martes, 5 de enero de 2010

El Beaterio Viejo de Gante






















No estoy muy lejos de Flandes, y no sé cuando volveré a estarlo, así que decido ir a Gante para ver “La adoración del Cordero Místico” de los hermanos Van Eyck. Desde Ámsterdam son doscientos veinte kilómetros; me sorprende el tráfico intenso de las autopistas; llego antes de media mañana a mi destino. Más que viaje, ha sido un retorno a las viejas lecciones del bachillerato español: Utrecht, Breda, Amberes, Gante y el retablo, tantas veces reproducido en los libros de texto. En la sala donde se expone, protegido tras un cristal, hay una luz tenue y un espeso silencio. Asombrado, salgo de la catedral y, enfrente, en la oficina de turismo, pido un plano de la ciudad. Lo consulto y me decido por el Oud Begijnhof (Beaterio Viejo), situado en un extremo del casco histórico. Estos beaterios, ya casi extinguidos, con su origen en la Edad Media, fueron una mezcla de convento y hospedería, pero no en edificios cerrados, sino formando pequeños guetos en los arrabales de las antiguas poblaciones. Otra variante son los Gasthuis, aún hoy existentes y similares a nuestros asilos, con sus edificios de una planta y sus fundaciones, la mayoría en funcionamiento desde el siglo XVII. Los he visto en Holanda por todas partes. Con el mapa en la mano, me desoriento varias veces hasta encontrarlo. Ahora se entra por un jardín abierto a la urbe pagana con una iglesia enorme al fondo; adosado al ábside, un templete de formas clásicas protege un Ecce Homo de bulto, pintado, de buen tamaño. Todo lo demás es sencillo y austero. Hay un par de personas sentadas en los bancos. Después he leído que hay otras capillas disimuladas entre los edificios del barrio. Dejando el parque, al pisar una de las calles empedradas, siento una sensación de familiaridad, de lugar conocido. No hay nadie a mi alrededor, y veo casas bajas y árboles asomando por las tapias y muros encalados. Me detengo en una esquina y recuerdo el tranquilo barrio de San Lorenzo de Úbeda, donde nació Antonio Muñoz Molina, recreado en tantos de sus libros. Miro hacia arriba y descubro el rótulo de la calle: Straatje van Oliveten, el callejón de los Olivos. Todo tiene su explicación.

Texto y fotografía: Antonio Erena, agosto de 2008.

9 comentarios:

Sarah dijo...

http://www.trivago.es/brujas-44432/edificio/beaterio-93521/foto-i5435908

Interior de un beaterio cercano.

Dios, qué triste estoy hoy!

animal dijo...

http://19.media.tumblr.com/tumblr_ksyvh1WCUC1qzs56do1_500.jpg

Ferrer Lerín dijo...

Como las lágrimas de mercurio.

Lupo dijo...

animal lamina

Iste dijo...

No estoy autorizado a ver esa página.
Multivac caprichoso..

Antonio Serrano Cueto dijo...

He pasado los tres últimos meses en Lovaina, a 50 minutos en tren de Gante, y he visitado de nuevo el Cordero Místico. Aunque el centro de Gante está levantado en obras, merece la pena ir sólo por ver esa maravilla. Es, sin duda, una de las ciudades más hermosas de Bélgica.

Don dijo...

Hola

Te invito a que añadas tu sitio a un directorio de enlaces, ingresando tu web conseguirás visitas. Contamos con varias categorías. Te espero en www.dondirectorio.com (pr4)
Saludos
Claudia

Istefel dijo...

Inquieto, por la mañana, después de una noche en vela, acudo de nuevo al país de Huyguens. Profundizo en la toma y al fondo vislumbro una mujer joven, detalles, un hombre, quizá desayunando. Pero mi atención se prende del alfiler de la escultura, forma femenina, y allí centellea, pasmada, clavada en su interior.
Quizá estuvimos, quizá estaremos.

Istefel dijo...

Había escrito acerca de la pareja del banco, al fondo de la imagen?
Sobre la estatua? Había realizado disquisiciones acerca de mi hipotética estancia? Lo habré soñado?