sábado, 1 de mayo de 2021

Lectores de Ferrer Lerín 63


 


Valladolid. Plaza de Colón.

01.05.21. Foto: Fernando del Val Sanz.

domingo, 4 de abril de 2021

Dar de mamar

Daba de mamar. Yo daba de mamar. En la puerta de las iglesias a la turba de indigentes. En la puerta de los dispensarios a los enfermos irredentos. En la puerta de los estadios a los hinchas exaltados. Daba de mamar por la gran cantidad de leche que almacenaban mis pechos y por el carácter generoso de mi temperamento. En mayo, dando de mamar a un sacerdote griego que llegaba de Namibia, tuve una visión panorámica, una visión de conjunto, un plano general, en el que mi figura y la del religioso, arrodillado ante mis ubres, se situaban en el centro de un amplio espacio, quizá una plaza abacial o quizá un recinto de tortura, pero mediante un dispositivo, no me pregunten cuál, lograba un acercamiento, pudiendo comprobar que yo estaba sentado en un viejo coche Jaguar, abandonado en La Explanada de la ciudad de Alicante, allá por los años sesenta, con la puerta abierta, medio cuerpo fuera, con gafas Ray-Ban, pantalones de pana y la camisa a cuadros que mi novia Carmen Ballesteros me regaló tras poseerla en el cementerio de Blanes (provincia de Gerona). Como es lógico, la camisa la llevaba ampliamente desabrochada.   



martes, 16 de marzo de 2021

Reparto 16


Las señoritas de Rochefort (Les demoiselles de Rochefort) (1967)

Director: Jacques Demy

Catherine Deneuve y Françoise Dorléac

viernes, 5 de marzo de 2021

martes, 16 de febrero de 2021

Actrices 12


 


Courteney Cox

Los rebeldes de la ciencia (1985)

martes, 9 de febrero de 2021

Lectores de Ferrer Lerín 61


 


Jesús García Cívico entrevista a 

F. Ferrer Lerín

Revista Quimera 446

Febrero 2021

sábado, 30 de enero de 2021

lunes, 18 de enero de 2021

Viejo circus

      

       Mentía sin necesidad o tal vez necesariamente. Le obligaba su oficio a ello y purgaba el pecado sumiéndose en lo que odiaba. Así al preguntarle: “¿Dicen que dices lo que no piensas?”; él respondía: “Simplemente porque les amo”.

     En primavera, tras las fuertes llovidas propias, encontré a la caravana descansando en las orillas del Nhei. La mayoría remendaba la lona y un grupo, quizá escogido, comía en silencio. Allí estaba Beón, sentado de espaldas al río. Su hijo —o copia de él— me miraba insistentemente.

     – No sabía que estuviera contigo.

     – ¿Dónde iba a dejarlo? Y además aquí aprende.

     Luego, en la meseta que dominaba el campamento, hallé la ocasión de disculparme. Él me observaba tranquilo, con las manos grandes que mi padre besaba, cruzadas sobre el regazo y la boca predispuesta a la ironía. Miré ahora el valle: me estaba preparando para escuchar la confesión de aquel hombre y el surco que marcaba el río traíame imágenes calientes, falsas en la mayoría de veces. Hundí las manos en el musgo, apoyé la cara —sólo un instante— sobre la roca y rápido me volví en dirección a su rostro, que se inundaba entonces de una luz muerta.

     – Bartak —dijo inseguramente—, estamos casi en la cima del mundo y no conocemos la historia de nuestras vidas. Mi historia desordenada, revivida constantemente en cada función nocturna; mi historia familiar, de antigua grey; mis noches ciegas, sin el reposo de una verdadera satisfacción. Busco el porqué de tantos actos estúpidos y sólo encuentro el sonido de una vara de mimbre. Contemplo a mi hijo y me pregunto qué me movió a crearlo. Veo sus inclinaciones, que son las mías, empujándolo al atolondramiento y a la vanidad y temo que no lo sane ni la tranquilidad de estos lugares.

     Cogí un extraño animal y lo levanté por encima de nuestras cabezas. El acto me permitió clavar las uñas en la blanca piel del payaso. No brotó sangre y él no notó la maniobra.

     – Esperas interminables —prosiguió— me obligaban a buscar distracciones nuevas: me divertía contando las luces de la pista, reía al descubrir inesperadas polvaredas grises tras los cascos de los caballos y aguzaba ridículamente mis sentidos con la esperanza de sentir en mi carne los cuchillos que se clavaban cerca de la mujer rubia. Así, en una larga espera, con la desesperación del que se siente habitualmente postergado probé, introduciendo mis dedos, la viscosidad tranquila de la miel. Apuré, sin saber prácticamente lo que hacía, el frasco, y salí a la pista con el cuerpo barnizado interiormente de aquella nueva materia dulce y peligrosa. El fracaso de aquella noche transcurrió rápido. Imaginaba el regreso a mi camerino y la posibilidad de ingerir sin prisa otro bote del nuevo descubrimiento. Era el nacimiento del vicio más extraordinario de toda mi existencia. La miel me gustaba apasionadamente. Su corporeidad crujiente y densa, su sabor picante bajo la apariencia dulce me transformaban, y sobre todo evadían a mi cansada mente de la monotonía diaria. Durante un maravilloso año, mi vida corrió tranquila bajo los efectos de la droga, hasta que una noche, en que debía representar un papel algo más largo que lo acostumbrado, mi cuerpo entró de improviso…

     No permití al mentiroso clown proseguir su relato. Era inútil intentar penetrar en su vida. Primero, anunciaba enfáticamente que ello no era posible por mi incapacidad, quizá de análisis o quizá de juicio y luego, apañaba una historia para distraer mi atención. Su mismo hijo, apoyaba con sus muecas y aspavientos la certidumbre que yo ya poseía. Beón intentaba engañarme de nuevo. Era infinita la relación en que se citaban nuestros fallidos encuentros. Pero ahora no sería así. Aproveché una natural distracción de todo padre: miraba, mientras describía la historia, a su hijo y dejaba resbalar su mano derecha por la frente de la inhóspita criatura. Di un salto —y un grito también— y me abalancé sobre él. Mi peso, mi corpulencia, mi fuerza y el hábito en mi raza a estos actos acabaron rápidamente con su vida. Hinqué mis colmillos en el cuello fino, débil y frío y, horrorizado paladeé, en lugar de la sangre habitual, una pastosa y dulce crema: algo blando y amarillento que rellenaba la maquillada piel. Mi sorpresa envalentonó a la cría y prodigiosamente comprobé que su tamaño real no era el que aparentaba. Debía de haber estado doblada toda la velada y de sus brazos surgieron hierros que abrieron mi carne chamuscando mi largo pelo y quebrando mi lomo. Quizá de las montañas llegaran hermanos vengando la afrenta porque mis últimos aullidos parecían tener eco en la penumbra dolorosa de aquel 23 de Mayo.

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Ferrer Lerín (1964)

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Cónsul

Ediciones Península

Barcelona, 1987

miércoles, 13 de enero de 2021

Lectores de Ferrer Lerín 60


   Uno de los leopardos de Aurelio Major inspecciona el material.

   Barcelona, 13.01.20.

domingo, 10 de enero de 2021

Reparto 15
















Jackie Brown (1997)

Director: QuentinTarantino

Pam Grier y Robert Forster

martes, 29 de diciembre de 2020

F.F.


 






















F. F.

 

Francisco Ferrer Mascaró, notario, natural de Balaguer, Lérida

viaja destinado a Puigcerdá, Gerona, a mediados del siglo XIX

cómo sería el viaje, qué emolumentos supone el cargo

no lo sabemos.

 

Buenaventura Morer Gasset, natural de Pareras, Gerona

contrae matrimonio en Puigcerdá con Francisco Ferrer Mascaró

qué dote, qué salud, qué piedad, qué belleza

no lo sabemos.

 

Abilio Ferrer Morer, natural de Puigcerdá, hijo de Francisco y Buenaventura

ejerce como odontólogo en la ciudad de Barcelona y tiene muerte prematura

quién le induciría a iniciar esos estudios, quién le induciría a jugar en bolsa

no lo sabemos.

 

María de las Mercedes Auger Massanet, natural de Barcelona

contrae matrimonio con Abilio Ferrer Morer, la recuerdo sentada

ella siempre de negro, la abuelita Mercedes, dónde casarían

no lo sabemos.

 

Francisco de Sales, Sebastián, Abilio, Ygnacio Ferrer Auger, natural de Barcelona

hijo de Abilio y Mercedes, odontólogo, luego médico

mi padre, que recupera el binomio F. F. gracias a quién

no lo sabemos.

 

María Luisa Lerín Falcó, natural de Barcelona

contrae matrimonio con Francisco Ferrer Auger en la ciudad de ambos

a su único hijo se le bautiza Francisco gracias a quién

no lo sabemos.

 

Francisco Ferrer Lerín, licenciado, natural de Barcelona

duda de si él es un error, de si hubo un hermano de Abilio llamado Francisco 

de si esa sería la verdadera rama, de si ha sido fatal recomponerla

no lo sabemos.

 

Concepción Jiménez Castro, natural de Torredonjimeno, Jaén

contrae matrimonio con Francisco Ferrer Lerín, en Jaca, Huesca

propone Francisco como nombre para el primogénito, ¿su marido duda? 

sí lo sabemos.


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Francisco Ferrer Lerín

Fámulo, Tusquets Editores, Barcelona, 2009.


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Fotografía: Fran Ferrer

lunes, 28 de diciembre de 2020

Lectores de Ferrer Lerín 59


 






















Ana Santos Rey, profesora de Lengua y Literatura en el I.E.S. San Alberto Magno, de Sabiñánigo (provincia de Huesca), ojea un ejemplar recién llegado de Cuaderno de campo.

domingo, 27 de diciembre de 2020

Lectores de Ferrer Lerín 58

 

Quique Acosta Calderón, lector de Ciudad propia. Poesía autorizada, también es fotógrafo.

lunes, 21 de diciembre de 2020

Me enamoré de mi uróloga

Ha vuelto a suceder. Me he vuelto a enamorar. De mi uróloga. Hubo un bache. Un malentendido quizá. O su empecinamiento en querer practicarme una biopsia prostática. Y mi empecinamiento en no quererlo. Recurrí a la autoridad profesional de sus mentores. ¿Indebidamente? Pero tuvieron razón. Y hubiera sido innecesario perpetrar tamaña escabechina. Despejado ahora el panorama. Sentada la evidencia de que por el momento no me devora el cáncer. Olvidadas las escaramuzas. Volvemos a sonreír. Cruzamos las miradas encendidas. En cuanto lo permite la postura. Tras el tacto rectal consuetudinario. Ante el estupor de la enfermera vasca de pesadas carnes.

viernes, 18 de diciembre de 2020

Reparto 14

El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares 
(Miss Peregrine's Home for Peculiar Children) (2016) 
Director: Tim Burton
De izquierda a derecha: Raffiella Chapman, Thomas Odwell y Joseph Odwell

sábado, 12 de diciembre de 2020

Aprensivos

Vienen a cenar a casa dos matrimonios. Tres personas suben en ascensor y la otra, que para evitar contagios sube andando, llega acalorada y con un kleenex en la mano; tiene ciertas dificultades motrices por lo que ha debido agarrarse a la barandilla metálica, pero con un papelito haciendo de protector. Me brindo a recoger la celulosa mas a toda prisa la introduce en una pequeña bolsa de plástico que extrae de un bolsillo; es inevitable pensar en los cacaperros y en sus adminículos. En 1947 yo tenía 5 años. En aquella vivienda soleada, en aquella estancia amplia que llamaban "la galería", en una silla grande de rejilla, sentado, casi tumbado, el abuelito Juan, permanecía inmóvil con el brazo derecho colgante, remangado, la mano metida en un cubo de hojalata lleno de agua y lejía. Qué imagen. El tifus. La epidemia de 1914 le dejó el miedo al contagio, el miedo a cualquier contacto. Siempre llevaba un pedacito de papel higiénico y, con él, daba y apagaba la luz ¡en su propia casa! Y ayer, día 25 de diciembre, ocupado el servicio en la preparación de la comida, suena el timbre de la puerta de la calle, nadie puede ir, vuelven a llamar, y es la abuelita Irene quien, desde “el peinador", el saloncito contiguo al cuarto de baño, en una desventurada decisión, pide a su esposo, que está en el despacho leyendo La Vanguardia, que por favor abra; seguramente nunca lo había hecho, pero era Navidad y con soltura, casi con desparpajo, sale al recibidor y abre la puerta, sin papel higiénico. Debió de ser todo muy rápido: un hombretón que se identifica como el basurero le felicita, le entrega con la mano izquierda la hojita recordatorio y con la derecha agarra la de mi petrificado abuelo para estrechársela. Fueron unas malas fiestas.

domingo, 6 de diciembre de 2020

Tránsito




























 

 Tránsito

  

La alta clase labradora

por su entusiasmo ornítico

permanece aquí.

Agitaciones, inquietudes, gritos

no la fuerzan a la mudanza.

Sé, en cambio,

que las aves migradoras

morirán

todas

las que tanto me admiraron

y las que exhiben el hueso llamado pecho.

 

Los hombres en alto grado impresionantes

los esclavos caballeros

la mujer fogosa, indigna,

la apellidada Mudable

aguardarán

reflexivos.

 

La más recia de las piedras

el más digno de los hierros

estallarán

con el tiempo

en el rostro de las bestias avezadas, pero yo

en esos días, muy cansado,

reposaré dormido, quizá

en la provincia más angosta, cobijado

en la ruina palmeada

y no querré volver.

 

Dilatada la mirada

la mirada que doblega al extranjero

de complexión enjuta

y marcialidad temprana

cavaré

en la loma conocida por “la oscura"

un dormitorio de tierra

una cocina de espanto

un gran embudo de sangre.

 

(2019)


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Grafo Pez

Libros de la resistencia

Madrid. 2020.

jueves, 26 de noviembre de 2020

Tórax


 


Recibo una radiografía de tórax de Eudora Pañico. Propone un libro, 30 tórax, que ella editaría. El volumen contendría 30 radiografías de tórax de 30 amigas. Yo debería escribir 30 textos sobre la vida de cada una de ellas. 

domingo, 22 de noviembre de 2020

Reparto 13






Cowboy de medianoche (Midnight Cowboy) (1969)
Director: John Schlesinger
De izquierda a derecha: Dustin Hoffman, Brenda Vaccaro y Jon Voight


miércoles, 28 de octubre de 2020

Lectores de Ferrer Lerín 57


 



Nelson Villalobos Ferrer

con Grafo Pez.

Vigo (provincia de Pontevedra).

28.10.20. Foto: Daisy Villalobos.

viernes, 23 de octubre de 2020

miércoles, 14 de octubre de 2020

Lectores de Ferrer Lerín 56


 






















Sandra Flores, profesora de Lengua, hojea y ojea Grafo Pez asesorada por Santa Teresa de Ávila y Santa Eulalia de Mérida. I.E.S. San Alberto Magno. Sabiñánigo (Huesca). 14.10.20. Foto: P.J.G.R.

lunes, 12 de octubre de 2020

Reloj













Publica el diario valenciano Levante un excelente artículo firmado por Alfons Cervera sobre la poesía en general y sobre mi libro Cuaderno de campo en particular. Acompañando el texto la redacción coloca una singular fotografía, y digo singular porque junto a elementos pertenecientes al terreno de la gran normalidad, como el hecho de que yo esté sentado, de que se me vea con unos quilos de más y el rostro abotargado, aparece un detalle, sólo percibible por mí, que invalida la autenticidad de la imagen: el reloj; nunca llevo reloj de pulsera y, lo más importante, no tengo ni he tenido un reloj pequeño, redondo y dorado. Lo hablé con Alfons e investigará de dónde el rotativo obtuvo la foto que, sin duda, fue confeccionada con pedazos de otras, no todas pertenecientes a mi ilustre persona. 

sábado, 10 de octubre de 2020

1986



Esta imagen es una muestra inapelable de la profesionalidad de la fotógrafa Cortell Olcina que logra captar parte de la secuencia de un sueño, un sueño en el que sueña conmigo, y en el que sueña con ella, y con las vacaciones que pasamos juntos en Cabo de Gata en 1986, tal como aquí se atestigua.

viernes, 2 de octubre de 2020

Lectores de Ferrer Lerín 55


 






















Francisco Ferrer Lerín

GRAFO PEZ

Libros de la Resistencia. Colección Poíesis.

Madrid. Septiembre 2020.

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Fotografía: Librerantes, Madrid, 02.10.20. 

jueves, 24 de septiembre de 2020

Lectores de Ferrer Lerín 54
















Francesc Cornadó y Pablo Picasso leen Cuaderno de campo, de Ferrer Lerín.

Barcelona. 24.09.20. Fotografía de Manuela Bardón.

jueves, 17 de septiembre de 2020

Lectores de Ferrer Lerín 53


 






















Foto: Miguel Ángel García Salgado.

martes, 15 de septiembre de 2020

Sellos e inscripciones

















Sellos e inscripciones en la portada. Inscripciones en las segundas guardas.


 

sábado, 5 de septiembre de 2020

Espino majuelo (Crataegus monogyna)

























Espino majuelo, Crataegus monogyna, en el Monte Oroel (Jaca, Huesca). 04.09.20.

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Wikipedia, bajo el epígrafe "Nombres comunes" del artículo Crataegus monogyna, da estos resultados:

Aguapero, amajueta, amayuelo, arajolas, arance, arsino, arto, arto blanco, arto de manzaneta, arto motillonero, babatxi, bizcoba, bizcoda, bizcodeña, botironero, cachimironero, camicherón, carcabollero, carcabollo, cerecico de pastor, cerezo de pastor, cuesco, escajo, escambrón, escuero, espina, espinablo, espinal, espinalbo, espinaula, espineira, espinera, espinera blanca, espinera brava, espinera de monte, espino, espino albar, espino amuleto, espino biscobeño, espino bizcobeño, espino bizcodeño, espino blanco, espino de amayuelo, espino de flor aromática, espino de flor blanca, espino de majoleta, espino de majuelas, espino de majuelo, espino de majuelos, espino de olor, espino garaminal, espino graminal, espino machugal, espino macoleto, espino maholeto, espino majolero, espino majoletero, espino majoleto, espino-majoleto, espino majuelero, espino majuelo, espino-majuelo, espino majuetero, espino majueto, espino majuleto, espino-marjoleto, espino negro, espino picón, espiñuelo, espiñuelos, flor de espino, flor de tila, ganaperu, gapamina, garamita, gorrillón, gramina, guapero, guindas de pastor, guindita de Nuestra Señora, guinditas de Nuestra Señora, ilurri, lilois, machuga, maculeto, maillo, majolero, majoleta, majoletas, majoletero, majoleto, majolino, majoreto, majuela, majuela (fruto), majuelas, majuelero, majueleta, majuelines, majuelo, majueta, majuetal , majuetas, majueto, majuleta, majuletas, majuleto, mangorlita, manjoletas, manjoleto, manjolina (fruto), manzaneta de Manuel, manzaneta de pastor, manzaneta de San Juan, manzanilla, manzanillas, marjolero, marjoleta, marjoleto, matapiojo, matapiojos, mato albar, mauletas, maulinar, maulino, mayuela, mayuelo, mejuela, mochuetas, mojolino, motillonero, paraíso, peras de la Virgen, perica, pericón, peruy, peruyes, peumo alemán,​ pincho de majoleto, pirlitero, tamañuela, tamañuelas, tila, tila de espino, tilera, tilero, tilo, vizcadas, vizcoba, vizcoda, zarza majoleta, zarza majueleta.