El Dr. Peña captura un chupacabras y trata de llevarlo a
EE.UU. oculto en un buque, pero embarrancan en la costa alicantina y la fiera
escapa. Es en la calle Padre Mariana de la capital de la provincia donde el ser da
buena cuenta de numerosa gente inocente a la que previamente acorrala. Allí
ahora se dirige Peña con un grupo de somatenes negros.
jueves, 31 de octubre de 2013
domingo, 27 de octubre de 2013
Iconografía 12
Aniversario
Fuiste Derrida y yo
Paul de Man.
Y el abismo se abrió
en el vértice de la palabra.
Hoy cumples una edad
adolescente.
Yo, anteayer, un
certificado de tránsito.
Éramos caballeros que montan el mismo caballo,
cristos podridos, diría el pianista canadiense,
formas y sonidos / geometría y música (Tommy Lasorda).
Por las rutas reales hervíamos en aceite
los cuatro pedazos del ajusticiado para que duraran más
tiempo
y depilábamos cadáveres (tú lo reclamaste),
ese oficio poco remunerado.
Zapadores de largas piernas,
más que podridos
crispados, eso sí con heridas purulentas; ¡oh, Grünewald!
¡oh, Braque, patrón!
Al llegar,
qué regreso,
bebimos té negro sujetando terrones de azúcar entre los
dientes
como las tías abuelas italo-rumanas,
permanecimos al lado del asno
frente al perro rojizo que dormía; ese refugio, el universo,
ante el viento de superficie. El mar,
según el excelente señor Auger,
fue licor de vida para los cuerpos de la ciudad (los
billetes
del Waqf
estaban en francés). El mar
predecía
el final del desatino.
Y sí, me olvidaba,
me olvido casi siempre,
en Turquía se camina
con zapatos de cuero. La cualidad,
que perdura en el arte,
es la visión propia del mundo:
laystall.
Edward Hopper, Escritos, Elba, Barcelona, 2012.
Stefano Faravelli, Istanbul, Confluencias, Almería, 2011.
Francisco Arago, Historia de mi juventud, Austral, Buenos
Aires, 1946.
Jean Paulhan, Braque le patron,
Gallimard, París, 1952.
Claude Roy, Arts fantastiques,
Delpire, París, 1960.
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Hiela sangre (2013)
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Hiela sangre (2013)
sábado, 19 de octubre de 2013
Similitudes
viernes, 11 de octubre de 2013
Iconografía 11
De los cementerios.
De la higiene.
De la bendición.
De los judíos, de los
paganos, de los catecúmenos.
De los apóstatas de la fe,
de los herejes, de los cismáticos públicos.
De los nominalmente
entredichos.
De los que se hallan en
lugar entredicho.
De los excomulgados
vitandos.
De los que hayan puesto
manos violentas sobre clérigos.
De los suicidas.
De los duelistas.
De los torneadores.
De los que voluntariamente
dejaron de cumplir el precepto de la confesión y de la comunión pascual.
De los usureros públicos.
De los religiosos que mueren
con peculio.
De los ladrones y
salteadores de caminos cogidos y muertos en el acto de cometer el crimen.
De los raptores de iglesias
que no hayan restituido.
De los pecadores públicos
que mueren impenitentes.
De los concubinarios.
De los clérigos
concubinarios.
De las mujeres públicamente
prostituidas.
De la inhumación,
exhumación, traslación y quema de cadáveres.
De la cuarta funeral.
De las exequias de cuerpo
presente.
De los carros fúnebres.
De las llaves.
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Hiela sangre (2013)
domingo, 6 de octubre de 2013
Un bulto
Sábado en la noche, entre las ocho e las nueve, a 19 de
noviembre de 1468. Se abrió el cielo y apareció un bulto tamaño como de hombre
y encima de dicho bulto una estrella muy grande. Y durante el dicho bulto,
abierto el cielo, corrió la estrella y se hizo tres pedazos, y cada pedazo
corrió por su cabo. Y duró el cielo abierto cantidad de media hora.
Anales de Garci Sánchez, jurado de Sevilla, publicados en “Anales de la Universidad Hispalense”, año XIV, nº 1, 1953.
lunes, 23 de septiembre de 2013
De viaje
Debió de impresionarle lo bien que montaba y desmontaba la
grapadora porque en seguida enlazó sus piernas con las mías. Íbamos en el 180,
en el asiento trasero, echados, y tapados con una manta color café. El coche
circulaba marcha atrás por un túnel ferroviario. No sé quién era el tipo que
conducía y de las tres bulliciosas mujeres sentadas en el asiento del copiloto
luego se dijo que eran portuguesas. De cintura para arriba, mi compañera
recordaba a Le Coq Sportif.
sábado, 7 de septiembre de 2013
Domicilios, 21
En esta casa, que entonces formaba parte de la Ciudad
Universitaria, escondí los tres cuerpos. Celia Platto conocía mi pertenencia a BARDO, Soberbio Alce mis discutibles lances amorosos, Freno Cómico los
chanchullos en lo de la lotería. Ahí quedaron, a salvo de curiosos, hasta que
algo o alguien arrebató la imagen de lo más profundo de mis sueños. Cortell
Olcina se encargó de fotografiarla.
jueves, 5 de septiembre de 2013
Cigomar
A Cigomar Ravioli no le iban bien las cosas, sobrevivía
vendiendo baratijas y extraños objetos. Vino a mi encuentro en la terraza de Casa Fau donde, en verano, acostumbro a tomar, como aperitivo, un Campari con
patatas Lays. Me ofreció un producto que definió como prodigioso, una botellita
verde que llevaba pegada una elegante etiqueta en la que se leía Licor
Sueñanegro (o Sueñanegros, la alambicada rúbrica inducía a error). A la lógica
pregunta “¿qué es esto?” respondió con un resolutivo “cómpralo y verás”. “Tres
gotas al acostarte”, prosiguió, “... y a soñar”. Soy un atrevido, un
inconsciente, y decidí probar. Desperté a las cuatro, sobrecogido, empapado en
sudor, horrorizado. No había soñado en blanco y negro (esa vieja polémica), no
había soñado con negros, había soñado con Encarnita Ballvé, la modelo de Pedro
Rodríguez con la que me frotaba en la casa de la Granvía cuando ya no vivíamos
en ella, y había soñado con mi madre, pero ambas eran negras. No eran negras
con rasgos negros sino que, perfectamente reconocibles, con su porte habitual,
su ropa de calle, tenían sin embargo la piel negra. Encarnita parecía incómoda,
se alejaba, como si mi madre nos hubiera sorprendido, y esta, sentada en un
taburete, hacía gestos con las manos, gestos cada vez más imperiosos que
comprometían ya a todo su cuerpo. ¿Buscaba mi atención? Me acerqué, y de una
boca enorme, que ella no tenía habitualmente, salió su voz, algo distorsionada:
“¡Bonga!, ¡Tonga!, ¡Lembo! ¡Bonga!, ¡Tonga!, ¡Lembo!”
domingo, 1 de septiembre de 2013
Necrología 11
Murió “Toberas”. A los sesenta y ocho años. Periodista de
raza, luchador irredento, se ganó fama de cáustico y hábil en sus entrevistas
radiofónicas. En 2006 tuve el honor de que me incluyera en una serie sobre
escritores raros. Telefoneó de noche (yo estaba advertido) y en un vivaz
directo se presentó como Luis José Cordero. A medio programa, duraba una hora,
así de pronto, quizá para provocarme o para mantener despiertos a los oyentes,
repitió los créditos, pero su nombre, en esta ocasión, fue Enrique Borrego. El
final, que quiso ser sonoro y entrañable, lo firmó con un “buenas noches
señoras y señores, buenas noches don Francisco, se despide su amigo Pedro Luis
Oveja”. El basónimo, arrojado en primicia por el parte forense, se concreta en un
sospechoso Miguel de Cervantes.
domingo, 18 de agosto de 2013
Manoseo de un vientre
Tras algunos meses de duda intensiva le he tocado el
vientre. Ella se pegaba, yo estaba sentado, y de pie ofrecía, bajo el popelín,
su abultado vientre; me rozaba el cuerpo. Hoy me he decido. Ella lo esperaba.
No ha movido un músculo. En el vestuario, he explorado a fondo. Y han caído al
suelo multitud de hormigas. Una rara hinchazón conectada al útero. Hormiga
vaginal, Dorylus pudenda; cunden en
las partes. Común en El Bierzo.
sábado, 3 de agosto de 2013
Con naturalidad
Un preocupante ‘Oye, Paco, me parece que me estoy volviendo natural’ inicia el correo que recibo ayer por la tarde. La cosa, sin embargo, no me afecta; el remitente sólo da noticia de que ha dejado de tomar tranquilizantes y que a partir de ahora tiene expedito el camino del suicidio, acción que le ronda desde hace algún tiempo. Por la noche me llama al móvil para decir que ya ha comprado la soga, ‘de plástico verde’, y que la ha metido en el maletero del todo terreno. Pide información sobre lugares cercanos, le pregunto si tiene mi libro de poemas Fámulo, Premio Nacional de la Crítica 2009, y responde que sí. En las páginas 89 y 90, le digo, hay un texto, “Primera relación de enclaves propicios”, donde podrás elegir el que más te convenga. La elección es certera, la referencia “Torremormojón (Palencia). Garfios solanos de la caseta del cementerio. (Practicable)” resulta útil.
lunes, 29 de julio de 2013
Logopedia y foniatría
Qué dolor bárbaro. La mano me atenazaba. Era el torero y era
en Pulpí. Verano del setenta y dos. Se me veía morena. Por última vez. La
sangre, la linfa, el sudor, abandonaron mi cuerpo. Alguien dijo que era blanca.
Y yo me avergoncé. Al tiempo que me entregaba. Así nacería Lynchdós. El locuaz feto de vaca.
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Fotógrafo: Carlos Castaño Senra
Modelo: Amara Montoya Doblas domingo, 28 de julio de 2013
Francolín
"Bodegón con cardo, francolín, uvas y lirios" (1628)
Felipe Ramírez. Museo del
Prado
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En el XVII el francolín debía
de ser bocado habitual en las grandes mesas palaciegas. Especie extinguida en
España en el XIX por la caza y la destrucción de su hábitat se ha discutido
sobre su carácter autóctono apostando por una introducción en el XIII a partir
de otras poblaciones mediterráneas, algunas aún existentes.
domingo, 21 de julio de 2013
Valorización de un oficio
martes, 9 de julio de 2013
Domicilios, 20

En ese inmueble de aire palestino perdí parte de mi vida.
Llegué, cansado, un atardecer, quedé dormido, y dos días después desperté de
mañana; una mañana cálida por las manchas de sangre que decoraban buena parte
de las sábanas, sangre que goteaba del techo, de modo continuado. Pero me
gustaba el lugar, lo frecuentaba,
accedía por una puerta que ya no existe, llegaba a esa sexta o séptima planta,
un angosto espacio, final de la escalera, rellano de cemento, entrada abierta a
una vivienda de habitaciones variables, no por los muebles, que apenas había,
sino por las habitaciones en sí mismas, por su tamaño y por su número, siempre
aumentando y disminuyendo. Una vivienda, que en los seísmos, frecuentes, se
balanceaba como una rama fina, y yo, al volver la calma, miraba, sin apenas
vértigo, por las ventanas, y veía una plantación de caucho, y, a veces, un gran
embarcadero, algo alejado.
Textos anónimos alterados 10
Yancey Cravet acaba
de casarse con una mujer inmigrante, Sabra. Juntos, Yancey y Sabra, compran unas
tierras en Oklahoma, y Yancey decide montar un periódico. El hermano de Yancey,
Hope, es
un universitario que viaja al salvaje Oeste para hacerse cargo de la herencia
de su suegro, un célebre pistolero. En su camino se topará con extraños
personajes como un agente federal discontinuo y una chica de salón que tiene
una doble personalidad, como bandida y maestra.
sábado, 6 de julio de 2013
lunes, 1 de julio de 2013
Carcagente
Notable es la relación de Personas Ilustres que aparecen en
el artículo Carcagente de Wikipedia. Junto a un futbolista, un arabista y un
ciclista, se cita a Vjekoslav Maks Luburic, conocido
por Maks el carnicero, director del campo de exterminio de Jasenovac. En una ceremonia celebrada en octubre de 1942 Luburic se
congratuló por la gran eficacia de la instalación y, a continuación, en el
banquete, indicó con orgullo: “Hemos asesinado aquí en Jasenovac a más gente
que el Imperio otomano durante su larga estancia en Europa”. Tras la
Segunda Guerra Mundial se instaló en Carcagente donde el franquismo le dio una
nueva identidad, Vicente Pérez García, y contrajo
matrimonio con una española con la que tuvo varios hijos.
lunes, 17 de junio de 2013
Soy cecina
Un hijo, Castaño, criado a mis pechos, errabundo durante
décadas, reaparece ahora para asesinarme y fotografiar mis restos
caramelizados. Un pérfido vástago, cuya partida de nacimiento se recoge al
final del relato “Igualitos” del misceláneo Papur:
“Embarazada Conchita Pemartín, nos vemos obligados a huir, a
dejar la ciudad e instalarnos en el campo, y con las lluvias y los vientos de
la primavera se produce el parto, y sería por la fuerza que nuestra extrema
juventud transmite a la criatura, o por lo saludable del entorno, lo cierto es
que necesitamos más leche que la de Conchita, y yo por simpatía o por
solidaridad, aunque entonces no existían estas dos palabras, conformo dos
abultamientos y un calor localizado hasta romper esa especie de tapón, como de
vial medicamentoso, y empiezo a echar calostro a chorros quizá salvando así la
vida de nuestro voraz hijo Castaño.”
Fotografía: Castaño Senra
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