchos giros del idioma original pero, en este caso, el problema se suscita en la traducción del título y en la traducción del nombre de la protagonista. La verdad es que es muy difícil atinar en la traducción de Body Double ya que, por un lado, remite al hecho de que dos mujeres parecen una sola, en un homenaje a la doble de cuerpo que Brian de Palma necesitó en Vestida para matar y, por otro lado, a que el nombre de una de ellas sea, nada menos que, Holly Body. Ante esta dificultad, ante el inevitable paso de Body Double a Doble Cuerpo, lo recomendable hubiera sido mantener Holly Body o, en un gesto de audacia traducir la segunda parte quedando en Holly Cuerpo, pero no, la pirueta va mucho más allá, Holly Body es transformado en Holly Curvas. Mas todo esto no es más que el aperitivo, el antecedente obligatorio para situarnos ante el problema en toda su grandiosidad: desempolvé, tras esta segunda visión de la película, el librito Brian de Palma, número 27 de la Colección Directores de Cine, de Ediciones JC, publicado en Madrid en 1987 y cuyo autor es Enrique Colmena. Pues bien, en la página 145 se hace mención, por primera y única vez, al nombre que en la versión española se da al personaje de Melanie Griffith y entonces, por esas cosas del destino, el primitivo Holly Body no queda convertido en Holly Curvas sino que, debido a una minúscula mancha, a una mota de polvo oscura integrada en la poca distinguida pasta de papel con que se confeccionaron las hojas del libro, surge un acento, una tilde como gusta ahora decir, sobre la “a” de Curvas y, así como en esos sorprendentes apellidos valencianos y catalanes (caso de Rubió y Marcó, entre otros), se acuña un nuevo nombre, casi una nueva heroína: Holly Curvás.            

viernes, 25 de mayo de 2012

Spätwerke

Escribe Luis Gago, en el prólogo del programa de la vigésima edición del Liceo de Cámara del Auditorio Nacional de Música, que “Este año no es un compositor, ni una forma o género, ni siquiera una época, el hilo conductor que articula la programación (...). En esta ocasión se trata de un concepto temporal y, de resultas de ello, también estilístico (...). Opus ultimum hace referencia a las producciones artísticas (no solo necesariamente musicales) nacidas al final mismo de la trayectoria de sus autores. Se trata por ello, en principio, de obras nacidas en plena madurez (...), que por distantes que estén en el tiempo y diversos que sean sus lenguajes, suelen compartir algunas características comunes. Este tipo de creaciones o Spätwerke, por utilizar su denominación alemana, pueden adoptar un tono de despedida, un leve, marcado o penetrante aire testamentario, más aún si, como sucede en muchos casos, nacieron al calor de la sospecha –o la certidumbre- de una muerte cercana.” Y llegado a este punto es inevitable formularse la pregunta de si mis últimos escritos, en particular mis últimos poemas, no poseen esas marcas indelebles de ‘estilo tardío’.    

martes, 22 de mayo de 2012

Desde el coche en marcha




























Un buitre leonado, un buitre negro y un alimoche, posados en un campo, fotografiados a través del cristal de la ventanilla del coche. Provincia de Huesca.

sábado, 19 de mayo de 2012

Publicaciones 3

La hemeroteca de la Biblioteca Municipal de Jaca dispone, gracias a un donativo, de los 57 números iniciales de Vértice, revista nacional de la Falange cuyo primer número es de abril de 1937 y el último, el 83, de principios de 1946. Se trata de una publicación suntuosa, en gran formato, con abundantes fotografías, dibujos a todo color y grandes mapas, que se imprime hasta el nº 8 con papel traído de Alemania y cuya sede radica primero en Guipúzcoa, luego en Bilbao y finalmente en Madrid. La obra refleja a lo largo del tiempo, tanto en su cabecera como en sus editoriales, las tortuosas relaciones entre la Falange y el Gobierno, y los cambios ideológicos de los primeros años del franquismo. Pero quizá, lo más llamativo resulte la nómina de colaboradores literarios y gráficos, las personas entrevistadas y, aún más, la de sus anunciantes, algunos de ellos, como Gallina Blanca que, pese al extremo fervor franquista demostrado en la publicidad insertada en la revista, fue luego adalid y financiador del independentismo catalán. Esta es una selección:

Ginés de Albareda, Edgar Neville, Luis de Armiñán, José Luis López Aranguren, Imperio Argentina, Víctor de la Serna, Francisco de Cossío, Agustín de Foxá, Carmen de Icaza, Aldous Huxley, Pedro Laín Entralgo, Concha Espina, José María Pemán, Luis Rosales, Pilar Primo de Rivera, Ernesto Giménez Caballero, Ortiz-Echagüe, Alfonso García Valdecasas, José Félix Lequerica, Luis Felipe Vivanco, Paul Claudel, Campúa (fotógrafo), Gabriel D’Annunzio, Eugenio D’Ors, Bobby Deglané, Antonio Tovar, Juan Beneyto, Manuel Aznar, Juan Ignacio Luca de Tena, José María Areilza, Miguel de Unamuno, Pierre Loti, Néstor Luján (como Najul), Dionisio Ridruejo, Baldrich (dibujante), José Compte (fotógrafo), Álvaro de la Iglesia, Álvaro Cunqueiro, Gerardo Diego, Jorge Guillén, José María Castroviejo, Benjamín Palencia, Azorín, Miguel Mateu, Martín de Riquer, Juan Teixidor, Elisabeth Mulder, Guillermo Díaz Plaja, Eugenio Montes, Federico Sopena, Viladomat (dibujante), Leopoldo Panero, Narciso de Carreras Guiteras, Paul Valéry, José Francés, Blas de Otero Muñoz, Manuel Brunet, Ángel Valbuena Prat.

Freixenet; Jaime Balcells, fábrica de harinas, Lérida; Sociedad General de Aguas de Barcelona; Texton; Myrurgia; Banco Urquijo Catalán; Tranvía de Mataró; Aguas de Argentona; Salvador Casacuberta, tejidos, Barcelona; J.Niubó, La Industrial Pipera, Vich; Agfa; Antonio Prat (a) Tonet de Vich, tratante en caballerías, Consejo de Ciento 72, Barcelona; Bernardo Butiñá, fábrica de papel, Gerona; Frontón Novedades, Barcelona (palacio del deporte netamente español de la pelota vasca); Canódromo de Barcelona (Kennel Sarriá, junto a la avenida del Generalísimo); Fósforo Ferrero; Orange Crush; Tri Naranjus; Ayuntamiento de San Baudilio de Llobregat (saluda a Franco); Golobart y Duarry, industrias de goma, Badalona; Horno del Cisne, pastelería, Barcelona; Jaime Pujadas, fábrica de curtidos, Barcelona; Casa Vilardell, Barcelona; Eudaldo Pladevall, colmado, Sardañola, Barcelona; Colchón Sema; Tapbioles y Pirretas, peletaría, Barcelona; Marfil, Alella Vinícola; Uralita; Perfumería Parera, Barcelona; Catalana de Gas y Electricidad; Banca Arnús Barcelona; La Catalana Seguros; Servetinal, Laboratorios Gummá, Barcelona; Agua Imperial, Gerona; Caja de Pensiones para la Vejez y Ahorros; Vichy Catalán; Soler y Torras, banqueros, Barcelona; Cerveza Knörr, Vitoria; Nestlé; SEPU, Madrid, Barcelona, Zaragoza; El Siglo, grandes almacenes de Barcelona; Crédito y Doks de Barcelona; Arnús-Garí, Barcelona; Almacenes Jorba, Barcelona; Banco Pastor; Verkos, Zaragoza; Muerza, Bebé, San Adrián, Navarra; Carbonell, aceite; Guerlain, París; Bodegas Riojanas, Cenicero, Viña Albina, Monte Real, Viña Rhin; Carde y Escoriaza, Zaragoza; Jover y Cía, banqueros, Barcelona; Banca Marsans/Viajes Marsans Barcelona; Nivea; Michelin; Calisay, Arenys de Mar, Barcelona; José Gimferrer, fábrica de hilados, Bañolas, Gerona; Gallina Blanca (saluda a Franco ¡Arriba España!); AEG; Gabinete Ortopédico Hernius, Barcelona; Visnú; Anís de La Asturiana; Mantequerías Arias, Oviedo; Firestone-Hispania, el neumático español; Babcock and Wilcox, tubos; Muñuzurri, Lefranc, Ripolín, S.A., pinturas; Viuda de Juan M. Argal, Pamplona, chorizo; Cesáreo Garavilla, salazones, anchoas; Lejía Conejo, Casamitjana; La Equitativa Fundación Rosillo; Vega Sicilia; Anchoas Ortiz; Viuda de Celestino Solano, Logroño, pastillas de café y leche;  CIFESA; Bayer; Baterías Tudor; Orive, Logroño, dentífrico; Profidén, Laboratorios Valvanera, Logroño, dentífrico; Hijos de Pedro Portabella, hilados; Valdespino vinos de jerez y coñac; Anís del Mono, Badalona; Chocolates Torras, Bañolas, Gerona; Dana, Perfume Tabú, Barcelona; Arcas Grúber; Bicicletas Orbea; González Byass; Sardinas en aceite Pay-pay; La Toja, cremas de belleza; Elixir estomacal Saiz de Carlos; Cafiaspirina; Tractores Caterpillar; Aurora, compañía de seguros; Bellota; Oporto Bandeira; Macharnudo Fino de la Riva, Jerez; Abéñula; Molfort’s, Mataró; Albo, conservas de pescado; Ceregumil.  

lunes, 14 de mayo de 2012

Publicaciones 2

El señor Marcos Lavernia de los Humedales, sastre, me envía cuatro números de Boina negra, revista paracaidista, el 5, el 8, el 11 y el 12, que cubren el periodo que va de enero de 1961 a abril de 1962. Se trata, por lo tanto, de los albores de una publicación que, hoy en día, nada tiene que ver con el carácter artesanal pero entrañable de esas primeras entregas. Lo primero que sorprende al ojear estos viejos números es constatar, a través de los anunciantes, la existencia de un sector industrial y comercial que gira en torno al mundo del paracaidismo militar: fabricantes de paracaídas como  H.I.C.E.S.A., C.I.M.S.A. y SANPERE; agencias de seguros especializadas en siniestros paracaidísticos como Andalucía y Fénix Agrícola; y establecimientos de restauración como el Mesón del Paracaidista Alonso, de Alcalá de Henares, y el Mesón del Paracaidista Juan Garavote, del Cuartel de las Rehoyas de Las Palmas de Gran Canaria. Los artículos gravitan sobre cuestiones militares y, a menudo, proceden de otras publicaciones; se pueden citar “¿Por qué ganaríamos una guerra nuclear?”, “Yo he pilotado un carro de asalto”, “La unión soviética es vulnerable”, “Los héroes creen en Dios”, “Fabiola y Kruschef”, “Un twist para una niña estupenda”, “Política y ejército”, “La mujer, esa maravilla”, “La cretinez, enfermedad feliz” y “Brillantino, héroe, pillín y ladino”. Sin embargo, hay un artículo que destaca sobre todos los demás, el titulado “Misioneros paracaidistas” del que, a continuación, ofrecemos un extracto: ‘Recientemente, dos misioneros capuchinos españoles del Vicariado Apostólico de Machique se han lanzado con paracaídas desde un avión y han descendido sobre el territorio, hasta ahora inaccesible, en el cual viven los indios motilones. La peligrosa empresa de estos dos misioneros puede poner fin a la impenetrabilidad de dicha región, debida a la ferocidad de los motilones (...) los dos misioneros sabían que el intento podía costarles la vida (...) los primeros instantes han sido tremendos, pero los indios, no han hecho uso ni de hachas ni de flechas (...) Este original y moderno encuentro entre los misioneros y los indios motilones se venía preparando desde hacía varios años. A finales de 1945 la Misión llevaba a cabo con regularidad vuelos sobre dicha zona, para arrojar en determinados puntos del territorio, paquetes de víveres, indumentarias, utensilios, objetos de bisutería y también fotografías de misioneros. De esta forma, La Misión de Machique ha afrontado con moderna estrategia el problema de la evangelización de los indios motilones, los cuales se calcula sean en total de 2.500 a 3.000 almas.’  

jueves, 10 de mayo de 2012

Codorniz



  
Ha sido el primer día de este año en que he oído codornices, sin duda recién llegadas a estas tierras septentrionales desde sus cuarteles de invierno africanos. La codorniz –Coturnix coturnix-, esa ave con nombre de cava de San Sadurní de Noya y genial revista de humor, tiene un curioso canto. Lo inicia el macho y, casi siempre, lo continúa y termina la hembra. Dicen los manuales que la codorniz es ventrilocuaz: el reclamo trisílabo del macho es acentuado en la primera sílaba, un repetido ‘uít-uituit’, y que la hembra tiene nota doble siseante ‘ueg-ueg’.

miércoles, 9 de mayo de 2012

Mujeres extraordinarias, 5 y 6

La primera vez yo tenía siete años. Escondido tras las cortinas observaba a la niña de la casa contigua que, de repente, lanzó desde su terraza a la mía un pequeño objeto de aspecto ligero. Esperé. Desapareció. Salí. Y comprobé que era una bola de papel. Al desplegarlo pude leer, con emoción, “Vecino guapo”.

Para ayudar a las grandes aves necrófagas obtengo, de las carnicerías y mataderos, abundantes desperdicios que llevo al monte acompañado por un grupo de entusiastas naturalistas. También, a pequeña escala, y para alimento de milanos y otra aves de mediano tamaño, recibo donaciones en forma de restos de comida, bien sean de bares y restaurantes, bien de amas de casa. Hoy he ido a una zona milanera con los restos que una señora me había guardado. Una bolsa pequeña de Mercadona con cinco trozos de pechuga de pollo cocinada a la portuguesa envueltos en papel de aluminio. Al esparcir la carne por un campo he reparado en un papelito, sin duda el tique de compra, que había quedado en el fondo de la bolsa. Me ha invadido una sensación extraña, como si algo o alguien me dijera que debía prestarle atención. Por suerte así lo he hecho. Era el tique de compra pero, en el reverso, escrito a lápiz, podía leerse “Hola Paco”. La segunda vez. 

viernes, 4 de mayo de 2012

Hoja de contactos















































El hallazgo en un cajón de una vieja hoja de contactos en blanco y negro permite complementar
http://ferrerlerin.blogspot.com.es/2010/06/detritos.html .
Se trata de una fotografía que no recoge el montón de basuras y el cerdo ápodo reptante pero que aporta información acerca de lo que sucede a pocos metros: un andrajoso buitre leonado sujeto con una cadena es contemplado con respeto por una gitanilla y un churumbel.


jueves, 3 de mayo de 2012

No es metáfora, ni ironía


Utilizaba la punta del bastón para aplastar las jóvenes culebras bastardas –Malpolon monspessulanus- contra el fondo de los agujeros de la pared de cemento cuando asomaban sus cabezas. Un lugar, el Camino de Eléctricas, del que ya he hablado en otras ocasiones, en el que era posible disfrutar de la presencia de numerosas especies de aves y reptiles, mancillado por la actuación de un tipejo que, pese a los avisos y, después, amenazas, no modificaba su comportamiento llevado por una aversión irredenta hacia las serpientes. Hubo que neutralizarlo. Y a partir de ese momento la nutrida población de lagartijas ibéricas –Lacerta hispanica- que correteaba por la pared de cemento quedó notablemente disminuida: la viabilidad de la población de ofidios supuso un aumento en la depredación de lacértidos y este cambio condujo a algunos de mis compañeros, simpatizantes de las lagartijas, a lamentar la intervención. Les hice ver, para tranquilizarlos, que por encima de todo, estaba el bien social conseguido al suprimir a quien no tenía la más mínima ética ambiental.      

martes, 1 de mayo de 2012

viernes, 27 de abril de 2012

miércoles, 25 de abril de 2012

Publicaciones 1

Recibo de mi amiga Fuensanta Bernal, conocedora de mis gustos, tres números de la revista Adiós, editada por la Empresa Mixta de Servicios Funerarios de Madrid. Es una buena publicación de la que destaco las secciones “El cajón”, “De tumba en tumba”, "Tanatocuentos”, “Versos para la muerte”, “Diccionario funerario”, “Muertos de cine”, “Tanatolibros”, “Tanatocómic” y “Mis queridos cadáveres”. Entre los artículos, “La nueva moda funeraria se presentó en Funermostra”, “¡Ya no te necesitamos!”, “Otro campo de fútbol con columbarios”, “El ayuntamiento de Lugo quiere concienciar a sus ciudadanos de que la muerte es inevitable”, “Epitafios con premio”, “El duelo hay que pasarlo” y “Uso del gallego en esquelas y lápidas”. Entre la publicidad, las firmas “Maderón, féretros ecológicos”, “Gesfún, gestión de su funeraria”, “Atroesa, hornos crematorios adaptados a cada cliente”, “Fúnebre ION, otra clase de silencio”, “Hygeco, maquillaje”, “Gas propano CEPSA, perfecto para hornos crematorios” y “Funerbio-Fresh, desodorante para tumbas”.    

lunes, 23 de abril de 2012

Textos anónimos alterados 3


Un atractivo joven, que se dedica a domar caballos susurrándoles, llega a una inmensa finca donde deberá encargarse del semental Otelo. El fuerte olor del animal contrasta con los encantos de la dueña.

domingo, 22 de abril de 2012

Textos anónimos alterados 2


Pedro, coleccionista de arte, reclama un anillo, de su tatarabuelo, que ha visto en una exposición y que pertenece a la hija ilegítima de la princesa Sissí. El señor Singer, hermano de Pedro, se interesa por una restauradora llamada Madison, a la que conoció en Orense, y la invita a ver la ópera de Prokófiev, Der Spieler.

jueves, 19 de abril de 2012

Textos anónimos alterados 1


María Salchichón es una abogada matrimonialista que desde su divorcio vive sola y entregada a su trabajo. Un día, su hermana Clara le comunica que va a casarse con un joven, letrista de canciones, de origen tailandés. María intenta disuadir a Clara, pero ella está muy enamorada de su prometido y acaba celebrándose la boda, en contra de los deseos de su hermana.

jueves, 12 de abril de 2012

Senderismo


Una de las historias de gran interés oídas durante esta Semana Santa es la de Piturdas y Paco Meriendas. Se trata de una aventura de carretera que se inicia en Rancho Cortesano y acaba en el Mirador de los Conejales Contenidos. A la sazón Piturdas es un caballero de mediana edad cuya mayor virtud consiste en repetir de forma machacona la sentida frase “le ha llegado la hora a los residuos de poda”, mientras que Paco Meriendas se caracteriza por transportar en un triciclo a pedales gran cantidad de sándwiches viejos de la bocadillería Rodilla. Parten juntos a hora temprana y llegan sin mayores problemas al lugar de Fuenteheridos mas, a partir de ahí, dejan de soportarse; Meriendas atiborra a Piturdas de sándwiches para acallar la atroz cantinela, al tiempo que Piturdas los regurgita para liberar sus órganos foniátricos. Dicen los entendidos que todos los Viernes de Dolores sucede el mismo drama y que manadas de perros asilvestrados hacen su agosto devorando los bocadillos semi digeridos y no recuperados. Sin embargo, esta vez, algo debió de ir mal y cuando el conserje del Museo de la Miel y las Abejas encontró a Meriendas recomponiendo, como en él es habitual, en abierta lucha con los podencos, los sándwiches más apreciados, los de mortadela y pepinos, así como los de caviar riojano y mirtilos del Perigord, vio que las suculentas viandas se hallaban diseminadas en torno a un Piturdas callado y cadáver, al que aún se le estremecían las entrañas. 

miércoles, 11 de abril de 2012