viernes, 4 de noviembre de 2011

Es el picudo

No puedo parar de reír cuando recuerdo a mi amiga Paqui presentándome a su hija y precisando: “la operamos hará un par de meses y aún tiene la nariz enrojecida y algo hinchada en la base”. ¿Cómo sería antes de la intervención? Nunca había visto nada igual. Miento. En un capítulo memorable de la serie Frasier una familia de narigudos pone en un aprieto a los hermanos Crane que no pueden contener la risa ante el desopilante plantel. Sin embargo, en esa secuencia, hay alguien, ¿la empleada de hogar?, a la que tamaño espéctaculo le deja indiferente. A eso voy. ¿Cuántas personas se habrán cruzado en mi vida que ante un tipo con una nariz de taladro y aires de normalidad han sido incapaces de soltar una carcajada? Es gente sombría y de muy limitada inteligencia la que no se ríe del prójimo cuando este exhibe sus deformidades como atributos propios del común de los mortales.     

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante barómetro o vara de medir el carácter (quizá la inteligencia) de algunos sapiens... Quizá la sirvienta tenía que (pre)ocuparse de otras cosas (como suelen hacer las sirvientas).

Icarin dijo...

Pero, don Paco, ¿la nariz como centro de gravedad, la nariz como última frontera?

Saludos

Anonimo 2 dijo...

las panzadas de reir que nos pegabamos al ver al cojo Simientes cuando iba de su casa al Circulo Mercantil. ¡Qué tiempos! ¡Salud! ¡Y defectos!

Nares dijo...

Exacto, las panzadas de risas que nos pegaremos todos cuando lleguemos a la última frontera, ¡pero todos, eh! No te j... Y arañando el centro de gravedad, qué risa...

Anónimo 2 dijo...

Desde luego todos, yo el primero, que ya está bien de palmaditas en la espalda y actitudes caritativas. Por cierto que es eso de la ultima frontera ¿una ONG?

Nares dijo...

Je je... Peco de retórico, ya lo sé... pero, sí, es la última. Aquella que nos permitirá constatar que más allá no hay nada. La frontera donde la risa -o su ausencia- nos unirá a todos. (Vaya, otra vez más retórica. Es un virus.)

Nares dijo...

Salvo que en la Nada se haya filtrado alguna ilustre Ong...

Iván dijo...

Como decía Jonathan Swift y recordaba Borges: no es muy inteligente ni hilarante ni atractivo burlarse de defectos físicos ajenos, pues aquellos que los llevan o los padecen no tienen culpa alguna de ellos, ¿por qué no reírnos, más bien, de los defectos morales? A mí no me hacen gracia los "narigudos" ni las personas que tienen el rostro quemado por ácido o destrozado por un accidente o quemado, etc., etc., etc. Saludos.

Planes dijo...

Hombre Ivan que no es lo mismo. Yo tan bien he visto el capítulo de Frasier al que el Sr Ferrer hace referencia y es para mondarse de risa. Nadie habla de caras quemadas y además el Sr Ferrer dice 'cuando este exhibe sus deformidades como atributos propios del comun de los mortales'.

Iván dijo...

Sí, reconsiderando lo que he dicho y lo que comenta el señor Planes, creo que me he excedido en mi comentario y pido disculpas al señor Ferrer Lerín: he mezclado cosas que no venían a cuento y que me dan mucha rabia, pero que no tenían que ver directamente con este asunto. Saludos.