lunes, 25 de diciembre de 2017

Ezra Pound


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ante un fenómeno de semejante envergadura no queda otra que santiguarse, hacer una genuflexión  y exclamar: Mon Dieu!

Stratís. dijo...

Y sacarlo de la jaula.

Anónimo dijo...

Que el diablo no nos confunda. No puede ni debe prejuzgarse su poesía. Su poesía, NO.

Anónimo dijo...

Su poesía es sacra pero él fue un energúmeno que, según Brodsky y Sontag, nunca reconoció lo impropio de sus arengas radiofónicas antisemitas ni su apoyo al Duce.