martes, 29 de noviembre de 2011

José Luis Sampedro





Septiembre 2011. Pirineo aragonés. Con Olga Lucas y su marido, hoy Premio Nacional de las Letras. A mi derecha Juan Carlos Domínguez y, sentada a la izquierda de Sampedro, Pilar Cebrián. Fotógrafo: Conchi Jiménez.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Tres sueños de gran contenido sexual

1.- Vivienda de mis abuelos maternos. Una atractiva enfermera se dispone a dormir pero no en una cama sino en una especie de tumbona. Me echo a su lado. Me acepta. Su aspecto físico corresponde a Única, una artista multidisciplinar conocida a través de internet. La enfermera permite tocamientos íntimos que no me resultan satisfactorios y a los pocos instantes me veo caminando con ella, de noche, por las calles de una ciudad irreconocible; llevamos puesto un pijama a medias: no sé ahora si la parte de arriba la llevo yo o viceversa aunque el resto queda cubierto por otro tipo de prenda. En un torreón, alto, imponente, troncocónico, otean, o nos vigilan, dos personas conocidas: la bibliotecaria Réichel y la diseñadora gráfica Teresa Escayola; dos figuras minúsculas, como soldaditos de plomo. Pierdo ahora parte del sueño, parte que sí recordaba al despertarme, y lo recupero en un punto en el que entro en una gran sala de fiestas llena de gente elegante, me dirijo a la barra y descubro con alegría a Amor Broto, muy morena y sonriente.

2.- Vivienda de mis abuelos maternos. Salón comedor. Abrazo durante bastante rato a mi prima hermana Monse aunque sin frotarme, sólo apretando y sin que ofrezca resistencia pero tampoco colaboración. Mientras la abrazo hablo con mi abuela que se está arreglando en una habitación a la que se le da el nombre de “peinador”. De golpe mi prima hermana cambia de forma y me encuentro abrazando a Bubi, el gigantesco pastor alemán que murió atropellado en el paseo de Cordellas por un coche matrícula de Gerona.

3.- Vivienda de mis abuelos maternos. Acabamos de enterrar a mi abuela, ya viuda y, para acompañar a mi tía soltera Emmy que era quien vivía con ella, me instalo en la casa. La última noche, al ir a desvestirme, descubro que la sirvienta, una chica muy morena y no demasiado pulida, me mira desde su cuarto, alejado del mío pero perfectamente visible al estar abiertas todas las puertas de los cuartos intermedios, y, tras desnudarme, me toco con derrame sin ir a comprobar después, por timidez, en qué se empleaba la mirona al término de mi manejo.      

jueves, 24 de noviembre de 2011

El gran fantasma


                                   



El éxito de las formas instaura el diente profético.


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Fotografía: Juan Carlos Domínguez 

martes, 22 de noviembre de 2011

El martirio de Santa Cecilia de Stefano Maderno













El cardenal Paolo Emilio Sfondrato de la Basílica de Santa Cecilia en Trastevere inició la búsqueda de la tumba de Santa Cecilia en el interior de la iglesia y el 20 de octubre de 1599 se descubrió el cuerpo entero e incorrupto. A partir de este momento, Maderno que contaba 23 años, fue comisionado para que reconstruyera el altar de la iglesia y para que realizara una escultura de Santa Cecilia en mármol.
Existen muchas teorías de cómo Maderno realizó esta obra y algunos escritores como Giovanni Baglione han manifestado que la estatua fue esculpida después de un análisis exhaustivo del cuerpo inerte de la santa. No obstante, existen otras teorías en las que se asegura que Maderno se basó en la descripción de Antonio Bosio sobre el cadáver en el momento del descubrimiento.
Maderno ha sido reconocido mayoritariamente por esta escultura, la cual exhibe naturalidad y ninguna postura teatral o establecida; de hecho es una reconvención a las complicaciones Manieristas, a las cuales Maderno confrontaba mediante el uso de un perfil dramático y una pose rígida y sin vida. De acuerdo a los convenios artísticos de la época, esta no era una representación inmaculada de un santo, sino una expresión gráfica de un cuerpo incorrupto, que revela su postura original. Maderno culminó la obra en torno a 1600.
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Wikipedia



sábado, 19 de noviembre de 2011

lunes, 14 de noviembre de 2011

Y siguió la fiesta

"Desde buen principio, Pierre Drieu La Rochelle y André Malraux fueron adversarios políticos, pero nunca dejaron de ser amigos; en 1943, Drieu La Rochelle se convirtió en padrino de uno de los hijos de Malraux. Asimismo, el résistant Jean Paulhan nunca rompió sus lazos de amistad con el escritor colaboracionista Marcel Jouhandeau, ni siquiera cuando la esposa de éste denunció a Paulhan a la Feldgendarmerie, la policía militar de la Wehrmach. También se estableció un acuerdo tácito entre el escritor colaboracionista Ramon Fernandez y Marguerite Duras. Fernandez vivía un piso más arriba que Duras en la rue Saint-Benoît, en Saint-Germain-des-Prés, y nunca informó de las reuniones de la Resistencia que se celebraban en el apartamento de la escritora. Al mismo tiempo, Duras intentó ignorar las ruidosas reuniones de fascistas que tenían lugar en casa de Fernandez los domingos por la tarde. De hecho, incluso compartían la mujer de la limpieza.”

Alan Riding, Y siguió la fiesta. La vida cultural en el París ocupado por los nazis, Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2011.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Dos en uno

Volvió a suceder. El tipo que creía único, devino doble. Otras veces quedaba la duda: individuos fugazmente avistados cuyo aspecto anodino cuestionaba su singularidad. Pero ayer en la televisión, en uno de esos reportajes de carácter electoral aparecieron, uno al lado del otro, los que hasta ese momento consideraba una sola persona. Estaban ahí de pie, igual estatura, igual corpulencia, igual edad, ambos con la cabeza rasurada. Pero no era un fenómeno óptico; pregunté a mi compañero de barra, un mallorquín ducho en esto de la política, y me dijo que se trataba del Presidente del Senado y del Consejero de Interior del Gobierno Vasco. Qué cosas, tendré que prestar mucha más atención, a partir de ahora, a este trabajito de inventariar a la gente.    

domingo, 6 de noviembre de 2011

Formas

“En la preparación de las formas, que comúnmente llamamos hostias, es de notar una particularidad, que en un Concilio Toledano que se celebró en Peñafiel, año de 1302, se manda que las formas con las quales se ha de dezir missa y consagrarse, se hagan por mano de los mismos sacerdotes, o a lo menos se hagan en su presencia. Lo ordinario es hazerlas los sacristanes, y según esto parecería indecencia si las hiziessen los suplicacioneros o las mugeres, aviendo otros que las sepan hazer.”

Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la Lengua Castellana o Española, Madrid, 1611.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Es el picudo

No puedo parar de reír cuando recuerdo a mi amiga Paqui presentándome a su hija y precisando: “la operamos hará un par de meses y aún tiene la nariz enrojecida y algo hinchada en la base”. ¿Cómo sería antes de la intervención? Nunca había visto nada igual. Miento. En un capítulo memorable de la serie Frasier una familia de narigudos pone en un aprieto a los hermanos Crane que no pueden contener la risa ante el desopilante plantel. Sin embargo, en esa secuencia, hay alguien, ¿la empleada de hogar?, a la que tamaño espéctaculo le deja indiferente. A eso voy. ¿Cuántas personas se habrán cruzado en mi vida que ante un tipo con una nariz de taladro y aires de normalidad han sido incapaces de soltar una carcajada? Es gente sombría y de muy limitada inteligencia la que no se ríe del prójimo cuando este exhibe sus deformidades como atributos propios del común de los mortales.     

martes, 1 de noviembre de 2011

Granizado de sangre

La ornitología de campo es una ciencia que permite adentrarse en el conocimiento de la conducta de las aves. Parecería que el comportamiento de una especie en un territorio no iba a deparar, tras años de estudio, nuevos argumentos. Pero no es así. De hecho no fue así el 6 de febrero de 2009 cuando un bando de hambrientos buitres leonados bajaron de los cielos para abalanzarse sobre las vísceras de un ciervo, en la umbría de la Peña Oroel, en el prepirineo oscense. Había nevado, mucho, y las vísceras tiñeron de rojo la nieve en la que quedaron envueltas. Acabado el festín, remontando ya el vuelo el grueso del grupo, seguían posados algunos ejemplares que rebuscaban, concienzudos, alguna piltrafa. Mas su actividad era más amplia. Se comían la nieve. Tragaban con fruición la nieve que había permanecido en contacto con los riñones, pulmones e intestinos. (Fotografía: Archivo Fran Ferrer)