Resulta ameno rebuscar en armarios, cajones o habitaciones poco frecuentadas. Hoy, en un arrebato de aburrimiento, he investigado qué había en una caja de cartón duro guardada en una maleta de tela de cuando volví de África. Junto a las sentimentales fotografías de siempre me ha sorprendido un pequeño estuche de plástico transparente que contenía gran número de tarjetas de visita. Las he mirado. Eran de cuando me operaron, en Malabo, de hiperplasia prostática benigna, esa molesta afección en la que el agrandamiento de la próstata dificulta el tránsito de la orina. Recuerdo, y hace quizá treinta años, que el urólogo, un riojano jocundo de escasa higiene, me dijo al salir del quirófano que la intervención, llamada Resección Transuretral (RTU), había ido bien y que de los efectos secundarios habituales -impotencia, incontinencia y eyaculación retrograda-, él creía que sólo iba a afectarme este último. Lo de retrógada me asustó un poco, pedí que fuera más explícito y me aclaró que eyaculación retrógrada, o inversa, era la que llevaba el semen por camino equivocado, o buen camino para algunos; en vez de expulsarlo por la uretra al instante, lo depositaba en la vejiga urinaria, saliendo después al exterior en el acto de la micción. El urólogo me aseguró que en este estado de cosas era casi imposible que pudiera procrear por lo que fui corriendo a la imprenta de un familiar del naturalista, formado en Jaca, Pedro Batanga Lumobongo, y encargué 100 tarjetas de visita en las que, bajo mi nombre y dos apellidos, se leía con letra clara: NO EYACULO AL EXTERIOR. RIESGO NULO DE EMBARAZO. Un error en la impresión -Lerín fue cambiado por Lenin- desaconsejó su reparto.
-
Nota
Esta operación prostática ya fue tratada en “RTU” https://ferrerlerin.blogspot.com/2010/03/rtu.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario