lunes, 29 de julio de 2013

Logopedia y foniatría















































Qué dolor bárbaro. La mano me atenazaba. Era el torero y era en Pulpí. Verano del setenta y dos. Se me veía morena. Por última vez. La sangre, la linfa, el sudor, abandonaron mi cuerpo. Alguien dijo que era blanca. Y yo me avergoncé. Al tiempo que me entregaba. Así nacería Lynchdós. El locuaz feto de vaca.

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Fotógrafo: Carlos Castaño Senra
Modelo: Amara Montoya Doblas

domingo, 28 de julio de 2013

Francolín




























"Bodegón con cardo, francolín, uvas y lirios" (1628)

Felipe Ramírez. Museo del Prado

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En el XVII el francolín debía de ser bocado habitual en las grandes mesas palaciegas. Especie extinguida en España en el XIX por la caza y la destrucción de su hábitat se ha discutido sobre su carácter autóctono apostando por una introducción en el XIII a partir de otras poblaciones mediterráneas, algunas aún existentes. 

domingo, 21 de julio de 2013

Valorización de un oficio



En el cartel de la primera versión (1934) el nombre del director apenas puede leerse. En el cartel de la segunda (1956), Alfred Hitchcock se incorpora, aunque como genitivo sajón, al título de la cinta.

martes, 9 de julio de 2013

Domicilios, 20






















En ese inmueble de aire palestino perdí parte de mi vida. Llegué, cansado, un atardecer, quedé dormido, y dos días después desperté de mañana; una mañana cálida por las manchas de sangre que decoraban buena parte de las sábanas, sangre que goteaba del techo, de modo continuado. Pero me gustaba el lugar, lo frecuentaba, accedía por una puerta que ya no existe, llegaba a esa sexta o séptima planta, un angosto espacio, final de la escalera, rellano de cemento, entrada abierta a una vivienda de habitaciones variables, no por los muebles, que apenas había, sino por las habitaciones en sí mismas, por su tamaño y por su número, siempre aumentando y disminuyendo. Una vivienda, que en los seísmos, frecuentes, se balanceaba como una rama fina, y yo, al volver la calma, miraba, sin apenas vértigo, por las ventanas, y veía una plantación de caucho, y, a veces, un gran embarcadero, algo alejado. 

Textos anónimos alterados 10


Yancey Cravet acaba de casarse con una mujer inmigrante, Sabra. Juntos, Yancey y Sabra, compran unas tierras en Oklahoma, y Yancey decide montar un periódico. El hermano de Yancey, Hope, es un universitario que viaja al salvaje Oeste para hacerse cargo de la herencia de su suegro, un célebre pistolero. En su camino se topará con extraños personajes como un agente federal discontinuo y una chica de salón que tiene una doble personalidad, como bandida y maestra. 

sábado, 6 de julio de 2013

Estrago






Fotografía: Fran Ferrer

lunes, 1 de julio de 2013

Carcagente


Notable es la relación de Personas Ilustres que aparecen en el artículo Carcagente de Wikipedia. Junto a un futbolista, un arabista y un ciclista, se cita a  Vjekoslav Maks Luburic, conocido por Maks el carnicero, director del campo de exterminio de Jasenovac. En una ceremonia celebrada en octubre de 1942 Luburic se congratuló por la gran eficacia de la instalación y, a continuación, en el banquete, indicó con orgullo: “Hemos asesinado aquí en Jasenovac a más gente que el Imperio otomano durante su larga estancia en Europa”. Tras la Segunda Guerra Mundial se instaló en Carcagente donde el franquismo le dio una nueva identidad, Vicente Pérez García, y contrajo matrimonio con una española con la que tuvo varios hijos.

lunes, 17 de junio de 2013

Soy cecina



Un hijo, Castaño, criado a mis pechos, errabundo durante décadas, reaparece ahora para asesinarme y fotografiar mis restos caramelizados. Un pérfido vástago, cuya partida de nacimiento se recoge al final del relato “Igualitos” del misceláneo Papur

“Embarazada Conchita Pemartín, nos vemos obligados a huir, a dejar la ciudad e instalarnos en el campo, y con las lluvias y los vientos de la primavera se produce el parto, y sería por la fuerza que nuestra extrema juventud transmite a la criatura, o por lo saludable del entorno, lo cierto es que necesitamos más leche que la de Conchita, y yo por simpatía o por solidaridad, aunque entonces no existían estas dos palabras, conformo dos abultamientos y un calor localizado hasta romper esa especie de tapón, como de vial medicamentoso, y empiezo a echar calostro a chorros quizá salvando así la vida de nuestro voraz hijo Castaño.”
   

Fotografía: Castaño Senra

sábado, 15 de junio de 2013

Brillo

Reconozco que se me fue la mano con el abrillantador de zapatos pero los mocasines nuevos color burdeos se lo merecían. Me esperaban en el vestíbulo del hotel y el delegado del gobierno se adelantó para abrazarme al tiempo que profería un estentóreo “¡qué zapatos tan brillantes!”. Me fue presentando y, cada pocos minutos, como para recordarlo o para que yo lo recordara, seguía con la cantinela “¡qué zapatos tan brillantes!”, circunstancia que llevó a los concejales, e incluso al alcalde, cuando íbamos hacia el salón de conferencias, a no dejar de mirar mis zapatos que, la verdad, brillaban con insospechado fulgor. Para mi desgracia, a los miembros del foro nos sentaron, en el estrado, sin la protección de una mesa, por lo que el intenso lustre quedó expuesto de modo inmisericorde a la voracidad de los ojos de la cruel audiencia. Luego, al entrar en el comedor, y después en la sala de los espejos, el delegado no dejó de pronunciar la frasecita. Salíamos a la calle, a esperar que los coches nos recogieran para ir a la ópera, cuando vi al delegado del gobierno avanzar hacia mí, sonriente, casi carcajeante, y, antes de que abriera la boca, le clavé en la carótida el bolígrafo regalo. Al abrir la zanja para echar el cadáver me ensucié los mocasines con el polvo de la rastrojera; el brillo mutó a mate. 

lunes, 10 de junio de 2013

Dos encuentros


Venían pegados a la fachada norte del convento de las Benitas. Caminaban ligeros, agarrados del brazo y con el semblante algo agarrotado por el frío. Los reconocí en seguida. Él, Joaquín Marcona del Rosario, recientemente fallecido, ella, su fiel mujer, de la que desconocía el nombre. No me sorprendió ver a Marcona por ese lugar, sabía que ese tramo de la calle Mayor era su territorio habitual de campeo, y tampoco la forma de caminar, pegado a las fachadas y del brazo de su fiel mujer. Pasaron sin saludarme, pero lo achaqué al agarrotamiento de sus semblantes; es más, cuando me monté en el todoterreno, al encararme con el retrovisor, vi también el mío agarrotado. Iba a la finca Larbesa, llovía, y, al parar en la curva de los chopos muertos, descubrí cómo avanzaba, en un vuelo planeado dificultoso, un ejemplar de milano real que, pese a estar empapado, lograba alcanzar una rama del mayor de los árboles, rama tan delgada que se dobló al posarse. Supuse que era una de las momias de aquel espantoso ensueño.    


martes, 4 de junio de 2013

Lobos

Ángel Cabrera Torres (1879-1960) fue un zoólogo madrileño que en una de sus más famosas obras, Fauna ibérica; mamíferos (1914), describe, a partir de dos ejemplares vivos de la colección zoológica del Parque de Madrid, una nueva subespecie para la ciencia, Canis lupus deitanus. Este mamífero, según Cabrera, sería el lobo propio de las sierras paralelas a la costa mediterránea, siendo en concreto Moratalla, en el distrito orospedano, el lugar de procedencia de los ejemplares del Parque de Madrid. Cabrera dice que Canis lupus deitanus es mucho más pequeño, ligero y esbelto que Canis lupus signatus, el lobo del resto de la península ibérica, que su coloración tampoco es la misma y que, fundamentalmente, lo que llama la atención es su aspecto chacaloide. Ahora, naturalistas marroquíes, han grabado por primera vez en el macizo del Rif a tres ejemplares salvajes de lobo africano, Canis lupus lupaster; lobo que se creía extinguido en ese enclave. El lobo de Cabrera, cuya existencia ha sido tradicionalmente negada por la comunidad científica, y el adiva (o adive) nombrado por Cervantes en el Quijote ¿podrían ser C. l. lupaster, esa fantasmal criatura recién hallada en el norte de Marruecos?     

sábado, 1 de junio de 2013

Dos jóvenes protestantes hablan en el metro sobre El mundo no se acaba



-- Simic, a primer vista, parece un buen poeta, pero
si insistes notas que no es tan bueno; algo falla, quizá
que viene de un país del Este y que fue pobre.
-- Sí, la poesía, es una profesión de ricos. 


miércoles, 29 de mayo de 2013

Viaje en pos de la belleza (femenina)





Cuenta Catalinete que no podía llevar falda porque se la levantaban, y no localiza; quizá fuera en Burdeos. En la discusión sobre el título de mi nuevo libro empieza con mucho brío pero va perdiendo fuelle; propone Besos humanos pero Lo sompni gana adeptos. Se trata de una persona inestable que no cae bien a nadie.  

lunes, 27 de mayo de 2013

La duda


¿Quién es ella?
¿La violinista pelele?
¿El calamar colosal?
¿Aguaherrada, aquella en la que se ha apagado hierro candente?
¿Joyce Mansour?
¿Calavera?
¿La que siempre decía que estaba escribiendo?
¿La que hablaba de lo negro?
¿Malena Cortijo?
¿Quien se convirtiera en plancton?
¿La transvirada?
¿Roger Federer?
¿Publicidad de crema Xhekpon?
¿Alguien de apellido ‘Plato’?

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Dibujo de finales de los sesenta. Autor desconocido.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Marfil

“Una boca pequeña como una hendidura de bordes afilados”, escribo en  http://ferrerlerin.blogspot.com.es/2012/10/lo-de-arriba_14.html, y ahora, fruto del azar, encuentro explicación a ese género de bocas. Mi amigo Cepelín Roberto, recién llegado de Egipto, me telefonea muy excitado para que nos veamos sin dilación. Viene a casa y me entrega, con gestos de impaciencia, un paquete de regular tamaño, envuelto en papel de estraza, que desenvuelvo sobre la mesa alcanforada de mi despacho: es un cuchillo de marfil, de colmillo de hipopótamo, utilizado por las madres de la etnia Ashwiili para abrir la boca de las criaturas que nacen con la boca cerrada, exactamente con la boca sin abrir o, aún más exactamente, sin boca. Las madres saben que el agujero está ahí debajo, y no yerran, unos centímetros de desviación convertirían en inservible al recién nacido, derivándolo de inmediato al placer de las hienas.      

martes, 14 de mayo de 2013

The Nightmare















































“El nombre español no es demasiado venturoso: el diminutivo parece quitarle fuerza. En otras lenguas los nombres son más fuertes. En griego la palabra es efialtes: Efialtes es el demonio que inspira la pesadilla. En latín tenemos el incubus. El íncubo es el demonio que oprime al durmiente y le inspira la pesadilla. En alemán tenemos una palabra muy curiosa: Alp, que vendría a significar el elfo y la opresión del elfo, la misma idea de un demonio que inspira la pesadilla. Y hay un cuadro, un cuadro que De Quincey, uno de los grandes soñadores de pesadillas de la literatura, vio. Un cuadro de Fussele o Füssli (era su verdadero nombre, pintor suizo del siglo XVIII) que se llama The Nightmare, la pesadilla. Una muchacha está acostada. Se despierta y se aterra porque ve que sobre su vientre se ha acostado un monstruo que es pequeño, negro y maligno. Ese monstruo es la pesadilla. Cuando Füssli pintó ese cuadro estaba pensando en la palabra Alp, en la opresión del elfo. Llegamos ahora a la palabra más sabia y ambigua, el nombre inglés de la pesadilla: the nightmare, que significa para nosotros ‘la yegua de la noche’. Shakespeare la entendió así. Hay un verso suyo que dice, I met the night mare, ‘me encontré con la yegua de la noche’. Se ve que la concibe como una yegua. Hay otro poema que ya dice deliberadamente the nightmare and her nine foals, ‘la pesadilla y sus nueve potrillos’, donde la ve como una yegua también.”       

En Siete noches Jorge Luis Borges recoge siete conferencias que pronunció en 1977 en el teatro Coliseo de Buenos Aires y que fueron revisadas por el propio autor de forma previa a su publicación impresa. De una de las conferencias, que tituló “La pesadilla”, se extrae este texto. Un texto que no deja de sorprender en un narrador impecable si sospechamos que el cuadro que De Quincey vio, Borges no lo vio (o nadie lo vio por él), ya que resulta extraño que sólo mencione al pequeño monstruo y no a la gigantesca yegua, elemento capital en la especulación etimológica.    


lunes, 13 de mayo de 2013

Iconografía 10
















































"Subo a la giralda y por la escalera pienso en A Bao A Qu y en el silencio que preví."
('Mansa chatarra'. Ciudad propia. Poesía autorizada. Pág. 160)

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    G. Peyró Roggen. A las siete. 2000.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Nube de palabras




          Nube de palabras creada por Antonio Viñuales Sánchez a partir de El Bestiario de Ferrer Lerín.
          Las nubes de palabras de todos los libros aparecerán en http://caminosdepakistan.es/
       

domingo, 5 de mayo de 2013

El muro


Coroné el muro. Sin dificultad. Y desde arriba vi lo que no quería ver, una inmensidad gris en la que el cielo, o las nieblas y nubes del cielo, se confundían con el horizonte, no muy lejano. Decidí seguir, progresar hacia el Norte, pese a lo tenebroso e incierto de lo que imaginaba. Tanteé la posibilidad del salto, mas la tierra que se me ofrecía debía de ser pantanosa y temí quedar atrapado. Descendiendo esa cara oscura del muro, como una salamanquesa, adherido, lento, recordé aquel viaje a Alemania a observar pigargos, aquel atardecer o amanecer en que paré el coche y me acerqué, caminando, al muro que cerraba el septentrión. Y esto era lo mismo: frío, humedad, silencio. Avancé. Usaba zancos. Y, a unos metros, difuminada, surgió una forma. El Crucificado, pensé. Pero era mujer, Kelly LeBrock. Transformada. O en transformación. Y al acercarme, ¿o se acercaba ella?, cobraba luz, y mucho color. Esa mujer, cómo apareció, ni siquiera sé si se encontraba allí. Formada, sin duda, por retazos de otras, lucía falda de muselina, refulgente, que ondeaba sin que soplara el viento. Quise abrazarla. Así de pie. Contra la nada. A mi manera. Tan grande la pasión, que desperté. Y no era yo. 

lunes, 22 de abril de 2013

Malena Cortijo



Me hablaron de una mujer muy alta, y fui a verla. Con las mujeres altas se baila bien, se viaja bien, quedan bien, te hacen quedar bien. A veces, sin embargo, se trata de seres deslucidos, de naturaleza olvidada, que sólo son buenos si se ven por detrás, vestidos. Pero aquí el material era de calidad; una hembra cómplice, divertida, proclive a la perplejidad espontánea y un aspecto general barcelonés que hubiera complacido a mis queridos padres. Pero se malogró pronto. Sería su relación con Blatta, sería la ingesta desaforada de taxina o serían las secuelas de aquel atropello por una Berlingo, pero la cuestión es que la perdí. Me olvidaba, contrajimos matrimonio, una boda relámpago, muy oportuna, que me ha permitido disfrutar de los pingües beneficios del negocio familiar: un moderno taller dedicado a la fabricación de bupis, esas braguitas de espuma coloreadas, velcradas, de carácter superficial.