lunes, 11 de mayo de 2009

Engañosos encuentros

Al volver de Valencia me invitan a la finca Cuatro Nalgas. Aparco el auto en la explanada norte y cuando subo andando por el Camino de Eléctricas me cruzo con una carraleja, quizá con un ejemplar de Meloë majalis: intenso color negro con bandas transversales rojas. Está claro que no soy ducho en la identificación de coleópteros y esa bonita hembra insecta en seguida lo nota. Trata de confundirme. Le doy mi verdadero nombre y ella se presenta como Sonata Bupréstidas de Reforma, pero recuerdo, del bachillerato, que los bupréstidos eran una familia distinta a la de los meloideos. Me sienta muy mal que no me tome en serio -ha querido burlarse-, sin embargo la ayudo a alcanzar el ribazo; se oye rugir el motor del quad del horrible nieto del doctor Muchacho. Llegada la noche, adormecido en el porche el estólido niño, adoctrino a su abuelo, silente potentado, en las formas de acabar con ese engendro, más fáciles, le digo, que las empleadas para el exterminio de su hijo Blas Muchacho y su esposa Tarqui de Pérez, padres de la criatura. Pero nunca esa gente fue de fiar y dos lacayos me arrojan, tras golpearme en el cráneo con el fémur de un libio, al Barranco de la Maravilla, donde prospera una colonia de galápago leproso, Mauremys caspica, especie, por suerte, de inclinaciones necrófagas.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

Esas insectas es lo que tienen, se burlan con esa autoridad que solo la belleza les puede conceder.

Carmen dijo...

De su paso por la Facultad de Filología de Valencia guardo un grato recuerdo. Salí de la sala César Simón tras finalizar el acto -académico- contenta, aunque viví momentos tensos, me explico: experimenté la misma inquina que cuando estoy en el cine viendo una buena película y el compañero/a de fila está comiendo, pero en este caso era el sonido de las suelas de algunos asistentes mientras abandonaban la sala antes de tiempo (vete a saber por qué. No entiendo cómo los que diseñaron esa sala no tuvieron en cuenta eso... La culpa es del parqué (o como se escriba). Usted me alegró el día.

En cuando mi economía mejoré me compraré el de Papur.

'déu!

Ferrer Lerín dijo...

Gracias, Carmen. Siento no poder identificarte pero las pistas que aportas sobre cierta parte de la vestimenta y tus sin duda adorables cabellos no son suficientes. Absolutamente de acuerdo en lo de la mala educación de algunos espectadores; de hecho, por esa razón, estoy abandonando la costumbre de ir al cine, lo veo en casa.

Carmen dijo...

Hola (otra vez)

Le agradecería que volviera a publicar mi comentario anterior, pero sin faltas. He visto que mi celeridad mecanográfica se ha llevado por delante alguna que otra normatividad sintáctica y ortográfica. Y no no lo puedo tolerar.
¿Sería tan amable de hacerlo?

Gracias.

El texto quedaría así:

De su paso por la Facultad de Filología de Valencia guardo un grato recuerdo. Salí de la sala César Simón tras finalizar el acto -académico- contenta, aunque viví momentos tensos. Me explico:
experimenté la misma inquina que cuando estoy en el cine viendo una buena película y el compañero/a de fila está comiendo, pero en este caso era el sonido de las suelas de algunos asistentes mientras abandonaban la sala antes de tiempo (vete a saber por qué). No entiendo cómo quienes diseñaron la sala no tuvieron en cuenta eso...La culpa es del parqué (o como se escriba). Usted me alegró el día.

En cuanto mi economía mejore me compraré el de Papur.

Pd: si se me escapa alguna falta (del tipo que sea), trataré de ser más reflexiva.

Anónimo dijo...

Vaya vaya, qué casualidad, estaba yo el otro día en el camino de Santa Lila cuando vi a un coleóptero, no sabría decir de que familia, y ni tan siquiera le pregunté por su nombre absorta como estaba en descifrar lo que para si mismo decía:

si los extraños se encuentran
la vida comienza
ni pobre ni rica
(solo consciente)
tampoco amable
ni cruel
(solo completa)
yo no no tu
no es posible
solo verdadero-
verdaderamente, una vez
que los extraños ( quienes
sondean nuestro más nosotros
mismos) tocan:
para siempre
(y tan en la oscuridad)

Carmen dijo...

¡PRECIOSO, anónimo!

Es lo que tiene mayo. A mí siempre me han pasado las cosas más extraordinarias en este mes. Sólo porque existe mayo está justificada la existencia del resto de los meses.

Bueno, junio también no está mal, y julio y agosto y... En realidad, qué estúpidez acabo de decir. En mayo se incrementan el número de estupideces por habitante. Lo bueno es que quedan cubiertas, como las aceras con las pelusillas de los álamos (o chopos)y sólo los que piensan que están en junio no se dan cuenta, o sea la gran mayoría.

Istefel dijo...

En toda esa intensa peripecia hay algo más que pura diversión ; bajo las primeras capas del oleaje irrisorio se agita algo ciertamente cautivador, que rebasa la acertada permutación entre la instancia insectívora y el núcleo humano.
H. J. Ch. Von Grimmelshausen, efectivamente, nos ilustra sobre el particular, concibiendo un personaje fundamentado sobre el estípite del franco hazmerreír y la gruesa chirigota. Seguramente, la situación en la que se vio inmerso no desmerecería ciertas aventuras de Simplicius Simplicissimus y constituye un hecho francamente curioso detenerse en el siguiente episodio que nos detalla J.L. Borges:

“ En un bosque el protagonista da con una estatua de piedra, que le parece el ídolo de algún viejo templo germánico. La toca y la estatua le dice que es Baldanders y toma las formas de un hombre, de un roble, de una puerca, de un salchichón, de un prado cubierto de trébol, de estiércol, de una flor, de una rama florida, de una morera, de un tapiz de seda, de muchas otras cosas y seres, y luego, nuevamente de un hombre(....)
Baldanders es un monstruo sucesivo, un monstruo en el tiempo(...) “

¿ Cabría alguna posibilidad, por muy remota que fuera, de que el insecto en cuestión, ya carraleja, ya cantárida, fuera el protomorfeico ser? No recuerda, quizá, en alguna pegatina adherida al Quad del horrendo gaznápiro la figura de una corona o acaso , en la entrevista con el abuelo, algún cuadro que hubiera en la habitación en el que se representara, por ejemplo, unos dados o un gorro con cascabel o un cañón?

En cualquier caso, bien es verdad, la terrible sospecha no substrae la sin duda demencial noche pasada en esa profundidad hadal en la que sus huesos fueron a parar, molidos por el viento...

Sarah dijo...

Qué bien escribe Ud, Istefel! Además,aprendo palabras nuevas cuando leo sus frases: "hadal". Nunca la había visto-leído-oído. Gracias. Un saludo desde Madrid.

Iste dijo...

Estimada Sarah......
Escribir bien??
yo?
Dios mio de mi corazón, qué cosas dice...
( Aquí, ahora, hay un señor de Valera, creo, instalador de puertas, carpintero oficioso. Voy a ver si él..)

Aún Iste dijo...

Quiero decir.. nada, pantomima, gesto a la galería, disfraz barnizado.
( Y aunque la mona se vista de seda)-.
Fdo:
Jul, instalador de portones.

Sarah dijo...

Ande, ande, Iste...repliegue su hermoso plumaje...