sábado, 31 de mayo de 2008

Situación





























La mejor de las posturas. En el mejor de los lugares. Sentado. A la sombra. En primavera. Con la luz de espaldas. En una plaza de un pueblo andaluz. Frente a la iglesia. Que ha de tener campanario. Observando las aves. Por ejemplo en Villardompardo. Provincia de Jaén.

viernes, 30 de mayo de 2008

Analogía formal





















Mi amiga arquitecta Milagros Palma me manda tres espléndidas fotografías de la intervención de Moneo en la ampliación del Banco de España en la calle Alcalá. Dice: "Como ves ha simplificado la decoración pero desde lejos parece el mismo edificio. Es lo que llaman Método de la analogía formal."































Mascarones viejo y nuevo

martes, 20 de mayo de 2008

Papur























Editorial Eclipsados y

Fnac Plaza de España

le invitan a la presentación

del libro

Papur

de Francisco Ferrer Lerín.

Con la presencia de J. J. Ordovás,

Ignacio Escuín y el autor.

Fórum de la Fnac (C/ Coso, 25).

Zaragoza.

Martes, 27 de mayo. 20:00 h.

Foto: Fran Ferrer

domingo, 18 de mayo de 2008

Manuel Vilas

Por fin hallé la caja con tu cuerpo. El rótulo despistaba; ese Onuphrio Muralto, incómodo canónigo que te vaticinaba en sólo unos siglos, apareció ayer tras el encuentro pirenaico y la lectura atenta de tu Calor trepidante, de esa alta temperatura que no fue premio de Cuenca sí seguro premio de Otranto; excelencia del negocio que Pound llamara "solaz de los hombres solitarios" y aquí finos versos heat de nosocomio. No resisto y, vulnerando pérfidos derechos, copio un poema, un pedazo del mismo:

HU-4091-L

Adiós, hermano mío, la grúa fúnebre te conduce
al infierno del desguace.
Majestuoso, vas hacia la destrucción subido
en una grúa roja,
como si fueses Luis XVI camino de la guillotina,
y yo detrás.
Pareces un rey.
Soy el único que ha venido a tu entierro.

miércoles, 14 de mayo de 2008

Cartelismo valenciano






























Cartel perteneciente a la Colección Manuel Ferrando
Exposición "Cien años de publicidad comercial en España"
Museo Casa de la Senyoreta
Calpe (Alicante)
Agosto 2003

Información sobre el cartelista Parrilla:
http://www.arte.sbhac.net/Carteles/Cartelistas/Parrilla/Parrilla.htm

viernes, 9 de mayo de 2008

La mano que mece la pluma 2.

Las mujeres de los escritores de los 50 volverán a ‘encontrarse’ en Jaca.
Del 15 al 18 de mayo se celebra la segunda edición de ‘La mano que mece la pluma’

El mes de mayo ha sido el elegido por la Universidad de Zaragoza y el Ayuntamiento de Jaca para realizar el segundo encuentro literario “La mano que mece la pluma”. Así, del 15 al 18 de mayo, las esposas y compañeras de los escritores que conformaron la “generación del 50” vuelven a Aragón para encontrase de nuevo este año.

Ángeles Torres, mujer del poeta José Hierro; Asunción Carandell, compañera del escritor catalán José A. Goytisolo; Olga Lucas, mujer del escritor y miembro de la Real Academia, José Luis Sampedro; Asunción Balaguer, compañera del conocido actor Francisco Rabal; Josefina Betancor, esposa del original poeta Manuel Padorno; Rosario Bofill, mujer del periodista y poeta Lorenzo Gomis; Ruth Bousoño, esposa del poeta asturiano Carlos Bousoño; Ivonne Hortet, mujer del editor y poeta Carlos Barral, alma máter, junto a Jaime Gil de Biedma de la generación literaria de los 50; Pilar Yvars, compañera del ensayista y periodista madrileño Eduardo Haro Tecglen; Eloísa Jagër, esposa del periodista y escritor Luis Carandell, y Clara Miranda, compañera del poeta zamorano Claudio Rodríguez acudirán por segundo año consecutivo a Jaca con el objetivo de facilitar el conocimiento de la obra de los escritores con los que convivieron y la repercusión que esta generación ha tenido en la expansión de la literatura en lengua española. La biógrafa María Angeles Cabré y la fotógrafa Colita también asistirán a este segundo encuentro.

Son las compañeras de hombres importantes en el mundo de la cultura en España y representantes de la primera generación literaria de la postguerra. Escritores y periodistas que, en ocasiones, han contemplado la vida a través de los ojos de estas mujeres que también han sido sus musas.

Tanto para la Universidad de Zaragoza como para el Ayuntamiento de Jaca este segundo Encuentro de ‘La mano que mece la pluma’ es un sentido reconocimiento a las mujeres que, a través de sus experiencias, pueden facilitar el conocimiento de la obra literaria de la “generación del 50”.

PROGRAMA

El jueves 15 de mayo está prevista la recepción y bienvenida a la ciudad de Jaca de este grupo de mujeres comprometidas. El viernes comenzará el programa del encuentro con una mesa redonda, a las 11 horas, en el Palacio de Congresos de Jaca, moderada por la periodista y escritora María Luisa Blanco y la escritora Carmen Riera. Bajo el título genérico “el cuento de todos los días”, se realizará un tributo a la historia oral con un recuerdo de primera mano de la literatura cotidiana en casa de los creadores.

Por la tarde, a las 18 horas, en la Biblioteca Municipal se inaugurará la exposición de fotografía “Los recuerdos más queridos”, que incluirá también una selección de libros de los autores representados. La exposición permanecerá abierta hasta el próximo día 23 de mayo. A las 19 horas se presentará el libro de Pilar Yvars “Historia interrumpida”.

“La escritura esposada” es el título que enmarca las sesiones previstas para el sábado 16 de mayo. A las 11 tendrá lugar una mesa redonda que tendrá como objetivo transmitir el papel de las mujeres de los literatos que siguen su vida en “la habitación propia”.

Por la tarde, a las 17.30 horas está prevista la última mesa redonda de este segundo encuentro literario. Los escritores José Luis Sampedro, Carlos Bousoño y Francisco Ferrer Lerín, junto con el presidente de la Conferencia de Rectores Universitarios Españoles, Ángel Gabilondo, han querido participar, junto a las mujeres protagonistas de este encuentro, en el debate “Escritura y vida: la prosa cotidiana. Hogar e intimidad”.

Para cerrar el encuentro en Jaca se ha preparado a las 20.30 horas la representación teatral “El tiempo es sueño”, obra escrita y dirigida por Rafael Álvarez “El Brujo”, e interpretada por la reconocida actriz Asunción Balaguer.

domingo, 4 de mayo de 2008

Estudio de cabezas de carnero






















Escuela Española. Siglo XVII.
Colección Hans Rudolf Gerstenmaier

sábado, 3 de mayo de 2008

Ya es verano en El Corte Inglés

Parece que fue Patricia Highsmith quien ofreció a la ciencia una de las más atinadas reflexiones sobre la conducta del ser humano; la formulación de la siguiente dicotomía: hay individuos que se cambian de ropa en público e individuos que lo hacen en privado. Ahora que llegan de nuevo los contumaces calores son muchos los componentes del magma social que, en aras de la consecución o mantenimiento de cotas de libertad, necesitan imperiosamente mostrar sus carnes hasta conseguir un celebrado escenario de carnes flojas, carnes amarillentas o, simplemente, carnes caducadas. Yo, al cumplir los cincuenta años, hice arrancar los espejos de mi hogar y, hasta donde llegó mi influencia, los de los lugares de trabajo y ocio que frecuentaba.

martes, 29 de abril de 2008

Vasari & Cheers





Franzsepp Würtenberger dice que "el espacio interior puede aislarse enteramente del mundo circundante" refiriéndose al Studiolo de Francisco I de Médicis que Giorgio Vasari creó en el Palazzo Vecchio de Florencia. El profesor insiste (El Manierismo, Rauter, Barcelona, 1964): "La estancia no tiene ventanas y es oscura, aislada de todo contacto con el mundo exterior. Es una celda para el estudio, destinada a albergar las íntimas meditaciones de un solo hombre." Eso es el bar "Cheers" aunque despiste la concurrencia de parroquianos; su spin-off, "Frasier", rescata la figura de uno de esos hombres solitarios.

lunes, 28 de abril de 2008

Atención a este libro

Antonio Ansón, novelista, poeta, ensayista, director de una colección de libros de fotografía, publica (2008) en la editorial Le Grand Os, de Tolosa de Francia, en edición bilingüe, 56 poemas bajo el rótulo Pantys Mortels. Aquí va uno:

Alberto Sus Lope murió chulapo y a la brasa, el más rápido
al volante de su carro de ruedas gordas
bajo los auspicios férreos de un camión que transportaba melones
desde Chilches: “el vivo retrato de Louis Armstrong”
comentó un bombero, y no precisamente por el color,
sino por la sonrisa musical
de su calavera dentuda con gafas derretidas y secas
cuando los violines histéricos pudieron al fin serrar la hojalata
y extraer con pinzas aquella sardina tostada y humeante.

miércoles, 23 de abril de 2008

San Jorge y el Dragón


Escribe hoy Juan Cruz en El País un artículo titulado El libro y la dentadura postiza que se encabeza con este párrafo: “El taxista que hace un año me preguntó si él debía leer Cien años de soledad, me dijo ayer que ya se había comprado el libro, en edición de bolsillo. 'No es muy grande’, me dijo. ‘Lo acabaré’. Pero aún no lo había comenzado. Los libros a veces son como las dentaduras postizas: se guardan en un bolsillo hasta que sea el momento de masticar. El taxista estaba a punto de masticar.” Esta historia tan bien contada me recuerda una anécdota surgida en mi primer viaje a Estambul. Conocí en el barco, en el que realicé el trayecto desde Barcelona, a una familia turca que vivía en la parte asiática de la ciudad, en una de esas casas de madera que, poco a poco, han ido sucumbiendo a los incendios y al abandono. Pues bien, insistieron en que los tres días que pensaba permanecer en Turquía hasta coger el tren camino de Moscú me instalara con ellos; yo acepté encantado y sólo llegar, con fruición oriental, fueron mostrándome todas las dependecias del pequeño edificio, empezando por la buhardilla que iba a ser mi habitación y terminando por un recién remozado a la europea cuarto de baño en el que destacaba una bañera medio llena de libros que, ante mi indisimulado estupor, fue descrita como adminículo poco necesario pero que al menos servía para almacenar objetos poco utilizados.


[Dedicado a mis queridas bibliotecarias de la Biblioteca Municipal de Jaca]

domingo, 20 de abril de 2008

Una giornata particolare

Llevaba varias semanas sin poder saldar la deuda. La compra mal programada de unos rotuladores había dejado pendiente el pago de 1,27 euros. Dos largas ausencias debidas a la boda de mi sobrino Sento en Barcelona y a la firma del contrato de edición del libro Papur en Zaragoza, sumadas a la tardía apertura de los comercios locales incompatible con mi horario de merodeo, prolongaban el sufrimiento que se originaba, dada mi condición de gran formalidad, al no resolverse con prontitud el conflicto. Así pues, esta mañana, encontrar abierta la papelería y regularizar la situación con el mismo dependiente que me había atendido supuso tranquilizarme e incluso alcanzar la satisfacción que muchas veces trae consigo la culminación de un proceso.

No esperaba que la pareja de aviones roqueros –Ptyonoprogne rupestris- estuviera ya afincada en el atrio occidental de la catedral. Por estas fechas, otros años, no se les veía evolucionar por la seo y por la plaza de San Pedro; o no habían regresado de sus cuarteles de invierno o se mantenían acantonados en solanas y lugares resguardados de los alrededores de la ciudad. Hoy, gozosamente, estaban aquí. Emitiendo débiles “chich” y “chrri” volaban rápidos sobre las cabezas de los feligreses, ignorantes de la presencia aviar, y se posaban breves instantes en los pequeños resaltes de la bóveda de cañón. Un aéreo y sutil complemento a la belleza del profundo pórtico.

Ano Cabarro Santisteban fue el rey de los energúmenos locales. Cazador, pendenciero, alcohólico irredento, por fín había reventado. Un grupito de curiosos se arremolinaba frente a la esquela pegada a la reja del atrio. La mala vista y la necesidad de alcahueteo proverbiales en las clases pasivas mantenían la cohesión e impedían que nuevos oteadores descubrieran la identidad del protagonista del documento. Pero, de vez en cuando, se producía una brecha y otro lector comprobaba aliviado que todavía no era él quien había fallecido sino, en este caso, un individuo más joven y, además, una acreditada mala persona, lo que triplicaba el placer y daba sentido a este inicio de la primavera.

sábado, 19 de abril de 2008

Mil máscaras
























Cartel de la cinta "Mil máscaras" (1966)
dirigida por Jaime Salvador y protagonizada por
Mil Máscaras.

jueves, 17 de abril de 2008

Cardelina y Fiemo

Fue en la Casa de la Cultura María Moliner de Jaca. Se presentaba el libro “Relatos de pasos perdidos” de la licenciada y profesora Sagrario Ramírez, una mujer vigorosa y resuelta cuya ágil escritura se siente particularmente cómoda en estos dos escenarios: la aldea de resonancias venatorias y la ciudad no exenta de vísceras y fluidos. En el animado coloquio alguien, de entre el público, con singular vehemencia, proclamó su fervor por uno de los relatos, el titulado “El puente”, un texto suburbial de hálito forense, y solicitó a la autora la apertura de una línea de producción centrada en lo policial, judicial, criminal en suma, ese estereotipo a menudo denominado novela negra. Luego, ante el asombro general, el participante avanzó un paso más reclamando geografía zaragozana para el recorrido del héroe, un detective, señaló, que incluso podría pertenecer al género femenino. La cosa pareció gustarle a Sagrario y, su editor, el eficaz Joaquín Casanova, dio un respingo y también un codazo al costillar de la escritora convencido de la brillantez de la idea y de la idoneidad de su pupila para llevarla a cabo.

Ya Don Quijote, expuso un edil realmente culto, desvió su ruta para no cruzar Zaragoza e ir directamente a Barcelona; quizá las justas a celebrar en la capital del Ebro eran de inferior calidad a las de la capital mediterránea. Un sacerdote recordó sin rencor la sentencia del novelista Juan Marsé que colocaba a Zaragoza a la cabeza de las ciudades de arquitectura franquista. La deriva fue inevitable. Situar las andanzas principales del flamante investigador en una urbe poco atendida literariamente concitaba comentarios para todos los gustos. Un sector del público, de aspecto universitario elegante, defendió el proyecto del arquitecto Joaquín Sicilia para vegetalizar el barrio de Delicias. Dos matrimonios, sin duda también del gremio, apostaron por oscurecer la ciudad, darle el tono cobrizo de la ermita de Santa María de Chalamera, convertir las aceras en terrazas entoldadas, ocultar las fachadas al viandante mediante voladizos y propagar la fiebre del rótulo, el pasquín y la pintada.Y de pronto, en mitad de la contienda, se hizo notar la voz de un rumano que solicitaba, sabiamente, reconduciendo el debate, la invención literaria de dos ayudantes para el jefe, dos hortelanos que aportarían, y esto fue ya empeño de la sección agraria de la sala, el sentido común y la experiencia bajo una capa de sana socarronería como contrapunto al pesquisidor implacable.

Apagaron las luces como único medio para clausurar el acto. La gente, sin embargo, no salió en tropel, quizá porque aún andaban enzarzados puliendo los detalles. En cualquier caso, y a medida que alcanzaban la calle, pudo constatarse que el número de asistentes había aumentado, en pocos minutos, de modo inaudito. Sagrario y Casanova aparecieron los últimos, rodeados por una turba de promotores inmobiliarios que ofrecían el despacho idóneo para ubicar al protagonista (creo que eligieron uno en el Coso por lo sórdido del portal y por la incierta escalera). Al fin, la irrupción de un automóvil, los gritos de sus ocupantes implorando ayuda, la noticia, que corrió como la pólvora, de un nuevo caso de bestialismo en la comarca, y Sagrario empuñando el móvil para llamar a filas a sus subalternos C. y F. ahora en Berdún dando buena cuenta en El Rincón de Emilio de un excelente plato de boliches, agotaron la fiesta de las letras. El argumento de “El extraño caso de la emasculación del carnicero” no voy a contarlo; mejor lo compran y lo leen.

Heraldo de Aragón
20/12/07

miércoles, 16 de abril de 2008

martes, 15 de abril de 2008

Sin provecho hasta hoy

Las escarpas exteriores del Castillo de San Pedro de Jaca (La Ciudadela) albergan una nutrida colonia de Gorrión chillón –Petronia petronia-, ese pájaro confundido a veces con sus parientes el Gorrión común –Passer domesticus- y el Gorrión molinero –Passer montanus- y que en las estepas zaragozanas y turolenses es llamado Chirla. Fue en mayo de 1968 cuando llegó de Barcelona un especialista, un ornitólogo que atendía por Paolo, y que fue reclamado por el Centro Pirenaico de Biología Experimental para dar respuesta a las arduas cuestiones que concitaba tan ruidoso volador. Pasados 39 años, en la misma ciudad altoaragonesa, Paolo asiste al acto de clausura de un Curso Extraordinario de la Universidad de Verano impartido por el Catedrático Julián Casanova. La conferencia versa, fundamentalmente, sobre la 2ª República.

El estudio sobre el Gorrión chillón no arrojó resultados espectaculares. La conclusión fue que se trataba de un ploceido de temperamento desabrido, escasa antropofilia y biología no muy diferente a la de los restantes miembros de su familia. Se archivó y pasó a formar parte del caudal de conocimiento de un centro en el que, como en muchos otros, primaba la investigación pura, alejada de cualquier atisbo de aplicación práctica para el ser humano. Para rentabilizar a Paolo se le mantuvo un tiempo almacenando mariposas nocturnas y confeccionando la lista de las aves nidificantes, migradoras e invernantes de la comarca. Luego se dijo que el ornitólogo había ido allí por otra cosa... pero eso es algo que nunca ha quedado suficientemente explicado.

La palabra de Julián Casanova trasciende lo académico para caminar sin ambages por el terreno de lo político. Dijo que no era imparcial. Y no fue necesario. Brillante, vigoroso, con dominio absoluto de la doctrina y de los resortes escénicos construyó un discurso sin fisuras catapultando los registros indispensables para componer un periodo de nuestra historia que anda huérfano de información tanto por culpa de la dictadura franquista como de los gobiernos democráticos. Daba la sensación de que nadie podía haber que supiera tanto y fuera capaz de contar tan bien la vida y obra de Lerroux, Alcalá-Zamora, Azaña y Franco. Una señora, encendida por la pasión del orador, le llamó Pavarotti. En resumen, Casanova cree en lo que dice, sabe lo que dice, utiliza argumentos demoledores y aunque haya tenido que aprender en los libros estos habrán sido sin duda los mejores. En ningún momento, y esto lo aproxima al tenor, se sufrió por si iba a equivocarse, por si iba a tener el más mínimo desfallecimiento.

Pero la historia, como asignatura, siempre se nos había vendido como mercancía de gran interés para la comprensión de lo de hoy e incluso de lo de mañana. Es ocioso repetir frases en la línea de “sin el XIX no es posible explicar el siglo XX”, mas lo que escuchamos expectantes el otro día desmonta este tipo de argumentos. Todo el contenido de la conferencia destilaba naftalina, nada de lo que se nos contó era trasladable a nuestro estado de las cosas. La llamada Historia Contemporánea Española ha quedado descolgada, por el vértigo del cambio, de cualquier posible uso para el ciudadano. Como en el estudio sobre el Gorrión chillón, no son aplicables criterios de utilitarismo; hoy, sobre España, gravitan problemas entonces inimaginables: la inmigración masiva, la exacerbación del egoísmo regional, los terrorismos y, por encima de todo, la espada de Damocles del desastre ambiental fruto directo de la explosíón demógrafica planetaria. La República, la Guerra Civil nacieron de otro caldo de cultivo; el de la miseria económica y, lo que es lo mismo, de la miseria cultural. Aplaudamos, no obstante, a Julián Casanova, por su labor investigadora y por plantarle cara con sabiduría al frente revisionista de los Moa y los Vidal.

Heraldo de Aragón
08/11/07

miércoles, 9 de abril de 2008

La audiencia

No conocía a G.A. Diría que tampoco hoy le conozco pese a haber asistido a una conferencia suya sobre el peliagudo asunto titulado “El origen del mundo”. Fue en el Salón de Ciento de la ciudad de Jaca y al entrar, la sala llena, vi no a uno sino a dos conferenciantes, sentados, muy juntos uno del otro, en un lateral del estrado; la razón era que el proyector y la pantalla ocupaban la totalidad del espacio central. De improviso, quien lucía una esplendorosa cabellera presentó a quien llevaba la cabeza afeitada: G.A., estaba claro, que inmediatamente, y por espacio de unos 60 minutos disertó sobre la peripecia de la tela de Gustavo Courbet que representa un pubis femenino en plano anatómico. G.A. parece disfrutar en especial con el desempeño de tres empleos. El primero, épater le bourgeois. El segundo, recrear tramas policiales. Y el tercero, lucir las fuentes de su información extrayendo como de una chistera variados libros, opúsculos y cuadernos de bitácora. El resultado fue sorprendente. Nadie de la sala se escandalizó con la omnímoda presencia de la vulva en pantalla gigante pese a que ni la media de edad, ni la profesión, ni las devociones de los asistentes parecían coincidir con las propias de un diletante seguidor de ese tipo de obras pictóricas y además, y esto es aún mucho más notable, nadie dio muestras de fastidio ante el apabullante despliegue de fechas, citas y ediciones de bibliófilo. Pero las cosas son así, Jaca es una ciudad avanzada y la sociedad española demuestra, en general, no sólo madurez sino un aceptable grado de educación e instrucción, y perdón por lo que tiene de oportunista usar, en estos días, estos dos términos.

Pero mentiría si dijera que la conferencia de G.A. me aburrió o me dejó indiferente. Todo lo contrario. Para empezar confesaré que puse en riesgo mi inmaculado carné de puntos para conseguir llegar a la hora al acto: imaginaba que “El origen del mundo” iba a producir más de un sonado rechazo entre el público y, por otra parte, quería ver y oír al profesor de filosofía famoso tanto por su rica escritura como por la veloz deriva de su pensamiento político. Pues bien, dicho ya que el público me sorprendió y que lo hizo gratamente, afirmaré que el conferenciante también me dejó sorprendido pero, en su caso, la sorpresa no tuvo nada de gratificante. El presentador debió dejarle solo. Tras las elogiosas palabras introductorias, el caballero de la esplendorosa cabellera, tenía que haberse levantado y permitir que la figura del orador se viera acompañada en exclusiva por las carteras repletas de libros y el manto de cuartillas que desbordaba la mesa: G.A. no necesita protección, es un excelente comunicador que maneja todo tipo de recursos. Pero, la verdad, yo esperaba otra cosa. Un especialista en Spinoza, un hombre que fue alumno aventajado de Althusser, que luego tuvo la osadía de declararse “comunista muerto”, que se alineó sin tapujos con las tesis antiárabes del gobierno de Israel, un provocador que desde El País llegó a El Mundo para acabar en La Razón tiene, eso es seguro, un amplio repertorio de historias que contar y, si elige un pretexto como la obrita de Courbet, es de esperar que sea no para enumerar la nómina de propietarios que tuvo la misma sino para analizar el porqué de la decisión del artista en elegir tan singular sujeto y, con el caudal de herramientas que se le supone, concluir las consecuencias estéticas, éticas, en suma políticas, que de ella derivaron. Pero no fue así. E ignoro el motivo. Quizá el problema resida en esa necesidad algo extendida, entre intelectuales comprometidos, de banalizar el discurso ante auditorios no proclives a la recepción de soflamas.


Heraldo de Aragón
11/10/07