domingo, 30 de noviembre de 2014

Emparedado














































Me hablaron de la calle más estrecha del mundo, y fui a verla. Viajé a la villa de Cañizares, en la provincia de Cuenca. Pero la descripción era incorrecta, no era la calle más estrecha sino la calle que se estrechaba desde hacía tiempo. Y ese era el motivo por el que acudían gentes de las apuestas, ávidas por jugarse los cuartos. Se trataba de aguantar plantado dentro, observando cómo se aproximaban las paredes y cómo crujían. Las apuestas, ya en 2006, año de la foto, eran especialmente altas, pero nada que ver con las de 2007, cuando, en la calle, en lo que quedaba de ella, apenas cabía una mano; de hecho, el tipo que se ve en la imagen regresó en febrero de ese año para incrementar el envite. Cuentan que sus herederos se hicieron ricos y que él quedó ahí, aprisionado, y que ni a pedazos consiguieron sacarlo, ni siquiera con las tenazas de la cercana herrería de Santa Cristina, la que arrendara Luis de Molina para vivir, huido, junto a su esposa Isabel de Saavedra, la hija ilegítima de Miguel de Cervantes.

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Fotografía: Fuensi.

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Aprisionamiento voluntario.
Otro honor que haces a los conquenses en general y a los cañizareños (¿o cañizarenses?) en particular.

Anónimo dijo...

Extraordinaria la foto y muy divertido el relato.

Istefel dijo...


El desguace humano cumple pastoso
la tortuga desbordada que espía el periscopio
y el verso comprimido atizando furioso
la víscera apostada.
Hijitos de morcilla en la ristra del club
¡ oh ese humo tenue del sin par raboso ! -
cliente asiduo ( de s pista leve )
del Darling pub costoso.

Anónimo dijo...

Aplastante

anónima dijo...

especialidad lerinera, cuento cruel más dato cultural sorprendente

Francesc Cornadó dijo...

Cuando la distancia entre las dos paredes opuestas de las andronas va disminuyendo, el espacio se hace más agosto y las fachadas se aproximan debemos pensar que es por efecto del deslizamiento de los cimientos producido por el movimiento de las zapatas corridas cimentadas sobre estratos arcillosos del subsuelo. Suelen ser arcillas expansivas con elevado contenido de caolín que van resvalando sobre estratos de roca metamórfica, también la acción de vermes u hongos de hifas gigantes puede favorecer el deslizamiento.
Saludos
Francesc Cornadó

Otro anónimo dijo...

Muy bueno, con dosis de claustrofobia bien administradas.

Anónimo dijo...

Adoro sus tantas Vidas Imaginarias (y que viva el gran Marcel Schwob). Recién terminé Mansa Chatarra, literatura cuántica...!? Releeré y caminaré para repensarla y le escribo. Entretanto, gracias por dedicarse a escribir. Un festín del imaginario. Joana.

Luna dijo...

Extraordinario!!!

Anónimo dijo...

Ahí no estuvo Duchamp...