jueves, 30 de julio de 2015
¿Neurosis?
martes, 30 de junio de 2015
San Ranieri
San Ranieri libera a noventa pobres de una cárcel de Florencia.
Stefano di Giovanni, "Sassetta" (1392-1450).
miércoles, 24 de junio de 2015
Los cuatro robinsones.
Leoncio, Gerundio, Crescencio y Venancio son cuatro amigos
casados, reconocidos calaveras, que recurren a cualquier treta con ánimo de
divertirse. Llegan a Andalucía para correrse una juega en un cortijo, con una
conocida artista, pero hacen creer a todo el mundo que se encuentran en un
viaje por las islas Columbretes. Pero la casualidad quiere que el barco donde
ellos dijeron viajar se vaya a pique, ahogándose todo el pasaje. Entonces, para
salvar su reputación, deciden viajar realmente a las Columbretes y que el
secretario de uno de ellos finja encontrar una botella tirada al mar en la que
explican que se han salvado y dónde se encuentran. Pero el secretario, que está
enamorado de la hija de uno de ellos y sabe que su jefe nunca le dará su
bendición, ve la oportunidad de conseguirla y decide no cumplir con su parte
del trato, dejándoles a su suerte. Adaptación al cine (1939) de una obra de Enrique
García Álvarez y Pedro Muñoz Seca que ya había conocido una versión muda, en
1926. La que nos ocupa está considerada como una de las mejores comedias de su
director, Eduardo García Maroto, quien encontró el tono exacto entre el
realismo y el absurdo para narrar tan descabellada historia.
viernes, 19 de junio de 2015
Partida de nacimiento
Hoy he tomado el aperitivo con el poeta Ferrer Lerín. Ha
sido un encuentro casual. Yo volvía de la Gestoría González, de resolver unos
asuntos de la herencia de mi padre, y al ver a Lerín sentado solo en la terraza
de Casa Fau me he acercado a él con el ánimo de saludarle, sorprendiéndome a mí
mismo por el atrevimiento, dado que apenas conocía al poeta (me lo presentaron
en la boda de la hija de Rato). Lerín ha resultado encantador. Se acordaba de mí. Incluso ha entrado en detalles acerca del atuendo de mi señora
en el evento romano. Ha llamado al camarero y me ha invitado a un Campari con
patatas Lay’s onduladas, su alimento favorito. No ha parado de hablar, sobre
literatura, aves y jugadas de póquer, y yo estaba embobado ante disquisiciones
tan interesantes pero no dejaba de mirar de reojo a la gente para comprobar si
era ya del dominio público mi amistad con semejante autoridad. De golpe, Lerín
se ha callado y, tras echar un trago de vermú, me ha mirado a los ojos y, ceremonioso,
ha dicho: “Ernesto (yo me llamo Enrique) voy a darte una primicia que te
autorizo plasmes en tu periódico (no soy periodista, soy usurero)”. Han pasado
unos segundos, que me han parecido eternos, y ha vuelto a la carga:
“Sorprendido el médico de cabecera por la no correspondencia entre la edad que
constaba en mi ficha y la edad que él me atribuía por mi excelente forma
física, me animó a investigar mi partida de nacimiento.” Nuevo silencio (sabía
que me tenía expectante) y, con voz profunda, ha continuado: “El médico estaba
en lo cierto, la lectura de mi partida de nacimiento no era correcta, una
mancha de tinta confundía al lector apresurado, yo no había nacido en 1942 sino
en 1952. Tenía diez años menos”. A Ferrer Lerín se le ha iluminado el rostro.
Me ha guiñado un ojo. Ha soltado una carcajada. Y ha pedido otra ronda. (Esta
claro que no le importan los problemas que se le vienen encima si hace público
el descubrimiento; una actualización biográfica que supondría la pérdida de la
pensión, la anulación de su matrimonio, la devolución de medallas, el desprecio
de los hijos. Le he aconsejado que no diga nada, que siga con su vida como si
tal cosa, pero Lerín es un tipo legal y quiere estar en paz con su conciencia.
Le he recomendado los servicios de la Gestoría González, muy eficientes)
miércoles, 17 de junio de 2015
Hitchcock. Joel McCrea.
Alfred Hitchcock y FrançoisTruffaut hablan del actor Joel
McCrea y del filme Enviado especial
[Foreign Correspondent] (1940) en el
libro El cine según Hitchcock (1966)
A.H. “Cuando acabé el guión de Foreing Correspondent fui a ver a una gran estrella, Gary Cooper,
pero como era un thriller no quiso rodarlo. Esto me ocurrió varias veces en mis
comienzos en Hollywood, y terminaba siempre trabajando con actores de segunda
categoría, como en este caso Joel McCrea.”
F.T. “Pero Joel McCrea resulta simpático en el papel de
periodista...”
sábado, 6 de junio de 2015
"Cazador de avutardas" (1919)
La caza de avutardas no es un tema común en la pintura española, quizá porque nunca fue común su caza. El autor del cuadro, Adelardo Covarsí Yustas (Badajoz, 1885-1951), deja constancia de un tiempo en que la especie aún no había iniciado el camino hacia la decadencia. Hoy, extinguidas las avutardas en la mayoría de regiones de España, cuesta trabajo contemplar el lienzo sin sentir repugnancia ante un lance que, cuando menos, resulta inexplicable.
sábado, 23 de mayo de 2015
Lepus
Liebre (Lepus europaeus). Pardina Larbesa. Primavera 2015. Fotografía: Fran Ferrer.
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Lepus
¿Qué quedará de la liebre de Durero? ¿Nociones
de partida y de llegada? ¿Un punto
de atadura de sus sueños? ¿Un recuerdo
de ciertas partes de su cuerpo?
Esa joven liebre
proviene de la cólera adusta, de la frambuesia
que hace áspero al cuero, de ese fetor oris
producto
de los alcaldes de la lepra,
del salpicado de la lepra, ese apetito sexual desbocado
que señalan
los alumnos, apetito,
satiriasis, dijo entonces
el alumno que fue inocente, pero
el tobillo
apareció manchado de la plaga, elefantiasis puede,
aunque dudaban si el pelo
de la joven liebre
fue pintado con pincel
de un solo pelo. Hubo oficios
reservados
para ellos
que alguien llamó
infamantes, oficios justos:
sepultureros
recogedores de bestias muertas
cordeleros de sogas para condenados
cordeleros de sogas para campanas
fabricantes de campanas
leñadores de madera para cadalsos. Fetor oris, ese olor
delataba su presencia, recordaba
el olor de la liebre
ya macerada
prendida al lazo
del malato ahogado en Sévre
en el pantano cubil. Caligaverunt
oculi mei.
Circumdederunt me
gemitus mortis.
2010
Hiela sangre (2013)
jueves, 21 de mayo de 2015
Ferrer Lerín al búlgaro
21 textos de Ferrer Lerín traducidos al búlgaro por Rada Panchovska.
Próxima-RP, editorial. Sofía. 2015. (Edición bilingüe)
martes, 12 de mayo de 2015
martes, 21 de abril de 2015
sábado, 18 de abril de 2015
martes, 14 de abril de 2015
Dos o tres casas
Entraba en la casa, grande, subía las escaleras, dejaba atrás el comedor sumido
en la penumbra y, guiado por una luz poderosa, desembocaba en el salón en el
que ahora se comía y en el que mi padre, sentado de espaldas a la puerta, me
lanzaba, así de sopetón, sin poder verme todavía, un misterioso “¿estás
regresando?”. ¿Mi padre vivía aún? No parecía alegrarse de mi irrupción, ni
tampoco el adolescente gris que apenas levantaba los ojos del plato, ni tampoco
mi madre, de pie, como llegando de otro lugar, y que adoptaba una actitud que
podríamos definir como huidiza. Pero, ¿qué casa era esta?; la puerta de la
calle, el recibidor y las habitaciones que se adivinaban a derecha e izquierda
resultaban desconocidas; sin embargo las escaleras y el comedor eran de la casa de mis abuelos
maternos y el salón era el de la casa de mis padres. ¿Y yo quién era?; entraba
en ese domicilio y avanzaba con total desenvoltura cruzando diversas estancias y
me sorprendía al ver que mi padre estuviera allí (había fallecido hacía tanto
tiempo), mas no su gran parecido conmigo; de hecho me reconocía más en él que
en su hijo, personaje que según la lógica más elemental debía ser yo, aunque
podía ser Ricardo, mi hermano gemelo, al que, en esos años, encontraron
ahorcado.
viernes, 27 de marzo de 2015
Jornada trágica
La noche anterior a la caída del avión alemán en los Alpes
soñé que iba conduciendo, más rápido que de costumbre, por una solitaria carretera, angustiado por llegar, antes de que oscureciera, a una ciudad
situada demasiado lejos. Al vencer un cambio de rasante, coronado
temerariamente sin disminuir la velocidad, vi, a muy poca distancia, un Seat
1500 negro avanzando a toda pastilla por una pista polvorienta y supe que él iba
a invadir la carretera y que era imposible evitar la colisión. Frené, y giré
ligeramente el volante para no embestir de lleno al 1500 (esos coches tenían
fama de ser de hierro) pero, pese a ello, tuve que tomar una solución drástica
para no morir: despertarme.
Debería ser suficiente que un presagio de muerte tuviera un
único correlato, pero no fue así. Imprimía los billetes de avión para mi viaje
a Bulgaria al tiempo que recibía la noticia de la desaparición del vuelo 4U9525 cuando descubrí que el aparato de
la compañía Balcanic Air en el que yo iba a volar era un Brauer, de fabricación
hondureña. Llamé al gobernador para obtener más detalles. Su valido me
comunicó, amablemente, que su alteza estaba agonizando víctima de un aneurisma
pero que el modelo 175 de la casa Brauer era merecedor de toda mi confianza; nunca
había sufrido un percance en el que el número de muertos superara la
treintena.
lunes, 23 de marzo de 2015
sábado, 21 de marzo de 2015
Enemigos
Su larga vida y su carácter algo áspero le granjearon
tenaces enemigos, cuyos nombres llevaba anotados en la moleskine que le regaló
su hijo por Reyes. Cada mañana, a eso de las once, se acercaba a la iglesia del
Carmen para ver si entre las esquelas pegadas en la fachada había alguna que le
alegrara el día. De la lista ya habían caído muchos y este invierno estaba
siendo singularmente pródigo: 11 de enero, Carlos “Negro” Sánchez Peragón; 15
de enero, Sixto “Maromas” Caballar González; 14 de febrero, Antonio “Carpetas”
Jarne Providencio; 2 de marzo, Beto “El Bestia” Ara Sangermán; y hoy, el más
odiado, Fernando Pérez Magriñán, sin un alias definido pero de aspecto
desagradable y retorcida conducta. Fue a tacharlo de la lista y, de golpe, comprobó,
sorprendido, que Magriñán era el último. Tardó en reaccionar y reaccionó muy
mal. Llegó a La Ciudadela y de una patada derribó al centinela. Le arrebató el
arma. Y se voló la tapa de los sesos. Sí, no eran dos vulgares tópicos sino dos
definitivas verdades; “el que no tiene enemigos no es absolutamente nadie” y
“la vida sin enemigos carece de sentido”.
martes, 17 de marzo de 2015
jueves, 5 de marzo de 2015
Homenaje a Perse
Enérvate hombre despreciable porque los querubes
aplacarán tus iras
lamerán tus desdichas y acogerán las turbias manos del
pordiosero amigo.
Pero si prefieres balancearte con los remolinos del nuevo
día
asciende a las cimas donde sólo reina el olvido y tus
pasos serán descontados.
"Sin título II"
Homenaje a Perse, 1961
lunes, 2 de marzo de 2015
miércoles, 25 de febrero de 2015
Ventisca
Esquiaba con ímpetu entre fuerte ventisca. No era agradable.
Regresó al hotel y al pedir la llave notó su voz alejada. Pensó que la ventisca
le había afectado el oído. Pero al ir a ducharse se vio en el espejo. La
ventisca le había movido la boca. La había colocado en la nuca. No se duchó.
Quedaba una hora de luz. Decidió vestirse y esquiar de nuevo. En otra ladera.
La ventisca venía del lado contrario. Se lanzó pista abajo. Hasta cuatro veces.
Notó cierto cambio. La boca avanzaba. Pero sin hallar el sitio. El lunes en la
oficina nadie dijo nada. Temor y respeto. Ella era la jefa. Al sonar el móvil
vieron que lo colocaba en lugar incómodo. Habló desde un pecho. Sin darle
importancia. El sábado próximo volvería a la nieve. Anuncian ventisca.
domingo, 15 de febrero de 2015
Mariety y la armónica
Muchas veces el excesivo autoritarismo de los padres
produce efectos nocivos a sus vástagos. Es el caso de Mariety que, en un diario
hasta ahora secreto, escribe: “Cuando hice la primera comunión mi padre me
regaló una armónica en miniatura, marca Hohner, de plata, con una cadenita. Por
lo que sea, un día se soltó de su cadenita, me la llevé a la boca y me la
tragué sin querer. No me atreví a decirlo y tampoco nadie me preguntó. Unos
meses después mis padres me llevaron al médico porque tenía fiebre y me dolía
mucho la garganta. Resultó que tenían que extirparme las amígdalas. Yo no sabía
nada de amígdalas y simplemente me explicaron que tenían que quitarme de la
garganta algo que no debía estar allí porque era lo que me producía el dolor.
Estaba segura de que se trataba de la armónica. Me aterraba que descubrieran
que me la había comido y que no había dicho nada.” El diario termina aquí.
Mariety fallecería antes de ser operada sin que los médicos aclararan los
motivos. Y la historia también terminaría aquí si no fuera por Julián Mamarras,
el enterrador del cementerio donde se inhumó el cuerpecito de Mariety. Mamarras
era dado a la astronomía y muchas veces al oscurecer, con el buen tiempo, se
tumbaba sobre una losa, elegida al azar, y escudriñaba el firmamento. Una
noche, sería a principios de agosto, oyó un sonido muy agradable que parecía
surgir del interior de la tumba. Sobresaltado, leyó, a la luz de la luna, la
inscripción sobre la que había reposado su espalda. Se trataba de una niña.
Muerta hacía poco. Permaneció un rato immóvil, atento. Y aunque el sonido aún
se percibía, se iba atenuando, hasta desaparecer al avanzar la noche. Volvió
Mamarras al día siguiente. Y el fenómeno se repitió. Y así en las jornadas
sucesivas. Una musiquilla que en el crepúsculo sonaba con cierta potencia y que
al pasar las horas desaparecía, como si el frescor nocturno no le conviniera.
Julián avisó al forense y, en presencia de los autoritarios padres, se exhumó
el cadáver, ya descompuesto. Descomposición que producía gases, virulentos a
las horas de calor y que, acumulados, se expandían al atardecer, dando vida al
instrumento.
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