viernes, 7 de mayo de 2010

Redes

No tuvimos suerte con nuestro último hijo. Nació convertido en número de teléfono. En concreto en el número de móvil de un pastor cigomático. Las molestias que ocasionó fueron importantes. Pero pronto cortaron la línea. Y descansó en paz.

6 comentarios:

Sarah dijo...

Hay hijos/teléfonos que mueren. Hijos/teléfonos a los que odias porque tienes que llevarlos encima las veinticuatro horas del día. Y hay también hijos/no teléfonos a los que adoras y teléfonos/no hijos de los que sabes que nunca conocerás su número.

Javier González dijo...

Cada día se parecen más a nosotros, pronto nos pareceremos más a ellos.

Probe Ford dijo...

Cosas que pasan , mi más sincero pésame . Los míos nacieron todos con su número de la seguridad social, bastidor y toditos sus códigos de barras en su sitio. Para la comunicación no hay mejor hilo que Dios , tío Kanko y las piedras. Sin problemas .
Biblias cinceladas sobre el occipetal. Pedagogía sólida, anabaptistas para servirle. Alabado sea.
Sarah , a tus pies.

Sarah dijo...

Un saludo, Mr Cars.

Iste dijo...

Sería un cruce.
( Sencillo, sí, pero completo).
( Hueso duro ( pomular)) -.

Sarah dijo...

Maestro, compañeros...están?