viernes, 29 de marzo de 2019
viernes, 15 de marzo de 2019
Extraño encuentro
Acabo de encontrame con Bernardo Chufas. Mejor dicho,
Bernardo Chufas ha venido a mi encuentro cambiando de acera en la calle Mayor.
La cosa no tendría demasiada importancia si no fuera porque Bernardo Chufas
está muerto, o al menos esto es lo que se dijo. Su atuendo y su mala cara
dificultaban el reconocimiento, pero la anchura del cuello, superior a la ya muy abultada cabeza, su andar de autómata y la voz ronca sí correspondían a Chufas.
El encuentro ha sido muy parecido a los que acostumbro a transcribir, recién
despertado, como reflejo de un sueño. Pero esta vez no me consta que estuviera
despertándome, por lo que el encuentro ha de haberse producido realmente, a no
ser que la realidad en ese momento y en su continuación, la que
vivo ahora escribiendo en el ordenador, no sea también un sueño, eso
sí de duración extendida y estupendo realismo.
lunes, 11 de marzo de 2019
Carlos Tóper
Mi amistad con Carlos Tóper Valdivieso viene de 1964, de
cuando yo acababa de publicar De las
condiciones humanas y él acababa de conseguir el premio Acanto por sus
investigaciones en el campo de la ortopedia neonatal. Nuestro primer encuentro
fue en una cena con amigos comunes; nos caímos bien y pronto se sinceró
conmigo: tenía una molestia intermitente en la escápula derecha que le impedía
conducir el Pegaso Z-103 y jugar al fléndit. Cuando volvimos a vernos, en la
sauna Miraflores, me enseñó la gran mancha de su escápula derecha y, unas
semanas después, en la boda de Marta Loverdos de Altimira, desnudó su torso
para mostrar, a todos los invitados, la depresión profunda en que se estaba
convirtiendo la lesión escapular, una depresión que, de suyo, era más bien una
oquedad, por no decir un monumental agujero. Quizá el gesto en la boda no fue
bien interpretado y alguien, poco piadoso, acuñó el término "El orificio
Tóper", que a poco se convirtió en "Tóper, El Orificio". Ahora,
en la caja mortuoria, he tenido curiosidad por saber, con exactitud, en qué se
había convertido el amigo Carlos Tóper y, efectivamente, como apuntó el
capellán en el prolijo responso, sólo quedaba un aro, una franja de carne en
forma de anillo; el orificio se había enseñoreado de su persona, que era algo
así como el neumático de una rueda de bicicleta.
domingo, 10 de marzo de 2019
Plastic World, apud Sagrada Biblia
Plastic
World, apud Sagrada Biblia
Vivíamos de la carne
De la carne del mar y de la tierra
¡Ay del mar y de la tierra!
Las hojas del árbol eran saludables para las naciones
Pero los tábanos ahuyentaron a la hechicera
Ahuyentaron al reo
Ahuyentaron al extranjero
Al que poseía la piedra de jaspe
Lo perturbasteis y se puso en fuga
Como los falsos doctores
Bajo la influencia de la molicie reinante
Quedaban veinticuatro ancianos
Y veinticuatro vivientes
Veinticuatro vivientes misteriosos
Que cayeron de hinojos
Fulminados.
Se halló la sangre de todos los degollados
La sangre que ocupaba el mar
Que ocupaba los vientres de los peces
Y los vientres de la aves
Pero las tinieblas pasan
A bordo del navío de los hombres oscuros
Negros como pelo de cabra
Hasta que el caballo bermejo
Conducido por el manco que devora la espada
Pisotea al extranjero marcado
Marcado con señales tiznadas en la puerta
En la puerta de su casa de barro
Y alguien obtiene el poder de abrir los sellos de hierro
Y el poder de no ocultarse
Ante el rostro de quien se sienta en el trono.
Ferrer Lerín, marzo 2019
miércoles, 27 de febrero de 2019
Capirote
... frailes de capirote puntiagudo,
frailes sin capirote,...
IRO 1 (Fámulo, 2009)
IRO, anagrama de Roi, en alusión al pésimo poeta Pierre-Charles Roy (1683-1764), enemigo de Voltaire (Familias como la mía, 2011)
sábado, 23 de febrero de 2019
Sédar Shengor

En Dakar no se consigue una edición local de la Poesía Completa de Léopold Sédar Shengor y hay que conformarse con la edición francesa publicada por Points en 2006. Fotografía: Miguel Ferrer.
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Je me suis réveillé sous la pluie tiède, cette nuit
Dans la nuit de mes angoisses, entre les panthères ailées
les squales amphibies
Les crabes jaunes que proprement me mangeaient la
cervelle.
(Lettres d' hivernage, 1972)
domingo, 17 de febrero de 2019
Lectores de Ferrer Lerín 34
Caligrafía
Recibo correo de un calígrafo. Se declara seguidor
de mi obra y se ofrece a caligrafiar mis prosas y versos. No dice si todos. Lo
hará de balde. Firma Zafiro.
Contesto que estoy encantado. Responde preguntando
qué poema prefiero. Contesto que el que él quiera. Responde con una foto. Un
texto del libro Fámulo caligrafiado en letra Champiñón sobre la
hoja de un cuaderno bastante grueso. Parece que estaba preparado.
Pregunto si me lo envía escaneado o me envía el
original. Y entonces ocurre algo maravilloso. Contesta “Lo que tú quieras”.
¿Alguien alguna vez me dijo esas palabras? La verdad es que no lo recuerdo. “Lo
que tú quieras”. Y de balde.
Ciudad
Corvina (2018)
lunes, 11 de febrero de 2019
Dieta
Ha muerto Andrés Requena Casinello. A los cincuenta y cuatro
años. Edad no temprana si consideramos cuál fue su dieta desde la niñez: chuletas de cordero. Para desayunar, empanadas. Para comer, asadas. Para cenar,
al horno. Andrés ha muerto de aburrimiento. No por estar mal alimentado, que el
cordero es bajo en grasas saturadas y es rico en proteínas, hierro, vitaminas
B 3 y B 12, cinc y selenio, mineral, este último, que ayuda a combatir el asma.
viernes, 8 de febrero de 2019
Ibis eremita
Colonia de ibis eremita (Geronticus eremita), especie en peligro crítico de extinción, en el Parque Nacional de Sus- Masa, en Marruecos, quizá la última población viable en estado salvaje.
domingo, 3 de febrero de 2019
viernes, 1 de febrero de 2019
sábado, 26 de enero de 2019
Lectores de Ferrer Lerín 32
José Luis Falcó Gens y Wenceslao Ventura Climent parapetados tras sendos facsímiles de
De la condiciones humanas. Valencia. 21.01.19. Foto: Elena Cortell Olcina.
viernes, 18 de enero de 2019
Salutación
Salutación a Francisco de Asís Cumpián.
Universidad de Málaga. 30.11.18.
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Podríamos hablar de la mano sanadora de Cumpián, de la mano
sanadora del impresor Cumpián, pero quizá sería mejor hablar de la mano
añadidora y cambiadora.
Mi primera experiencia editorial con Francisco Cumpián fue
la publicación del libro El primer búfalo,
una antología de mis poemas, seleccionados, ordenados y prologados por mi viejo
amigo el profesor Juan Buil que hoy nos acompaña. Pues bien, esta antología, en
origen, no se llamaba El primer búfalo
sino Primer búfalo, un sintagma
recuperado de un poema que escribí a comienzos de los sesenta; pero cuál fue mi
sorpresa, cuando comprobé, al recibir el libro impreso, que dicho título había
crecido, que la mano añadidora de Cumpián lo había completado con un artículo.
Se llamaba pues, y para toda la eternidad, El
primer búfalo, quizá como homenaje a mi condición catalana que gusta
colocar con generosiodad el artículo determinado para formar así gloriosas
composiciones como “La Carme" o "El Jordi".
He hablado de mi primera experiencia editorial con Francisco
Cumpián pero ahora ha llegado la segunda, y espero que no la última, en la que
la mano, ya no añadidora sino premonitoria, profética, augur, ha obrado un
milagro, ha interpretado los cambios que yo tenía previstos para algunos poemas
(quiero recordarles que son poemas inéditos en libro) de cara a su entrada en
la imprenta de Tusquets Editores. Quiero decir que en el primer poema de Razón y combate, la plaquette editada
por Cumpián, se habla ya de ‘enebro’ cuando en el manuscrito de Libro de la confusión, el volumen de
poemas que saldrá al mercado en breve, se habla aún de 'fresno' aunque iba a
proponer cambiarlo por 'enebro'. Que el tercer poema no se encabeza con ‘Hoy he
vuelto a', tal como tienen en Tusquets, sino con 'He visto de nuevo', la forma
que sugeriré a la editorial barcelonesa. Que en el cuarto se ha modificado un
tiempo verbal tal como yo tenía decido hacer. Y que en el quinto, donde
aparecía 'ahorcado' ya aparece 'ciego' que es mi voluntad para el texto
definitivo. Estoy seguro que en el manuscrito que entregué a Francisco Cumpián
no constaban estos cambios, pero él supo de ellos, se adelantó a la versión
definitiva que verá la luz en la Colección Nuevos Textos Sagrados, de Tusquets
Editores.
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F. Ferrer Lerín
miércoles, 16 de enero de 2019
Última vez, 5
La última vez que me fotografié con Claudio López de Lamadrid.
A mi izquierda Belén Gopegui, Ignacio Martínez de Pisón, Claudio López de Lamadrid, Paco Goyanes, Víctor Gomollón, José Luis Falcó y Ana Cañellas.
Zaragoza. 27.02.15.
martes, 15 de enero de 2019
Una situación confusa
Antonio Pérez Lasheras me preguntaba si me apetecería dar
una conferencia esta tarde. Y, antes de que pudiera contestar, Sandra Domecq
intervenía para decir que yo acababa de llegar de viaje, de participar en una
mesa redonda, y que necesitaba descansar. Alguien del público levantó la mano,
la conferencia habría acabado, y quiso saber si el nombre era "Sandra" o
"Sondra". Y pensé en Sondra Locke y lo poco agraciadas que
acostumbraban a ser las compañeras de Clint Eastwood, tanto en la pantalla como
en la vida real. Todo resultaba altamente deslavazado. Quizá no se tratara de
un sueño.
domingo, 13 de enero de 2019
Vicente Almazán
http://www.misadarmes.com/ blog/2019/1/12/ferrer-lern-un- experimento-el-libro
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Del blog Mis adarmes, de Vicente Almazán.
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Del blog Mis adarmes, de Vicente Almazán.
miércoles, 9 de enero de 2019
miércoles, 2 de enero de 2019
domingo, 30 de diciembre de 2018
viernes, 28 de diciembre de 2018
Última vez, 2
Borges publica en 1985, un
año antes de morir, su último libro de poemas, Los conjurados, donde
incluye “Un lobo”, no asociado a la moderna preocupación por el
agotamiento de los activos faunísticos sino al espacio literario de 'la última
vez', ese recurso en el que, con señalamiento preciso de las coordenadas
temporales, se registran las últimas veces que se llevan a cabo determinadas
tareas.
UN LOBO
Furtivo y gris en la
penumbra última,
va dejando sus rastros en
la margen
de este río sin nombre
que ha saciado
la sed de su garganta y
cuyas aguas
no repiten estrellas.
Esta noche,
el lobo es una sombra que
está sola
y que busca a la hembra y
siente frío.
Es el último lobo de
Inglaterra.
Odín y Thor lo saben. En
su alta
casa de piedra un rey ha
decidido
acabar con los lobos. Ya
forjado
ha sido el fuerte hierro
de tu muerte.
Lobo sajón, has
engendrado en vano.
No basta ser cruel. Eres
el último.
Mil años pasarán y un
hombre viejo
te soñará en América. De
nada
puede servirte ese futuro
sueño.
Hoy te cercan los hombres
que siguieron
por la selva los rastros
que dejaste,
furtivo y gris en la
penumbra última.
No se sabe qué día murió ese
último lobo salvaje inglés. Aunque sí que a principios del siglo XVI, en ese
país, ya habían sido exterminados. En cambio, por lo que respecta al
continente, disponemos de algunas efemérides lobunas. Paul Mégnin, en su Gibiers
rares de France (París, 1942) cuenta que en Morbihan, en el invierno de
1880, una niña que jugaba en una granja fue parcialmente devorada por un lobo y
que en 1914, en La Coquille, en el Perigord, otra niña, a las ocho horas de la
tarde, cuando atravesaba un bosque al regresar de la escuela, fue sorprendida
por una manada que sólo dejó algún hueso, los vestidos y una cestita. Sin embargo
es M. Tripier, nos dice Mégnin, quien en un estudio titulado Les derniers
loups de France, ofrece la fecha del último ataque mortal en Francia a un
ser humano por parte de lobos. Lacónico, el especialista, asevera: “El último
francés caído bajo los dientes del lobo fue una anciana devorada el 2 de
octubre de 1918 cerca de la Chapelle-Montbran, en Alto Vienne”. Por lo que
respecta a España reseñar el ataque, a lo mejor el último con esas
peculiaridades, que narra el mastozoólogo Ángel Cabrera en su obra Mamíferos
(Madrid, 1914): “En Diciembre de 1895, la diligencia que hace el servicio entre
Riaza y Segovia fue asaltada por una manada de lobos, que llegaron hasta
ocasionar el vuelco del carruaje, resultando heridos dos viajeros y con graves
mordeduras las caballerías.”
Jorge Luis Borges murió en
Ginebra el 14 de junio de 1986. Y murió ciego. De hecho lo fue desde muchos
años antes. Los documentos que dan fe de ese proceso de pérdida de visión nos
dicen que fue hereditario y paulatino. Imaginamos a Borges imaginando los
libros de su biblioteca a medida que día a día iba cobrando conciencia de que
no volvería a poner los ojos en ellos. Ese diccionario, ese manual, esa
tragedia, debieron de tener una última fecha de lectura; luego, a lo que
parece, alguien, su madre, su secretaria, pudieron leérselos. Todos pasamos o
pasaremos por esa dolorosa circunstancia. No quizá por la ceguera sino por esa
muerte, más cruel que la definitiva, que es la enfermedad o la invalidez. Tengo
ante mí, al alcance de la mano, un libro extraordinario; se trata de Il
Cavallier del Sole, che con l’ arte militare dipinge la peregrinatione della
via humana, et le proprietà delle virtù, e de vitti, et come s’ ha da vivere
per ben morire. Tradotto nuovamente di Spagnolo in Italiano per Messer Pietro
Lauro. Lo adquirí en Madrid en una subasta. Es la traducción al italiano de
El Caballero del Sol, libro de caballerías a lo divino, que con el título Peregrinación
de la vida del hombre puesto en batalla debajo de los trabajos que sufrió el
Caballero del Sol en defensa de la Razón fue publicado en Medina del Campo
en 1552 y cuyo autor fue el presbítero palentino Pedro Hernández de
Villaumbrales. Explica el catálogo del subastador que ese ejemplar, en 8º,
publicado en Venecia en 1557, disfruta de bella tipografía cursiva y de hierros
dorados en el lomo aunque, lo que me inclinó a pujar por él, fue el final del
informe: “Primera edición italiana, de la que no hay referencias de ejemplar en
biblioteca pública española. El autor es uno de los buenos prosistas ascéticos
del XVI. Rarísima.”
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