jueves, 4 de noviembre de 2010

Mujeres extraordinarias, 2

Primero fueron los senos frontales, de cuando iba en moto y siempre estaba con la milonga de la sinusitis hasta que con la placa se descubriría la carencia: “agenesia de los senos frontales” sentenciaría el otorrino Juancho, precisando que quizá se había rellenado el espacio o que no se habían formado cuando toca que se forme allá por el cuarto año de vida. Luego, las molestias gástricas inveteradas, de nuevo la placa esclarecedora y el diagnóstico sorprendente: “torsión estomacal, muy frecuente en los perros” sentenciaría y mitigaría con el simpático añadido el digestólogo Mario. Ahora, lo último, cuando al final decido dar el paso y comprarme unas progresivas, el óptico Carlitos comenta a voz en grito, seguro que también para quitar hierro al asunto al compartir con toda la clientela el raro acontecimiento, que mis ojos, que el centro de mis ojos, que el foco, plantea problemas al elegir montura: rostro excepcionalmente ancho, anchísimo, y ojos perdidos en el centro de esa inmensidad desgraciada.

6 comentarios:

La Vieja Dama dijo...

Me he perdido algo? Es una mujer la que habla?

La citada torsión, dolorosísima. Propia de perros grandes, de molosos. Lluna la tuvo y fue dramático. La salvó Rosario, como siempre.

Estoy torpe últimamente. Soy una Vieja Dama...

Joan dijo...

¿Mujeres?
Dios -uno y trino- hace todo tan complicado...
Y esto, sin hazer en la cabeça proporción o diferencia alguna fuera del pescueço, e al cabo de aquel cuello tiene una cara quasi redonda, semejante mucho a la de la lechuza.

Lástima no haber nacido inglés...

Anónimo dijo...

Sí, señor Lerín, a mí también me cuesta aferrarme a un sexo.

Planes dijo...

El maestre habla desde varias voces

Is dijo...

Un cuadro hermosísimo
tres notas cicatrices
y el volante incrustado en el nadir

Anónimo dijo...

La entrada "solicituid de ayuda" ya arroja luz sobre la alternancia