martes, 24 de junio de 2008

Alfonso Reyes






























A menudo las pérdidas deparan sorpresas. Busco L’homme approximatif y encuentro La experiencia literaria. Sé que a finales de 1970 iba a percibir 10.000 pesetas por una traducción y que escribiría un poema crónica de la misma. Mas debí de devolver al editor el original francés al tiempo que entregaba el trabajo concluido, lo que explica que no se encuentre hoy entre mis libros y, por otra parte, es harina de otro costal saber adónde iría a parar mi hombre aproximativo; fueron tiempos de grandes trasiegos. Lo importante es el hallazgo: el número 229 de la Biblioteca Contemporánea de Editorial Losada -Buenos Aires, 1952-, esa maravilla de la que no me resisto a crear tres breves citas, las dos primeras de la solapa y la tercera del ensayo “Hermes o de la comunicación humana” (México, 1939-1941) que inaugura el volumen.

Dice [de Alfonso Reyes] Luis Alberto Sánchez: “No sé de ningún escritor hispanoamericano, ni hispano, que haya mantenido tan severa vigilancia de sí mismo, y creo que habría que remontarse a ciertos antiguos y famosos memorialistas y a ciertos escritores seguros de su proyección post vitam y post mortem, como Goethe, para hallar un símil adecuado a tan esmerada alerta.”

Dice Luis Emilio Soto: “La experiencia literaria patentiza su papel de espíritu-puente entre el erudito y el mundo de la literatura cuyas puertas dan al campo, sin puertas, de la creación.”

“El escribir, según los diálogos platónicos, no pasa de ser una diversión. La escritura, accidente del lenguaje, pudo o no haber sido: el lenguaje existe sin ella.”

Decir también que, al ingresar en el Ejército, llevé conmigo unos pocos libros. La experiencia literaria fue uno de ellos. La mala costumbre, fruto de una irrefrenable bibliofilia, de no subrayar el texto me lleva ahora, inútilmente, a elucubrar cuáles serían mis pasajes favoritos.


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TZARA

Luchar contra el anquilosamiento de las palabras

moverlas disponiendo nuevas mallas sacudir la estructura del poema

despertarlo

se trata de agarrar un objeto ver su nombre pesarlo medirlo olerlo observarlo

darle libertad para que se manifieste

para que se realice totalmente

cambiar la decoración la situación de los muebles del salón de todos los días

la palabra corre y se adhiere

aparece un grito una modulación un fondo de sentido

se crea sonido de frases con los elementos volcados

el fuego de las cosas que conocemos bajo otros aspectos

valorar lo que tenemos

llegar a exprimir el color y la forma de las letras unidas

cuidar y dar vida al poema exhaustivo que creamos

madurar la idea sobre la posibilidad lingüística

conocer el léxico tanto que huelga la estrecha gramática

las frases nacen limpias

criticamos los versos con los versos

demostrar nuestro convencimiento con la anarquía en la elección

cavilando nuevos programas

saber qué se vierte sobre la hoja blanca

aquí ahora poder columbrar nuestra diaria vida desconocida

la vida ceñida que desatamos

hasta que auténtica se refleja en lo que no se limita a un modo

que incumbe el total de mis actos

que a modo de canto damos lúcidos

porque se domina el oleaje y el calado de la semántica.


1970


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La hora oval, Ocnos, Barcelona, 1971
Ciudad propia. Poesía autorizada, Artemisa, La Laguna, 2006


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3 comentarios:

magda díaz m. dijo...

Querido Francisco, La experiencia literaria del gran Maestro Alfonso Reyes, es un libro maravilloso. Yo lo tengo publicado por el Fondo de Cultura Económica. Inolvidables sus palabras: "La escritura es elemento esencial en el proceso de la comunicación humana".
Qué valioso que lo recuerdes.

Lástima que no se encuentra entre tus libros la traducción que llevaste a cabo de Tzara. ¿Sería posible que pudieras rescatarla, hallarla ahora? es una obra de gran valor.

Un gran texto el que nos compartes hoy.

Ferrer Lerín dijo...

Querida Magda. La traducción de L'homme approximatif está perdida. Otras de aquella época y con ese editor fueron vendidas (caso de Ossi di sepia que salió en Visor)o, aunque se publicaran originalmente en Barral Editores, aparecieron también bajo diversos sellos (caso de Le hasard et la nécessité publicada por Orbis y Tusquets). Aunque en honor a la verdad hay que decir que esa era práctica habitual (caso de L'annonce faite à Marie que traduje para Salvat en 1971 y que aún hoy se sigue reeditando en extrañas compañías). Todo ello, claro está, sin consultar y sin ningún plus económico.

Iste dijo...

Esto me saltó a los ojos ayer.

" El sentido es el único fuego que nos consume ( ...)

y saltan a los ojos de una cosa a otra a lo largo de
todo el diccionario(...)"


Y estos dos versos de Tzara apuntan a eventos singularmente próximos.