domingo, 28 de septiembre de 2014

Iconografía 17














































Bañan a sus hijos en el jugo en que cuecen las gambas
como preparando sidra de cola de pescado
que venden en bolsas de papel madera
¡vesania y nafta!

Ella maneja el Oldsmobile igual que trajina,
como fusiles apuntados,
versátiles pilotos, esos impermeables, gabardinas,
que hieren al importante.

Él patentó los boopies, ajuares futuristas saldados
en los mercadillos del guano y en la plaza occisa
aunque se dijera
que su destino fue otro, el esplendor
de la fiesta rica; esas braguitas de espuma
velcradas, coloreadas, diferentes,
kits semanales a precio abusivo, situadas
sobre el vaquero de marca, envolventes, ambas prendas,
de culetes de brillantina y rasuradas conchas de nácar y cremita.

Gordos mórbidos, la familia, devora, bajo la sombra de la acacia florida,
cajas planas de ese producto ahora Lindt,
conglomerado siempre fresco de manteca de cacao y otras sustancias
destructivas, que algunos, malamente, llaman Pirineos, siendo
su verdadero nombre, fruto de una correcta traducción,
el gentilicio Pirenaicos; pequeños ataúdes, cofrecillos,
siempre elaborados
por manos femeninas.

--- 

"Adoran los bombones", Hiela sangre, 2013.


9 comentarios:

Anónimo dijo...

Impresionante poema, siempre me ha impresionado y no he visto que nadie lo reseñara.

anónima dijo...

a mi tambien me impresiona el poema pero tambien los pantalones... qué color es???

Ferrer Lerín dijo...

Este maravilloso color sólo existe en el móvil con el que se hizo la foto. Las hechuras son reales, pantalones poceros; lo último.

Istefel dijo...


Le scélérat detenido después de perpetrar la postrera y dulce villanía.

Con chocolate con pasas en el forro interno para pasar mejor
las noches de plenilunio enrejadas.

Finalmente, esposado. Las golosinas del mundo tranquilas respiran.

Anónimo dijo...

Un canto al sentido del gusto y el olfato

Otra anónima dijo...

Es muy dificil definir lo que me gusta de su poesía señor Lerín. Diriase que todo pero si concreto más diría que las situaciones sorprendentes y como las versifica.

Anónimo dijo...

Don Paco, perdone usted por haber llamado San Juan-Persa a nuestro admirado Saint John-Perse. Imperdonable desliz en la confianza poética. Esto va a cuento de la exclusión del comentario, que, estamos de acuerdo, poco aportaba a la amable lista de los que aquí pueden leerse.

Un gran saludo

Ferrer Lerín dijo...

La alusión a San Juan-Persa la mandó a otra entrada del blog, "Tigmotermia", donde fue publicada.

Anónimo dijo...

Oda caníbal a la provincia,
la provincia de la carne y los gestos.
El chocolate es el broche o la tuerca
apretando esa conjunción que quisiera
negarse a sí misma.

El color de los pantalones
marca la soberanía
de la diferencia.