miércoles, 3 de diciembre de 2008

Lacértido





























Fue en mayo de 1960, en el barcelonés mercado de libros viejos
de San Antonio, cuando, en el interior de un fatigado ejemplar de
Madame Bovary editado en París en 1930 por Arthème Fayard,
se halla, haciendo las veces de punto de lectura, un excepcional
e ilustrativo documento, una cartulina, una ficha con el membrete
de la Universidad de Granada, que parece formar parte de un
estudio de campo que se realiza en las provincias de Málaga y
Almería en 1951 o 1957 (cuarta cifra borrosa) para conocer la
distribución de algunos vertebrados y que incorpora un apartado,
“Observaciones”, en el que se lee lo siguiente: ‘Matías Prolongo
Prolongo, vecino de Carratraca, de 75 años, hombre leído,
de profesión huronero, sabe muy bien qué es el lagarto, que
es abundante en estos parajes, y afirma que es verdad que
dicho animal sea goloso del vulvar, que se tira a él cuando la
mujer está acuclillada, desprevenida por el acto de mayores o
menores, aunque no esté en despoblado, y que es preferente de las
jóvenes morenas velludas almizcleñas y aún más si están reglando’.

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El Bestiario de Ferrer Lerín, Galaxia Gutenberg, 2007.

3 comentarios:

Antonio Cardiel dijo...

Impagable entrada, qué alegría experimenta uno ante perlas como esta.
Un saludo cordial.

SallanWorld dijo...

Hombre, ha vuelto un clásico: el lagarto goloso del vulvar...

Saludos cordiales!

volandovengo dijo...

Lo leí en "El Bestiario". Fue uno de los pasajes que me engancharon a las predicaciones de Ferrer Lerín.