viernes, 24 de diciembre de 2010

La pie bavarde

Siento especial predilección por las personas que hablan solas; hoy precisamente he vivido una singular aventura con una de las más destacadas, Natis Manchuela, especialista en el monólogo interrogado. Íbamos en mi todoterreno y he tenido que dar un frenazo, aparcar a la desesperada en la cuneta musgosa, y saltar rápido para recoger una hembra de sapo –Bufo bufo- en grave riesgo de ser atropellada pese a que al tratarse de una carretera de montaña el número de vehículos es reducido; no he dicho que veníamos de una carroñada y que nos acompañaba Marcia, vegetariana por amor a los animales e hija de Natis. He colocado el anfibio en un terraplén cercano al lugar al que se dirigía, una charca permanente donde se producen los multitudinarios amplexos, pero antes lo he llevado hasta el coche para que lo vieran las señoras y Marcia, tras un débil y respetuoso “¿puedo?”, ha rozado con el índice de su mano derecha, enfundada en un guante imitación piel, la dura cabeza del sapo. Al reemprender el viaje y comentar mi sorpresa por la actividad del anfibio en época de hibernación, Manchuela ha iniciado, aunque no de modo inmediato, un gutural parloteo globalmente indescifrable pero en el que podían pillarse expresiones como “tenía los ojos cobrizos”, “día húmedo” y “¿dónde estará ahora?”. Ha sido tras dejar a Marcia en el aeropuerto (volaba a Londres para una entrevista de trabajo) cuando he podido disfrutar, en toda su plenitud, del rico acervo discursivo: preguntas, respuestas, reflexiones al hilo y una sorprendente y desopilante coda justo en el momento en que llegábamos a nuestro destino, el almacén principal de la fábrica de trajes, americanas y pantalones Aneman.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Vuelve la urraca... :)

Joan Marrugat dijo...

¿Ha sido tal vez la suerte?
¿O un vuelco casual de memoria?
¿Quizá un rasgo de costumbre?
¿Un acaso inesperado de timidez sublimada?
¿Sapos en diciembre?
¿Monólogo interrogado?
¿Tan así?
No sé, no sé...

Anónimo dijo...

genial

La Vieja Dama dijo...

Me enternece, Paco, esa parada para recoger un sapo condenado a la muerte. Mi hijo y yo, recogemos las lombrices del jardín, cuando se quedan fuera de los espacios húmedos.

Me alegra coincidir contigo en algo.

Un beso desde la tristesse.

Anónimo dijo...

Para mí los ojos de los sapos siempre habían sido dorados ahora deberé revisar mi impresión.

Lupo dijo...

Conozco muy bien ha personas que hablan solas. Algunas son desde luego interesantes como una tia abuela mia que estando juntos la familia repetía en voz alta lo que le había pasado en los sueños

Anónimo dijo...

"Ya lo dije una vez muchos que hacen comentarios solo tocan cosas colaterales no saben ver la esencia de la entrada" (sic).

Y la esencia de la entrada, Lupo? Ah, es su tía abuela...ya

Planes dijo...

Creo que la "esencia" esta en la manera de contar pero es queademas lo que se cuenta como dice el anónimo es genial

Istefel V K dijo...

Un día lluvioso
es un día húmedo.

Tipo de juicio
la filosofía en Edimburgo!

( Perdona la extravaganza
disonante
con
esta sucesión ) .-