Poesía reunida con Silvia Puyal Millán, Librería Cálamo y Cuatro deseos.
2 comentarios:
Anónimo
dijo...
¿Pero qué hacen ahí las gafas de Lucrecia Martel? Mi madre, que era pintora, llevaba unas igualitas (pero marrones) en aquel Sur de los sesenta, que ahora ni de coña es igualito. Una alegría que la lectura de sus textos sea variada y maña. Que tenga Usted un muy buen día.
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¿Pero qué hacen ahí las gafas de Lucrecia Martel? Mi madre, que era pintora, llevaba unas igualitas (pero marrones) en aquel Sur de los sesenta, que ahora ni de coña es igualito. Una alegría que la lectura de sus textos sea variada y maña. Que tenga Usted un muy buen día.
Cuántos
unánimes
arremeten
tráquea abajo
rumiando
ocultos
desear
emerger
salivar
emitiendo
oráculos
súmulas
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