viernes, 3 de abril de 2020

Caldwell







































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No me consta que en Los últimos días de Pompeya, la novela de Edward George Earle Bulwer-Lytton, pese a su carácter de nómina, de listado de habitantes preclaros de la ciudad italiana, aparezca el nombre de Caldwell, el intrépido perrito blanco que intenta salvar a Car, su ama, del castigo de la colada piroclástica; al fondo de la imagen se ve a la pompeyana provista de un paraguas, minusvalorando el aviso del cánido acerca de lo que se les viene encima. No hubo suerte con el registro sonoro, se perdió la cinta, y con ella la voz grave de Car repitiendo ensimismada: “Señor Gómez Arias, / doléos de mí, / soy niña y muchacha, / nunca en tal me vi”.

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Fotografía: Elena Cortell


13 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente foto y excelente relato

Anónimo dijo...

¡¡¡¡¡Genial Lerín!!!! Nos tenías abandonados

Anónimo dijo...

Con usted, además de tener una experiencia literaria única, siempre se aprende algo nuevo. He tenido que averiguar qué era la "colada piroclástica".

Ferrer Lerín dijo...

Gracias, Tercer Anónimo; intentaré seguir suministrando aceptables experiencias literarias.

Istefel dijo...


Materiales sólidos calientes, aire atrapado,
parte basal de gruesa masa,
como aquella persona inclinada al conocimiento directo de los fenómenos
que gustaba de la compañía de cánidos salvajes, crocotas
de hiel negra causada por locura humana
y de la muerte, si se vomita por completo:
hasta tal punto es poderosa la ponzoña contenida en esta sustancia
cuando se difunde en el espíritu.

Anónimo dijo...

no es blanco del todo!!!!!!!!

Anónimo dijo...

-No es blanco del todo!!!!!!!!
–Tienes razón, pero su lengua suele ser roja.

Anónimo dijo...

suele ser roja en los perros blancos o en los perros de pompeia?

Anónimo dijo...

–¿Suele ser roja en los perros blancos o en los perros de Pompeia?
–Buena pregunta. A ver, preguntémosle a ese hombre que viene allí.

Istefel dijo...

https://ferrerlerin.blogspot.com/search?q=hombre+solo


El capote
en linimento
es la respuesta

Anónimo dijo...

–El capote en linimento es la respuesta.
–Tiene usted razón. Y en las piedras las huellas talladas por las ruedas de las carretas.

Anónimo dijo...

Colarse por turbulencia
o crecer por presión
las hay calientes y frías
a veces suben laderas
definen el arte atrapado
agonizan

por inducción
instantánea
rugiente (es evidente)
o por Pompeya
caliente es poco decir
lapilli minucioso
ágrafo e ígneo
sabemos como
talla los caminos
irrenunciable
caldera otra vez
agonizante

Anónimo dijo...

Señor del Vesubio
Duélete de mí
que aunque el amor me hizo esclava
Libre soy y libre nací.



Extracto del diario"Los últimos días de Car"