domingo, 27 de noviembre de 2011

Tres sueños de gran contenido sexual

1.- Vivienda de mis abuelos maternos. Una atractiva enfermera se dispone a dormir pero no en una cama sino en una especie de tumbona. Me echo a su lado. Me acepta. Su aspecto físico corresponde a Única, una artista multidisciplinar conocida a través de internet. La enfermera permite tocamientos íntimos que no me resultan satisfactorios y a los pocos instantes me veo caminando con ella, de noche, por las calles de una ciudad irreconocible; llevamos puesto un pijama a medias: no sé ahora si la parte de arriba la llevo yo o viceversa aunque el resto queda cubierto por otro tipo de prenda. En un torreón, alto, imponente, troncocónico, otean, o nos vigilan, dos personas conocidas: la bibliotecaria Réichel y la diseñadora gráfica Teresa Escayola; dos figuras minúsculas, como soldaditos de plomo. Pierdo ahora parte del sueño, parte que sí recordaba al despertarme, y lo recupero en un punto en el que entro en una gran sala de fiestas llena de gente elegante, me dirijo a la barra y descubro con alegría a Amor Broto, muy morena y sonriente.

2.- Vivienda de mis abuelos maternos. Salón comedor. Abrazo durante bastante rato a mi prima hermana Monse aunque sin frotarme, sólo apretando y sin que ofrezca resistencia pero tampoco colaboración. Mientras la abrazo hablo con mi abuela que se está arreglando en una habitación a la que se le da el nombre de “peinador”. De golpe mi prima hermana cambia de forma y me encuentro abrazando a Bubi, el gigantesco pastor alemán que murió atropellado en el paseo de Cordellas por un coche matrícula de Gerona.

3.- Vivienda de mis abuelos maternos. Acabamos de enterrar a mi abuela, ya viuda y, para acompañar a mi tía soltera Emmy que era quien vivía con ella, me instalo en la casa. La última noche, al ir a desvestirme, descubro que la sirvienta, una chica muy morena y no demasiado pulida, me mira desde su cuarto, alejado del mío pero perfectamente visible al estar abiertas todas las puertas de los cuartos intermedios, y, tras desnudarme, me toco con derrame sin ir a comprobar después, por timidez, en qué se empleaba la mirona al término de mi manejo.      

13 comentarios:

Yo soy esa dijo...

Mira que es usté calenturiento, Don Paco...

Iste dijo...

De Nobis ipsis silemus.

-Kant-

Ficenua dijo...

Doña Usted es esa: don Paco ha contado sueños. No es justo decir ;-) que todos los sueños entran en el ámbito cerrado-abierto del deseo calenturiento; sí, pese a que existió un cocainómano que aseguró que todos los sueños tenían que ver con el deseo, con la histeria, con la frustración, etc. El factor de este blog se ha interesado por narrar tres escenas: deseo, calentura de contar y mostrar; sólo eso, pese al oxímoron que me he despachado.

Saludos

Esa misma dijo...

Uno me da en la cabeza con la Crítica de la razón pura, el otro me protesta pero acaba diciendo lo mismo que yo: "calentura de contar"...

Cómo son ustedes!!

Ficenua dijo...

Mi señora, perdóneme usted, yo sólo le he contestado con la supuesta pureza del oxímoron.

Humber Pullman dijo...

Hablo desde mi ignorancia .
Por favor si hay un latinista de guardia o un epistemólogo o algo , que me aclare si retorcer el calcetín para traducir lo que dice Iste por " En nuestro interior callamos " , es mucho retorcer .

Istefel dijo...

El calcetín media remendado
una Obra , como una pluma: Lo que aquí expongo no soy yo - razón de locución latina -.
Mire Humber, que le remito a Arthur y al Yo soy Otro, mm?

Esta, esa, aquella dijo...

Anda, Iste que... para entenderte!!!!!

A lo mejor soñándote, eres más claro. (Por el título de esta entrada. Sólo).

Anónimo dijo...

Un inciso, por favor!!

http://es.noticias.yahoo.com/sampedro-contento-agradecido-ser-galardonado-premio-nacional-letras-170737347.html

Cinéfila dijo...

¿Tres guiones con el mismo escenario? Siempre he pensado que alguien debería llevar al cine muchas de sus cosas

Anónimo dijo...

Susurro de Fantasmas por el Corredor.
Caricia en Sepia...

KENIT dijo...

Sueños elegantes, sin ese final húmedo, racional.
Un saludo.

Del Catecismo dijo...

Contra lujuria, castidad