Cuentan
que el tirano medo Astiages castigó a su pariente Hárpago ordenando que en un
banquete le sirvieran trozos de su hijo asados. Mi padre, el ginecólogo
dentista Ferrer Auger, ordenó que en un almuerzo en el Gran Hotel de Jaca me
sirvieran una suela de cuero vacuno empanada, con gran apuro, todo hay que
decirlo, del probo maître, que fallecería al poco tiempo quizá de tanto repetir
que él nunca se hubiera atrevido a gastar una broma a un cliente... pero lo
había ordenado un médico.
miércoles, 3 de enero de 2018
lunes, 1 de enero de 2018
Librero avispado
Hoja encolada a una de las guardas del libro en 8º Vigilias del estío (por Don José
Zorrilla; Madrid; Boix, editor; Imprenta y librería, calle de Carretas, nº 8;
1845).
Transcripción: “Como éste hay infinidad: yo para venderlos
me entretengo en elegantizarlos á ratos perdidos poniendolo como el compañero
que va adjunto. Si asi no lo hiciera ¿como habia de salir ni de uno? Ni aun
regalandolos”
domingo, 31 de diciembre de 2017
Capítulo 16
Quisiera hablar ahora de las circunstancias que permiten que
las señoras salgan a pasear por los alrededores hasta la distancia de una hora,
se hospeden en sus casas nativas por un año, y frecuenten los baños cuando el
estado de su salud lo exige (pequeñas bañistas). Son circunstancias de índole
sanitaria debidas a que el lugar en el que está fundada esta Real Casa es
melancólico y malsano, secuela de la insalubridad del aire que inficiona los
pulmones y causa fiebres intermitentes; una Real Casa edificada en las tierras
pantanosas llamadas El Lagunajo.
Y quizá no sea ocioso decir que cerca de El Lagunajo se
encuentran Las Tierras Raras (Lantánidos) donde El Turco Generoso vivió una
infancia idílica, pródiga en juegos, observada por Alma Agobiada y sus Lacayos
Ingentes. Y este cúmulo oneroso de personalidades, esta capacidad asociativa
que roza la hierogamia respetuosa, nos lleva al Gran Macabro o sea a la
confluencia, que alguien señalaría muchos años después, entre mis poemas desaforados
y la obra de Ligeti. A Dios hay que buscarlo, no es un ser evidente; nadie
espere hallarlo en los Jardines de los Senadores, sí, en cambio, resolviendo el
problema de los Generales Bizantinos; lecciones digresivas a cargo de quien fue
un pequeño vehículo, de quien fue una palabra en un libro, de quien fue un pez
mudo, y luego respondería a un único seudónimo: Dositeo Espermio.
jueves, 28 de diciembre de 2017
Poliedro

Desde 1987, en que se publica Cónsul, me ha intrigado la viñeta tipográfica que aparece en la
página 2. Ahora, el guionista y realizador Luis Ordóñez consigue un ejemplar del
libro y me hace saber que la figura es copia del poliedro truncado que Alberto
Durero incluyó en su misterioso grabado Melancolía I. Hablo, a continuación,
con Mercedes Azúa, diseñadora de la cubierta del libro y de la colección, y me
cuenta que se trata de una xilografía, realizada por Narcís Comadira, que
acompaña, en todos los títulos de la colección Poética, de Ediciones Península,
los nombres de los directores de la misma.
miércoles, 27 de diciembre de 2017
Primer ciclista
Esperé a que tomara la curva. Se distanciaría pero la
superficie susceptible de recibir el disparo sería mayor. Disparé. Y cayó. Mi
primer ciclista. Arranqué. Y fui hacia él. Había muerto. Todo fue rápido
entonces. Lo arrastré a la cuneta. Lo desvestí. Introduje en el maletero la
indumentaria y la bicicleta. Rajé el cadáver hasta eviscerarlo parcialmente. Y
lo empujé talud abajo. Ya vi buitres. No tardaron. Mientras maniobraba para dar
la vuelta empezaron a bajar. Al alejarme contemplé por el retrovisor cómo se
abalanzaban sobre el cadáver. La bicicleta la llevé al punto limpio. La
indumentaria al atrio de la iglesia del Carmen. La codician los gitanos.
lunes, 25 de diciembre de 2017
sábado, 16 de diciembre de 2017
domingo, 10 de diciembre de 2017
jueves, 30 de noviembre de 2017
martes, 28 de noviembre de 2017
Buitre leonado
BUITRE LEONADO
Lo intentó el poeta
allá en los comienzos de la década séptima
traer a colación
al sin par necrófago.
Se recuerda el verso
“la espalda comida por el Gyps”
en un poema áspero
dedicado a la estrella
chula mallorquina.
Poco tiempo antes
en composición más laxa
pormenoriza a otra musa
“Recuerdo la mañana que en tus pequeñas ojeras
vimos el color del buitre macho
la mancha azul del cuello que resalta en las frías cópulas
y preludiando la esteparia pitanza.”
Ambas sin duda
diestras corografías
alumbradas en plena
cumbre ornitológica.
----
Nota
Los versos entrecomillados pertenecen a los poemas “Carta a
una estrella mallorquina” y “Profesora y alumna” recogidos en Cónsul (Península, Barcelona, 1987) y
luego en Ciudad popia. Poesía autorizada
(Artemisa, Tenerife, 2006).
Emecé Riera Guilera y Aurora E. Martínez fueron la mejor
manutención para el tenaz estro artístico en momentos de ignominia. Se conserva
la atenta misiva de la segunda señora en la que se conmina al autor a buscar
seudónimo proponiendo, para sus propias carnes femeninas, “el aguilita caudal”,
“el águila real” y “la grulla en aspa” aunque al final el vate no escuchara y
eligiera “Ariola Espino”.
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Poema "Buitre leonado" con la 'Nota' completa, no como aparece en la página 59 de Hiela sangre; Nuevos Textos Sagrados, Tusquets Editores, Barcelona, 2013.
lunes, 27 de noviembre de 2017
sábado, 25 de noviembre de 2017
Laberinto
Ha muerto Valentín Estrella Rodríguez “Cagancho”, o también
“Tripudo”. Una de las primeras personas que traté a mi llegada a la ciudad
pirenaica en 1968 y que, desinteresadamente, me permitió realizar, en su finca
dedicada a la ganadería ovina, diversas pruebas encaminadas a explicar los
mecanismos tróficos de las grandes aves necrófagas. Valentín, que siempre
mantuvo conmigo una línea de corrección y respeto, quiso, sin embargo, dar a
entender, desde el principio de nuestra amistad, que él era algo más que un
pequeño ganadero, que era alguien que disponía de argumentos suficientes para
desbancar mis ínfulas académicas, y que guardaba ciertos secretos por los que
deseaba ser preguntado. Por ejemplo, Valentín Estrella atesoraba un objeto
misterioso que un buen día, sin una razón clara, decidió mostrarme. Era una
piedra plana, cuadrada, de unos treinta centímetros de lado, con un
laberinto grabado en una de sus caras, una piedra que, según dijo, había
encontrado uno de sus bisabuelos al roturar las tierras próximas a las ruinas
de un monasterio cluniacense. Hoy, su hijo Cosme, en un acto breve pero
solemne, en el panteón familiar, me ha entregado la piedra. Luego, ya en la
explanada del aparcamiento, se ha acercado, vacilante, y, con voz entrecortada,
me ha aconsejado que, cuando llegue el día de la desesperación, recorra el
laberinto con el dedo índice de mi mano derecha; un recorrido que, si soy
hábil, me conducirá a un círculo donde reside la muerte, e incluso, si mi
habilidad es sobresaliente, me hará progresar aún algo más hasta alcanzar el punto
central, la puerta que se abre al mundo inferior, donde su padre me espera.
miércoles, 22 de noviembre de 2017
martes, 21 de noviembre de 2017
domingo, 19 de noviembre de 2017
sábado, 18 de noviembre de 2017
miércoles, 15 de noviembre de 2017
lunes, 13 de noviembre de 2017
jueves, 9 de noviembre de 2017
domingo, 5 de noviembre de 2017
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