---
José Antonio Llera cita Mansa chatarra en el texto “Yosemite National Park” de su libro El hombre al que le zumban los oídos.
---
José Antonio Llera cita Mansa chatarra en el texto “Yosemite National Park” de su libro El hombre al que le zumban los oídos.
Mariano de Ossorno parafrasea mi poema “Madre estaba allí”, de Hiela sangre, en su libro El Maestro y Margarito. Contra toda enseñanza.
"El caso de Ferrer Lerín"
Ignacio Echevarría
El Cultural
25.11.21
https://www.facebook.com/FerrerLerin/photos/a.513184852039973/6804837092874686
La profesora de Literatura Tamara Bozas del I.E.S. San Alberto Magno de Sabiñánigo (Huesca). 18.10.21. Fotografía de Pedro José García Ruiz.
“No hay mal que por bien no venga” es un certero refrán español de aplicación frecuente en tiempos de pandemia. Me explico con un ejemplo. Nunca me gustó estrechar las manos; por un lado manos sudorosas, por otro manos blandas deshuesadas, por otro manos de macho ibérico prestas a mostrar su hombría y, además de todo ello, un problema poco estudiado, el tiempo de estrechamiento, en qué momento hay que aflojar los músculos para separar la mano de la del contrario. Hará un par de años a un presbítero alcoyano se le olvidó el afloje y llevó arrastrando como un pelele a una enteca y gritadora feligresa durante bastante rato, el suficiente para que el episodio pudiera ser captado por la televisión local, creo que del Grupo PRISA.
Como la lava, diversos disparates lingüísticos avanzan inexorables. Lo último es “Buen día” en vez de nuestro característico “Buenos días”... y quizá el modo de hablar en Cataluña, en este caso la forma “Bon dia”, tenga algo que ver. Tampoco es ajeno a esa procedencia el abuso del comodín “hacer”, que vemos cómo empobrece el idioma mediante fórmulas de este tenor: “hacer un gol” en vez de “marcar un gol”, “hacer un infarto” en vez de “sufrir un infarto”, “hacer cumbre” en vez de “alcanzar o coronar la cumbre”, “hacer un café” en vez de “tomar un café”, llegando ya a extremos altamente delirantes como “hacer gasolina” en vez de “poner o echar gasolina”, “hacer el parabrisas” en vez de “limpiar el parabrisas”, “hacer las ruedas” en vez de “hinchar las ruedas” o el inefable “hacer un cine” en vez de “ir al cine”. Y no olvidemos, y esto no es achacable a la región hermana, la sustitución masiva del verbo “oír” por el verbo “escuchar” cuando la Academia deja bien claro que escuchar es prestar atención a lo que se oye, y jamás podremos prestar atención a lo inesperado, por ejemplo a una explosión.
Llama mi viejo amigo Andrés Albiol para decir que está en Alcalá de Henares y que me ha visto, o que cree que me ha visto. Le contesto que sí, que efectivamente me encuentro en este momento en Alcalá de Henares y le pregunto que cómo es que no ha ido a mi encuentro, y contesta que iba en coche, que no podía parar y que, por otra parte, mi atuendo, gorra americana y polo amarillo, le ha despistado un poco. Le digo que imposible, que de gorra americana y polo amarillo nada de nada, que estoy en un acto en la Universidad y que voy vestido, lógicamente, de otra manera. Sospecho que una vez más ha hecho aparición ese odioso individuo que se me parece y que no hace más que seguirme. Me duele que Andrés lo haya visto a él y no a mí. Aunque, quizá, ¿no seré yo el otro?
De izquierda a derecha: John Barrowman, Fredric Lehne, Jason Clarke.
La noche más oscura (Zero Dark Thirty) (2012)
Directora: Kathryn Bigelow
Carlota Marzo encuentra dos ejemplares de Mansa Chatarra (Jekyll & Jill editores, 2014) en la librería El Péndulo, en el barrio de La Condesa de Ciudad de Méjico. 29.08.21. Foto: Miqui Ferrer.
El ala oeste de la Casa Blanca (1999-2006)
De izquierda a derecha: Allison Janney, Rob Lowe, Richard Schiff, Bradley Whitford.
Propongo asar a fuego lento en la plaza del pueblo a todo entusiasta del verano, a esos que proclaman a voz en grito “a mí me gusta el calor”. La hoguera, que para ellos resultará confortable, se inserta en una larga lista de tradiciones, como la septentrional de partir piedras a cabezazos o la meridional de escupir huesos de aceituna o dátil, que gozan en nuestro país de gran predicamento y cuentan entre sus practicantes con notables miembros de la cultura como el poeta Rafael Alberti que, en una competición, alcanzó la no desdeñable marca de catorce metros y veintiséis centímetros con un proyectil olivarero, no sabemos si de la variedad "mollar chafá”, escupido sobre alfombra, que no permite el rebote, limitando la distancia de llegada.
Yolanda me invita al cine. Al final llega el día. Y resulta explosivo. El NODO todavía no acabado y nuestras manos, nerviosas, ya rebuscan la anatomía contraria. Solo dos hechos no del todo placenteros: las butacas, viejas, crujen de mala manera alertando al público; y el intenso calor, africano, propicia la abundante sudoración de su cuerpo; sudoración que en puridad no es tal, Yolanda secreta leche, por todos sus poros. Le propongo salir a la calle y meternos en el coche. Acepta. Yo aún no he dejado en casa la compra de la tienda. Que incluye un bote de Cola Cao.