
domingo, 19 de junio de 2011
jueves, 16 de junio de 2011
Iconografía 5

"El reclamo de lo desconocido, la libertad, el hambre desaforada, los expulsa del recinto. Rodean la muralla en sentido este, siguen hacia el sur, se detienen ante la gran lámina de agua del primer meandro, y la cruzan a nado. He de utilizar, a partir de ahora, los prismáticos, de infrarrojos. A buen paso, uno tras otro, se dirigen al cementerio, saltan, sobre la marcha, la tapia, y dejo de verlos. Una hora, aproximadamente, y reaparecen; encaramados al tejadillo que cubre la pequeña zona de nichos –la mayoría de enterramientos lo son en el suelo– se ponen a descansar tumbados. De pronto se levantan y, a dúo, comienzan a aullar. Unos diez minutos. Luego copulan, y de súbito, como dándose cuenta de que es muy tarde, suspenden el acto, dejan el camposanto y, resueltos, desandan el camino. Entran en casa a la una y media (las puertas quedaron abiertas en previsión de que pudiera sucediera algo así). Cenados y contentos beben agua en la alberca y se retiran a dormir a su actual cubil: la femera de Can Guitarra." (Familias como la mía. Págs 229-230)
Iconografía 4
Iconografía 3

"La tengo tan cerca. Veo su piel. Eso llamado cutis. Piel, cutis de porcelana con textura de riñón. Abre y cierra la boca a velocidad increíble. Cómo puede. Cómo puede sacar y meter la afilada y sonrosada lengua sin ser pillada nunca por los impecables dientes. Ahora narra la afiliación al régimen. Y la intrahistoria de un artículo de William Weaver: “La visión del traductor”. Y describe, para mí sólo, el color cobrizo de la ermita de Santa María de Chalamera. No puede ser. ¿Procuradora de los tribunales? Una mujer así no debe exponerse al agravio de una mera representante." (Familias como la mía. Pág. 280)
domingo, 5 de junio de 2011
Iconografía 2

“Deogracias Deulofeu hombre avezado, conocedor del registro humano, captó para sus adentros la idea genial de la construcción secreta y a las pocas horas del fiasco ponía sobre la mesa dos alternativas. Esta vez fachadas cuya calle vertical central interrumpía el mar de balcones para presentarse opaca, un paño, quizá mejor un lienzo corregiría de nuevo Juego, de naturaleza ciega, ornamentado con empalagosos, almibarados esgrafiados o bajorrelieves. ¿Qué habría allá? ¿Qué habría tras esa pared ahora? ¿Qué habría en un próximo futuro tras la intervención de Claraco y Bescansa? Compramos los dos inmuebles. Se actuó muy rápido. Y empezamos a operar desde la oscuridad total. Agazapados en un reducto inexistente en planos.” (Familias como la mía. Pág. 277)
miércoles, 1 de junio de 2011
viernes, 27 de mayo de 2011
Paisajes de la ciudad 5
Aquel tren muy veloz se dirigía a la ciudad pero no conseguía acercarse a ella. Unos expertos hicieron notar que la montaña asolada por los incendios y devorada por la cantera de yeso, que debía dejarse atrás para alcanzar los míseros suburbios, permanecía siempre en el mismo punto del horizonte.
Zaratán
Cuenta Martín de Riquer en el prólogo a Libro de amigo y amado que el beato Raimundo Lulio en edad juvenil y libertina entró de modo exaltado en una iglesia asediando a una doncella y esta para enfriar sus lúbricas intenciones desnudó uno de sus senos corroído por el cáncer.
lunes, 23 de mayo de 2011
Iconografía 1

“Buscar, buscar, una fiebre evaluadora, caminamos, con Juego, con Galalit, nos trajimos a Deogracias, por su Avenida José Antonio, hacia plaza España, hasta Llansá, una calle corta del tupido ensanche, cercana a las Arenas, coso taurino en decadencia. La casa era un malecón sencillo. Cinco plantas reglamentarias, pobres materiales, apenas algún detalle perdido en la comisura de la puerta y los balcones. Pero el remate, ese frontis de elocuencia absoluta, una mariposa de alas desplegadas, fabricada en mortero, con esmaltes, teselas, lo que llaman trencadís, y antenas, y un cuerpo tubular listado. Delegué en Deogracias. Tardó poco. Consiguió el salvoconducto. Y la llave. Subimos pues los cuatro hasta el terrado, la azotea como corrigió Juego luchando por el idioma. No había dimensión. Tampoco líneas. Esa remate mariposa de descomunales curvas era un fraude, la tarjeta de visita del maestro de obras José Graner y Prat que triunfaría en Gijón como arquitecto, una explosiva desproporción exterior que moría en el tenderete destartalado corona del edificio. Mañana, ante la mesa del administrador de fincas que extraía una subcarpeta con la indicación a bolígrafo Casa Fajol –La Papallona- calle Llansá 20 barrio de la izquierda del Ensanche, todo fueron vaguedades y una conclusión: no era posible adquirirla.” (Familias como la mía. Págs. 276-277)
miércoles, 18 de mayo de 2011
Reptiles 2

Salamanquesa común –Tarentola mauritanica- fotografiada en Belchite por Vicente Almazán. Según algunos herpetólogos fue un gecónido el monstruo que asoló los alrededores de Cominges y del que el actual cocodrilo catedralicio no es más que un sustituto que sirve de conjuro. “El especialista británico en gecónidos E.N. Burton identifica el saurio de Cominges, a través de la información escrita y de la fotocopia del folleto que le mandamos, como perteneciente a la especie, hoy extinta, Gecko maximus, la salamanquesa gigante.” (Pág. 143 de Familias como la mía)
martes, 17 de mayo de 2011
Reptiles 1
Cocodrilo de la catedral de Nuestra Señora
de San Bertrán de Cominges fotografiado por
Alberto Gil-Albert el 6 de mayo de 2011.
“El gigantesco saurio, cabeza abajo, sujeto
al muro por dos grilletes de hierro, brillaba,
casi refulgía, ante la luz eléctrica, pese a los siglos
de humo.” (Pág. 99 de Familias como la mía)
sábado, 7 de mayo de 2011
La chica que se comió la cara
Los tics son siempre malos pero ninguno como el de Marta Loverdos de Altimira. Ya en la foto recogida en http://ferrerlerin.blogspot.com/2008/07/otra-vez-ella.html y luego en Familias como la mía se observa el mordisqueo involuntario de la comisura izquierda de los labios que, según me comunica mi prima Monse, ha ido llevando a Marta a la progresiva ingestión, a partir de dicho punto, del total de la cara quedando la osamenta facial sólo recubierta de carne y piel en los lugares más alejados de la boca; es decir que la labor de arrastre no ha podido, por ahora, con la zona alta de la frente ni, tampoco, con las regiones masetéricas. Metida en una gran burbuja plástica, para evitar las consabidas infecciones, lleva una vida muy tranquila, dedicada al ocio, en su finca de Agoncillo. (La ligera variante entre los poemas que acompañan las fotos se debe a que en el momento de la inserción de la entrada en el blog no se conocía el estado y paradero de la heroína por lo que, en evitación de demandas, no se quiso aludir al feo vicio; hoy nos consta que sabe de nuestro interés sin dar, hasta la fecha, señal alguna de queja)
viernes, 29 de abril de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
La noche
Aunque breve, el recorrido por los cementerios de la ciudad de Buenos Aires me ha permitido obtener valiosa información acerca de las costumbres de los difuntos allí residenciados. Han sido, en general, conversaciones con los empleados, sin desdeñar algunos apuntes aportados por los visitantes. Quizá, el material más jugoso lo haya obtenido del sepulturero jubilado Amalio Paladini que, tras más de cincuenta años de ‘laburo’ en La Chacarita, posee un gran caudal de conocimientos y, lo más importante, vende, por unos pocos pesos, el folleto titulado Hábitos y vicios de los cadáveres de los camposantos bonaerenses. De este documento entresaco lo siguiente: “Nadie crea que los cadáveres no tienen exigencias, que abarcan varios pecados como el de la lujuria, la gula y la avaricia (...) prefieren entre todas las bebidas el fernet con coca, las gaseosas y el vino Toro Viejo (...) a veces devienen bien chaludos si, cuando salen a timbear, la diosa fortuna les ha favorecido en los juegos favoritos que son el crapó y el culo sucio (...) no existe diferencia en el trato sexual y muchas muertas presumen de concubinato (...) de las confiterías gustan del sándwich especial de pan francés y jamón cocido.”
lunes, 18 de abril de 2011
Realidad intensa
Uno de los poemas más conocidos de Wallace Stevens se titula Trece maneras de mirar un mirlo. Consta, en efecto, de trece instantáneas cuyo elemento común es la presencia de un pájaro negro; es una suerte de ironía sobre los variables límites de la percepción y toca alguna de las ideas principales de Stevens, en especial una paradójica: aunque el absoluto no existe y la verdad es siempre una verdad del caso, siempre hay una posibilidad de ahondar más en ella mediante lo que la imaginación hace con los objetos. O de otro modo, lo que cada mente suma a aquello que percibe crea una realidad más intensa. (Cuando el mirlo se perdió de vista / marcó el borde / de uno de los muchos círculos). Incesante, la creación de la realidad no concluye para Stevens ni siquiera con la muerte. [Marcelo Cohen. Prólogo a Adagia de Wallace Stevens. Ediciones Península. Barcelona. 1987.]
viernes, 15 de abril de 2011
domingo, 10 de abril de 2011
Maniobras
He contado en público repetidas veces la historia de uno de mis bisabuelos que apareció con las uñas clavadas en la tapa del ataúd cuando los enterradores se disponían a trocear embalaje y embalado para hacerle sitio a un nuevo ocupante del nicho. Pero ahora me llega noticia de que unos funcionarios, en la misma faena de esponjamiento, hallaron a un tipo que dejó escrito a lápiz un mensaje en el interior de la caja.
sábado, 9 de abril de 2011
LOS SECRETOS DE LOS VIEJOS modificado
I have old women's secrets now / That had those of the young; / XXX tells me what I dared not think / When my blood was strong, / And what had drowned a lover once / Sounds like an old song. / How such a man pleased women most / Of all that are gone, / How such a pair loved many years / And such a pair but one, / Stories of the bed of straw / Or the bed of down.
domingo, 3 de abril de 2011
Seis pechos
sábado, 2 de abril de 2011
Androide
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